Identidad y Semejanza

Ciudad de México, a 31 de Marzo de 2017 (textos filosóficos vi)

“Hume colocaba la relación de identidad entre las relaciones ‘filosóficas’ que presuponen la reflexión; en tanto que la semejanza pertenece, para él, a las relaciones naturales, a las que constriñen nuestro espíritu según una ‘fuerza tranquila’ pero inevitable.” FOCAULT. Las palabras y las cosas. (pag. 75)

¿Es necesario y único que la semejanza pertenezca a las relaciones naturales y no, también, a las relaciones que presuponen la reflexión, permaneciendo por debajo de está?

Si gracias a la semejanza podemos conocer a la representación, entre las cosas invisibles y las visibles, entonces, el conocimiento discursivo exige una relación de semejanza, para poder afirmar lo diverso del pensamiento crítico y del juicio filosófico.

Focault nos pone, de ejemplo, cuatro nociones que entrecruzan en la superficie del pensamiento, que dentro de esa semejanza, se superponen, se refuerzan o se limitan:

  1. Por Conveniencia, en el extremo de la vecindad donde una termina y empieza la otra, en un sentido que no sólo es exterior y físico (semejanza de lugar), sino en un signo oscuro, en el que el lugar y la similitud se mezclan (semejanza de propiedades); la conveniencia es una relación de orden de la conjunción y del ajuste, haciendo que la relación misma sea un aspecto de sí misma que de las cosas mismas a las que pertenecen al mundo, haciendo del mundo la conveniencia universal de las cosas en un enlace recíproco y continuo.
  2. En la Similitud, ya no hay más relación espacial, son separados uno del otro, reflejándose o imitándose y enfrentándose sin una proximidad, ni una referencia en la cual se pueda designar cuál ha sido la dadora de similitud, pero , a la vez, dejándose inertes uno de la otra. “Lo semejante comprende a lo semejante”.
  3. La Analogía, se superponen la conveniencia y la emulación, no se trata de las semejanzas visibles de las cosas, sino de las semejanzas más sutiles que nos pueden llevar a parentescos infinitos, hasta volver a sí misma si lo requiere. Con la analogía podemos relacionar todas las figuras del mundo e invertir las relaciones sin alterar el contenido, ni el punto privilegiado, es decir, al hombre. “el hombre se preocupa por sí mismo; pero, a la inversa, este mismo hombre trasmite las semejanzas que él recibe del mundo.”
  4. Las Simpatía, no tiene una determinación, es libre y no se contenta con ser semejante, asimila y, hace las cosas idénticas, las pierde de su individualidad, con el peligro de hacer de todo una masa homogénea. “La simpatía transforma. Altera, pero siguiendo la línea de lo idéntico, […] Por ello, la simpatía es compensada por su figura gemela, la antipatía”.

Es entonces, con virtud de la imaginación, hay semejanza, y que, sin semejanza, no hay una mínima posibilidad de recordar a la primera de las impresiones, en los eslabones de la representación; ni se dará la mínima identidad para cualquier diferenciación, hasta llegar al constante cambio sin algún punto de referencia.

[continuo…]