Llega la angustia en las ruinas romanas

Te conozco. Conozco tus gestos. El sonido de tus pasos llega antes aún de que huellen tus pies el camino hacia mí.

Te conozco. Sé algunos de tus nombres. Sé que sólo he visto sombras de tu sombra, que tu rostro tiene mil rostros todavía, pero sé que no ignoras la belleza del cuervo y del mediodía.

Te conozco. Soy tuyo. Hace tiempo depuse mis armas, tristes ramas frente a tus hordas. Hace tiempo conozco el olor de tus establos. Cuando el mensajero se acerca sé que viene de tu tierra.

Hace tanto tu cicatriz es parte de mi cara que ya es parte de mi cara. Escucho el eco de todo lo que está por romperse. Lo doy por roto. Espero que sea todo. Sé que no es la última. Qué va a ser de mí cuándo me faltes.

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