Unos días en Niandra Hotel

Crónicas de la interzona

1

Estamos en una habitación de hotel. Llevamos unos días sin salir. Por lo que al mundo respecta, estamos muertos. No es que nadie lo crea, pero tampoco nadie cree que estamos vivos. Si te lo pones a pensar, ya sabes, ni las estrellas, ni las vaginas que amaste y tienen un nombre propio y una serie televisiva regular en tu cabeza, ni tu mamá se preguntan a menudo si estás o no vivo.

“Te perdono los altibajos. Volvamos a empezar. Ahora será lo mismo, pero ya estamos preparados para no esperar más. Abraza el dulce placer de la mediocridad. Firma.”

Prendemos cigarrillos en la obscuridad para recordar dónde está la boca. Siento que podría olvidarme hasta el punto de no saber que tengo una boca si no lo hago.

Mi piel toca todas las paredes de la alcoba. Yo vivo en el medio como un maestro zen que ha vendido su armadura espiritual a cambio de unas birras y una prostituta afgana que mueve las caderas como si quisiera sacudirse restos de fuego del infierno.

No te diría que lo hagas, pero se siente bien estar tan lejos de casa. Es mejor que declararse homosexual y mudarse a San Francisco. En mejor que ser hijo de un nazi y enamorarse de una judía lesbiana. cuando cruzas tan fuerte la raya, incluso el pasado cambia. No puede permanecer igual. Se reinterpreta cada herida y algunas caricias parecen ser el eco de un arañazo.

2

Me miró a los ojos y sentí que la gravedad afectaba a los átomos de mi cuerpo hacia mi nariz. Me dijo “Tu cara de loco me pega”.

Suena ‘Round Midnight en la radio. “Si seguís con la imaginación las líneas melódicas que toca Monk, se dibuja su cara”, me dijo.

“Crucificado no. Más bien clavado al piso, hundido por la gravedad. Pero no un hombre, sino un mono. Un mono que cae es la primera memoria de la humanidad. El primer recuerdo traumático de la humanidad. Y la renuncia por ello a los árboles. La crucifixión conmemora el exilio de la humanidad de los árboles”.

Comienzo a sentir todo separado. Como si cobrara consciencia de que la materia no se toca. Voy al baño y la orina tiene forma de duende monje.

“La cabeza es una mordida al revés”, me dice cuando vuelvo. “Los dientes se hunden en nuestro propio cráneo. De alguna forma podemos decir que antes de la primera mordida, nuestros dientes ya nos habían mordido. Sólo podemos morder después de conocer la experiencia de la mordida en nosotros. Sólo somos lo que sufrimos”.

“Te estás convirtiendo en una especie superior de duende”, le digo.

“Pero, ¿de qué duende?”, me contesta. “Tenés que tener cuidado”.

3

¿Por qué soy un montón de caras en mermelada que tiemblan en las paredes del ascensor? Cae lava por mi oído. Es el sonido que sale en lugar de entrar. Mis hombros son el mar y mi cabeza el mundo que cae en el remolino. Mi pecho un incendio en un bosque por influencia de mi aliento. (Así es como las dimensiones se conectan. Las tormentas de una sólo afectan a las otras en las que las cualidades son iguales. Es decir, donde los sentidos respondan a estímulos similares).

Los grillos preparan mi tumba con sus cantos y me llaman.

Mi cabeza es una piedra que rueda en guerras más allá del horizonte. Por mi brazo descienden las tropas. Su paso inexorable se pierde en el monte del destino.

Mi cabeza florece como una erección o como una bomba atómica en una toma muy lenta. Rebota como los universos vistos muy rápido y lo contiene todo, hasta la última tipografía. Una botella es un zapato o las rastas del depredador o las notas de un piano.

En un universo metes el dedo en el oído y en otro es una bala la que entra y atraviesa tu cabeza.

Las tablas de la ley son en las estrellas una tecla de Start. En una sonrisa encontramos todos los dibujos de Da Vinci. Los dedos son ballenas que surcan el océano y el último número en arder sobre un papel que se está quemando. ¿Era es número de un amante? En lo que escribo esta la forma del diablo. Es apenas otra prueba de que el lenguaje está ligado al malvado, porque sabemos que es algo creado por un demonio. Y Dios se manifiesta sólo en el momento en el que no le das bola. Y nuestras guerras y problemas son vistos como algo mínimo, como una pelea instantánea de perro y gato por alguien más perfecto.

En el infierno lo que más odiamos es la primavera.

4

-Zapatillas en forma de sangüich de garra de animal. ¿Por qué no crear el Centro de rehabilitación para zurdos a los que obligaron a usar la diestra? En la infancia se recuerdan los eventos actuales porque no se puede recordar un pasado inexistente.

- Un punto en el espacio puede convertirse en otro de pronto. Si dejamos de creer que estamos cerca de casa y pensamos que estamos en un puesto de frontera podríamos quebrar el fino tejido que junta esos dos espacios en uno. Porque todo está plegado.

-Siempre unto la miel con un cuchillo para que no forme ningún signo en mi panqueque. Temo que, si escribiese sin querer el nombre de un demonio, ese demonio se manifieste en el panqueque y, al comerlo, terminase poseyéndome.

-¿Y si justo estuviste en el lugar en el que se produciría el sonido más hermoso del mundo, pero estornudaste cuando sonó y te lo perdiste?

-Es como vivir en un manicomio. No estás loco, pero no podés salir. Si vienen los estudiantes de psicología y no entienden tu caso, se frustran, pero te das cuenta de que si notan síntomas clásicos se emocionan, te regalan de paso mejor comida y ropa. Así, de a poco, comenzás a hacer rasgos de tu personalidad a esas actuaciones de locura, para sobrevivir. Pero no pasa sólo en el manicomio. Pasa en todas partes. ¿O acaso no fingís que te caen bien las personas que te dan dinero u otro bien? ¿En qué se diferencian las razones de tus actos de las razones del loco?

-Un poco del puesto de frontera sigue adentrándose en mi territorio. Podrían empujarme a pasar a su dimensión y robar mis órganos. Nadie lo notaría en mi dimensión. Ni yo.

-El Médico cuántico imprime órganos en su computadora cuántica.

-La magia que cura el cáncer pliega la posibilidad de una vida sin cáncer. Pero no eliminan el cáncer. Lo dejan en otra persona. El vos de otra dimensión que en la tuya es otro.

*

Nota: no hablar del pasado en este estado, porque de tan colgado uno podría querer volver y estar tan en otro plano que lo logre.

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