Mother


Abrigate. Peinate. Ciudate. Comé. Comé mejor. Comé frutas. No podés seguir comiendo así. Manejá despacio. Fijate que no haya nadie cuando metes el auto en la cochera. Aprovechá las mañanas. Llamá a tu hermano. Llamá a la abuela. Llamá a la tía que cumple años. Todo el día con el celular ese. Te llené la heladera. Te tiré todos los papeles que estaban en la mesa. Afeitate, haceme el favor. Lavate las manos si vas a hacer pis. No me gusta esa chica para vos. Cada vez me cae mejor tu novia. Mejor que se separaron, nunca te valoró.

¿Vas a salir? ¿Tenés plata? ¿Tenés llave? ¿Tenés documento? Tenés… Tenés que ir al psicólogo. Abrigate. Peinate. Cuidate. Comé. Qué bueno que entraste a Olé, hacete valorar. Si vos estás bien, yo estoy bien. Limpiá la heladera. Te mandé una encomienda: ensaladas y milanesas frizadas. Pasas demasiadas horas en la computadora. Dejé de comprar Perfil. Cumpliste 26 años: madurá. ¿Por qué no volvés a inglés? Germán, estás gordo. Germán, no te pelees con tu hermano. ¿Te acordás cuando te llevaba de la mano a la escuela? Si te querés ir de Perfil, yo te apoyo. No puede ser que no laves nunca la ropa. Levantá la cabeza. Tu pieza es un desastre. ¿Vos sabés lo que es una escoba? Te compré sábanas. Te compré una maceta. En tu casa hace frío. Vengo dos días y me cago de frío. Si me contestás mal de nuevo, me vuelvo a Bahía. Germán, me parece que manejás muy rápido. Perfil es un diario excelente.

No me llamás nunca. Tu hermano está muy boludo. ¿COMO QUE DEJAS LA UNIVERSIDAD? No sufras por mujeres. ¿Por qué nunca me contás cómo vas con la UBA? Tenemos que hacer algo con los granos. Andá al dermatólogo. Andá al urólogo. Andá a sacarte sangre. Abrigate. Peinate. Cuidate si volvés tarde. Comé. Comé mejor. ¿Una pasantía en un diario que se llama Olé? ¿Y eso que es? Me llamás y empezás a bostezar. Protegé a tu hermano. Pará con la Coca Cola: llevás 22 años tomando lo mismo. ¿Cómo vas con la universidad? Para mi gusto estás llegando muy borracho. Probá el pollo. No podés dormir tanto. Me había encariñado con esa nena. Te olvidaste de tu madre. Hoy cumple años la tía Chela, llamala. Estás todo arrugado.

Vivir solo no es para cualquiera. No me grites. Vamos a comprar el traje para la recibida. ¿Vas a salir de nuevo? Salís todos los días. No estudias nunca. ¿Tenés plata? Llamame cuando llegues. Comé. Comé mejor. Tus amigos mearon todo el pasillo. ¿Qué granos? Estás precioso. La piba que trajiste el otro día se droga. Despacio con esa bicicleta. Apagá el calefactor cuando te duermas. Levantá la cabeza. Siempre lo mismo con matemática. Te dejo comida en la heladera. Estás en la edad del pavo, pero nunca creí que tan pavo. Por un tiempo no ponés más la casa: ayer, con tus amigos cantaron el himno a las cuatro de la mañana. Rendís todo en diciembre. ¿20 AMONESTACIONES? Te veo muy flaco. Tu hermano te quiere. Me están rompiendo todas las plantas con esa pelota de básquet. Lo trato de usted porque usted sabe lo que hizo.

¿Qué querés para tu cumpleaños? Yo te llevo. Yo te voy a buscar. Yo te ayudo con los deberes. Peinate. Bañate. El básquet es un deporte incomprensible. Sacate el guardapolvo. Muchos nenes son petisitos. ¿Más figuritas? Germán, despertate. Si te portas bien, te lo compro. Germán, a dormir. ¿Con qué te manchaste? Cuando alguien te cargue, llamame. ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? La profesora Viviana me dice que vas mal en matemáticas. Todo el día con la Sega. Beso a mamá. Usted sabe muy muy bien por qué lo trato de usted. No metas la mano en el enchufe. No tires eso al piso. Tenés piojos, te voy a pelar. Los nenes machos no lloran. A ver el avioncito.

Y hasta acá recuerdo. Posiblemente esta mujer, alguna vez, durante ese período en el que uno es un muñeco que simplemente lucha por sobrevivir, haya mentido con que era un hermoso bebé. Lo dicen todas las madres. Posiblemente también haya declarado que me cuidaría por siempre. En todo esto pienso mientras nos acomodamos en un restaurante cualquiera y me sugiere que pida puré en vez de papas fritas. En que, por más que tenga 30 pesados años, ella va a cumplir con su palabra de protección eterna. Es amor genuino, incomprensible e intenso. “Germán, ¿qué estás haciendo con el teléfono? No va el celular en la mesa”, me dice. “Estoy anotando algo que quiero escribir”, respondo. “Mentira, estás con el Candy”, sentencia.

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