Es un artículo interesante.
Juan Irigoyen
1

Gracias Juan por tomarte el trabajo de leer y aportar tu visión. Claro que en muchas cosas coincido con vos y en otras no. Mi intención fue escribir un pequeño ensayo de pensamientos que me inundaron este último tiempo. Hay ciertas cosas que quedaron afuera (por las ganas de no extenderlo demasiado) y otras que se incluyeron pero a rasgos generales, digamos que nada del otro mundo, sino plantear una idea para pensar y generar diálogo a partir de ella, por eso me gusta mucho que hayas respondido. 
En una de las respuestas pusiste "En general las revoluciones significan dar vuelta la misma tortilla" y debo decir que no coincido porque (por suerte) escribiste "en general" dando lugar a que no todo es así, por lo tanto hay excepciones y supongo que los pensamientos de la juventud de esos días fue precisamente la de buscar tal excepción. Hay ciertas revoluciones que vuelven a estar en la boca de todos y que no serían la misma tortilla sino una completamente diferente que por lo tanto significaría un cambio de paradigma, como de estructura, ejemplo claro es el feminismo.

Me interesa mucho esto que decís de que nosotros por algún motivo "elegimos" el camino de la confusión y creo que sería incluso mejor debatir en cuanto a eso. En mi caso no sé si hay una elección porque considero que, aparte de no ser libres, vivimos dentro de un sistema que permite decisiones que creemos que las tomamos nosotros. Es la ilusión del poder elegir. ¿A qué voy? En este mundo de confusión las opciones nos eligen a nosotros y no al revés, así como somos hablados por el lenguaje, también somos elegidos por las opciones. Es posible que haya cierta "elección" que podría conectar con tu respuesta sobre lo dicho por Aristoteles y formular una nueva pregunta: Si no hay neutralidad en la información, ¿acaso hay neutralidad en las opciones? o mejor dicho ¿cada elección implica un acto-consecuencia predecible? Ahí asentaría este debate del qué elegimos o qué no. Hay un poder, no ya el poder con cara visible y nombre, sino un poder instaurado dentro de lo micro, de lo disperso y diversificado, el poder denunciado por Foucault que nos mantiene, y convierte en, sujetos. 
Coincido con vos en que sin conflicto no hay condición humana y celebro que así sea. Mi cuestión se basa en el pensamiento de nuevos paradigmas que hagan estallar el cotidiano. Hace poco estaba desesperado y me sentía impotente por pensar que una revolución no era posible, hoy pienso que sí.

Te agradezco nuevamente por la lectura y espero un nuevo diálogo. Esta respuesta la envío tal cual la voy escribiendo, no tengo ganas de corregir así que disculpá si mi redacción es un tanto caótica.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.