Personas

Hoy en Bogotá llueve a cantaros, hace mucho no escuchaba las gotas de lluvia golpear tan fuerte contra el techo y los ventanales. El sonido de las mismas que para muchos implica nostalgia, a mi me reconforta.

Mientras llueve, la vida de las personas pasa de una manera no tan grata. En el primer piso hay alguien escuchando música triste a todo volumen, sumergiéndose en el sentimiento de miseria que nos causa algunas veces la vida, él es ingeniero, tiene un trabajo estable, no obstante, no está feliz, quiere algo más que perder el tiempo entre videojuegos y series de televisión, desea sentirse superado, orgulloso y el no tener aquello que realmente desea, lo desconsuela.

Por otro lado, en otra habitación hay un par de chicas que necesitan encontrar un nuevo lugar para vivir a más tardar el día de mañana, por cuestiones de la vida la dueña de la casa no podrá hospedarlas más , no fue una decisión justa, encontrar arriendo en una gran ciudad puede tomar semanas o incluso meses. No son de aquí, llegaron de otra ciudad para buscar un camino mejor en la capital, pero esta ciudad es un monstruo que si te descuidas te devora y en las calles de la misma, solo sobreviven los más fuertes.

Tengo también a una amiga con tres hijas, es madre soltera y de un estrato que no le permite más que sacrificar su propio ser con tal de sacar su hogar adelante. No cuenta con nadie, no tiene un esposo o un trabajo, vive de lo que puede y como puede, es una mujer digna de admirar.

Me pregunto, qué tipo de sensación les genera la lluvia? tres personas, tres vidas y diferentes tipos de problemas, todos estamos llenos de monstruos que algunas veces no somos capaces de dominar, sin embargo, todos ellos tienen algo en común, siempre te otorgan una sonrisa.

No importa si tienen sentimientos de fracaso, depresión, soledad, ellos son personas que no te van a negar una palabra de aliento, que no van a abandonarte si los necesitas, que tienen voluntad de hierro y una honestidad que desearía y tuvieran el resto de personas que conozco, no mienten, no fallan, no se desvanecen, sin importar las dificultades se levantan y continúan un camino y es por eso que este escrito va para ustedes. Los admiro y sin tener un final concreto, solo puedo observarlos y desearles lo mejor.