El disco del Voyager

The golden record

La humanidad ha conocido crisis que la llevaron de una cúspide de conocimiento a la edad de piedra más de una vez. Todo idioma y toda tecnología han comenzado una u otra vez, sin saber una de la otra.

Sucede que, en una de esas cúspides de conocimiento, el Voyager vuelve a la tierra.

Ahí está, la evolución del ser humano ante un objeto completamente ajeno a cualquier concepción utilitaria o estética. Lo estudian durante una generación o dos. Buscan primero información en los átomos, pero nada es raro. La buscan luego en neutrones, en los leptones. Todos esos lugares que ellos usarían para comunicar algo. Pero nada. Sólo después de milenios durante un periodo de revisionismo, encontrarían y entenderían como reproducir el disco de música.

Los lingüísticas se volvieron locos con los Saludos, los músicos y luthiers se enfrascarían en encontrar los instrumentos con los que lograban esos timbres y esas escalas tan raras. ¡Qué periodo extraño de renacimiento y la gente feliz porque alguien del espacio les había enviado un regalo y tal vez pronto vendrían a visitarlos!

Y prepararon la tierra para su llegada. Lo prepararon a imagen y semejanza de esos seres avanzados. ¡Pobres! No podían saber que esa sonda la mandaron sus propios ancestros y ya había recorrido todos los caminos del universo antes de volver a casa sin haber encontrado nunca vida inteligente en el camino. ¡Qué solos estamos, hijo mío! Qué solos.

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