El cuerpo y sus cuerpos

Los cuerpos vivos

De repente, estamos vivos y descubrimos que podemos hacer cosas. Tal vez se pueda decir que cada ser vivo está vivo en tanto es capaz de hacer algo para seguir con vida. A veces, ese algo es usar fotones para descomponer la química de ciertas moléculas y componer otras para alimentarse; a veces ese algo es moverse; a veces, respirar; otras, mantener una comunidad de seres con vida, como en el caso de los humanos.

Pensemos nuestro cuerpo. Por una parte, está constituido por células, bacterias, virus… Y decimos que estamos vivos en tanto que esa comunidad puede mantener sus relaciones y descomponer los recursos que ponemos a su alcance para componer su alimento y el nuestro.

Si esta comunidad se vuelve imposible se rompe y morimos, pero muchos de los seres que nos habitan pueden seguir tranquilamente sin nosotros, (la transmisión de virus y bacteria, las donaciones de sangre y órganos, muestran la independencia de estos cuerpos con respecto a ese que llamamos “nuestro”).

Mantener esa comunidad, hacer que crezca, cambiar sus componentes, dar recursos, es algo que depende del humano en tanto cuerpo que los reúne y los pone en contacto con el exterior. Por eso, la comunicación entre las necesidades de la comunidad que nos habita y nosotros, es constante: hambre, dolor, placer, son nuestras poblaciones pidiendo que no nos pongamos en contacto con ciertas cosas y sí con otras.

Capaz no podemos, capaz no queremos, capaz no escuchamos, capaz hasta no nos convenga, pero muchas de esas poblaciones tienen formas de seducirnos y hasta de obligarnos a darles lo que nos piden.