Cómo la amistad puede combatir la depresión.

Maryin Ortiz
Sep 4, 2018 · 3 min read

Hubo un punto de mi vida donde llegué a preocuparme. Lo tenía todo, un lugar hermoso para vivir, una familia “adoptiva” que cuidaba de mi y siempre me ofrecían lo mejor, tenía carro, celular, hacía deporte, salía con mis amigas, pero algo dentro de mi no estaba conforme, lloraba casi todas las noches, comía en exceso, me desesperaba el pensar que debía dormir y prefería acostarme muy tarde, aún sabiendo que al día siguiente debía madrugar.

No sabía qué hacer y traté de culpar diversas situaciones de mi vida que no estaban bien, pensaba que el problema era estar lejos de mi país, de mis otros amigos y de mi familia, que tal vez no tenía el trabajo ideal, que ya estaba agotada de ser una Au Pair, en fin… Regresé a Colombia y en menos de 15 días, la felicidad de estar en mi tierra acabó y volví a presentar los mismos síntomas de depresión.

Esta vez los problemas eran otros, la presión en el trabajo era más fuerte que en el anterior, renuncié y pasé un tiempo sin conseguir un empleo que me gustara, quería irme del país nuevamente pero al mismo tiempo seguir en contacto con mi familia/amigos, al final, comprendí que nunca iba a tener una vida perfecta, no a esta edad, debía ser fuerte y dejar de huirle a los obstáculos que se presentaban.

Fue así como me abrí más a las personas y dejé de usar mi cuarto como un refugio. Afortunadamente, vivo en una casa muy grande con 10 jóvenes más, todos tenemos casi la misma edad, los mismos gustos e hicimos un grupo bastante agradable que permitía la buena convivencia.

Hacíamos planes tan simples como compartir la cena juntos, cocinar en grupo, pedir pizza y sentarnos hasta tarde a hablar, jugar juegos de mesa o de computador, cuando estábamos aburridos salíamos a dar una vuelta, a bailar, a hacer compras y en un par de ocasiones fuimos juntos a restaurantes o cafés.

No habían reglas, podía ser yo misma y esto me ayudó en más de una ocasión, cuando me sentía mal iba y lloraba frente a ellos y después de desahogarme, terminaba con una sonrisa al ver que no hay situación sin solución, también solíamos calmarnos cuando estábamos de mal humor, éramos una familia y esto, definitivamente ayudaba a calmar lo que pensé y era un problema médico.

La depresión llega en cualquier momento, cuando menos lo imaginas, alguna canción, recuerdo, salida, aroma, activa lo melancólico que hay dentro de ti y terminas llorando, lo importante es tener con quién desahogarte, no pasar sola por aquellos momentos donde estás necesitando ser escuchada, no temas por el hecho de que te vean mal, no tengas miedo de pedir ayuda, no es necesario siempre ser fuerte, se vale derrumbarse de vez en cuando, todos tenemos nuestros “break down” y eso es lo que nos hace humanos e incluso, mejores personas.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade