Un poco de crítica musical

Malher, Schnitkke, Bach y Beethoven

Malher

Malher es un cuchillo que se clava lentamente en el pasado, en recuerdos pequeños y rozagantes, en inocentes criaturas que no saben de tropezarse borracho a la salida de un bar.

Nota a nota se hunde atravesando su carne pura y ellos no entienden por qué. Tienen la cara de esa muchacha que iba al Shopping a ver a su novio y se encuentra con la bomba de un terrorista.

Es el silencio de un grito que no llega a formularse. El instante mismo en que el horror nos toca. Malher nos acuna en la hoguera. Hubiera sido una música excelente para tranquilizar al que está por morir en una cámara de gas.

Schnitkke

Schnitkke sonaba en la cabeza de los deportados a Auschwitz cuando estaban en el tren.

Los gritos del horror y el paso de la muerte, el roce de las telas de su manto y el crujido de sus huesos.

Y en el silencio absoluto que precede al ardor del napalm. (Qué bellas mañanas muriendo. El alma vacía no podría contemplarlas).

Como el mareo a punto de vomitar. (Sufrir como un conejo cuando extraña a su madre).

Las voces se clavan en el cielo como alfileres que sostienen una mariposa, y esa mariposa es Dios.

Bach

Bach es como un gallo que canta hasta arder y volverse un Fénix. Aparecen en él todas las canciones infantiles, pero transfiguradas. Los lobos que juegan carrera, del hocico para arriba, son gusanos. Y el ojo que todo lo ve se construye en cada triada. Por eso la música de Bach lleva el pensamiento hacia Dios: porque tiene la forma de dios.

Y está la Naturaleza con cascadas y depredadores y los ritos amorosos de las abejas y los pájaros. El gorrión más pequeño aprendió a decir con esta música los distintos nombres de los vientos. Y hasta el graznido del pato más feo está contenido en ella.

Y tan atrapada en el pasado que parece que adivinaba al componer que al oírla pensaríamos en una época anterior.

*

Y hay una señora con vestido gris cruzando la calle. Pasa un ratero y le roba el bolso. En el bolso tenía la única foto de su hijo, muerto en el frente. Al llegar a su casa la señora encuentra una carta anunciando que hubo un error y su hijo en verdad vive.

*

Lo inocencia del niño, la sensualidad del joven, la vanidad del adulto y la nostalgia del viejo están contenidas en las mismas notas, porque en el fondo son la misma cosa.

En esas carreras está el ciclo alimenticio en el que cada uno devora y es devorado para volver a empezar. Parece que Bach ya imaginaba las caricaturas que de animarían con su música y la escribió pensando en eso. Cada escudo familiar con su gallardía y sus esmaltes acrílicos aparece representado en sus frases. Si se perdiera todo el conocimiento de la tierra, excepto las variaciones de Goldberg, la humanidad podría reconstruirlo todo a partir de ella, desde las catedrales hasta los distintos puntos de bordado.

Beethoven

La forma en la que bailas depende de la sección del océano que se conecte con tu parte agua. Y tú baile afecta la vida de los peces que cruzan ahí.

El acto de beber una cerveza evoca a las más antiguas cataratas.

Y hay gruñidos de dinosaurio que persisten en una sinfonía de Beethoven.