El circulo de la muerte con invitados.

El sentir de un combatiente

Pasó nueve horas y el sonido de la explosión de dinamita sigue retumbando en mis oídos. Es la primera vez que estuve de rodilla en la tierra, con las manos tapándome los oídos y gritando yaaaaaaaaa; mientras a mi alrededor, a cinco metros de distancia, detona 25 cartuchos de dinamita. Esto el círculo de la muerte.

La detonación lo sentí en el pecho, como una piedra grande que te golpea. El suelo tembló. Apareció una lluvia de tierra y piedras pequeñas cayendo sobre mi cuerpo. Luego un manto de humo nos cubrió a los más de 60 periodistas que estuvimos al centro círculo, protegidos por una barrera humana de 32 policías de la Fuerza de Intervenciones Rápidas de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes). Todo terminó con un “viva el Perú, viva la Dinoes”.

Estos 32 policías representan a todos los que integran el grupo de demoliciones. Ellos no pueden fallar al manipular los explosivos, porque su vida está en riesgo. Y como dice su lema “para un demoledor, no existe segunda oportunidad”.

CONBATIENTES

Los hombres más valientes están en la Fuerza de Intervenciones Rápidas (FIR), tal vez me equivoque, pero hoy los admiré y respeto lo que hacen. Estos son machos de verdad. Hicieron una demostración de cómo actuar ante una emboscada terrorista con balas y explosivos.

Mientras observaba la demostración, recordé esa mañana del 20 de diciembre, cuando llegaba al trabajo y un corresponsal nos alertaba que había un accidente con policías muertos. 13 fallidos fue el resultado. Los policías iban a brindar seguridad en Antabamba, Apurímac, y el bus cayó al abismo. Y como olvidar a los policías muertos durante los enfrentamiento en Otuzco y emboscadas en el Vraem.

Acabo la demostración y un grupo de diez policías de la FIR salen marchando y cantando a su país. “Hoy les canto al Perú el sentir de un combatiente, que nació por vocación, cuanto sufro yo carajo…”

Sí, ellos entregan su vida por su patria y ustedes que dan por ellos ¿Respeto?. Esto no quiere decir que no haya malos policías, los hay, y deberían salir de esta institución de hombres valerosos. Hombres que no retroceden, hombres con la moral en el cielo.

Bandera del Perú.

CON FUSIL EN MANO

Tres kilos y medio pesa un fusil AKM con una carga de más de 30 balas de origen ruso. Ese arma que intimida pinto mi pecho izquierdo de moretones, debajo de la clavícula. El precio de aprender a manejar un fusil fue soportar el dolor de la fuerza con la que sale la bala y el revote de arma en mi cuerpo.

Entrenamiento con un AKM.

Esta experiencia fue durante el Curso “Yo policía, tu corresponsal policial”, organizado durante tres días por la PNP en las instalaciones de Salvataje y Dinoes.

Fin del curso en la Dinoes.