All right, all right, all right…
Corría el año 74, y en el mundial de Alemania, aparecía una selección que dejó en asombro a todo el público futbolero. Un equipo que atacaba como ninguno, algo poco común en un equipo europeo de esa época, y que contaba con una velocidad que dejaba atónito a cualquier rival que se enfrentaba. Era el nacimiento de un nuevo estilo, y este conjunto sería su fiel representante por muchos años: Holanda, la naranja mecánica. Otra razón que lleva a esta selección a quedar en la historia, es no recordarla por ganar el título, ya que en ese mundial pierde la final contra el local, y de hecho 4 años después, le pasaría lo mismo frente a Argentina. Por supuesto que todo esto lo pude ver a través de videos, pero aún así alcanzó para unirme a los que pedían que Holanda tenga la recompensa de un la copa, por merecerla tantos años, por permanecer fiel a su estilo, tan distinguido de los toscos alemanes, o los conservadores italianos, entre otros. En lo que respecta a historia que presencie, tenemos una eliminación con Brasil por penales, haberse quedado afuera increíblemente de un mundial en su clasificación, y por último una nueva final.
Antes de jugarse ese “España-Holanda” del mundial 2010, yo fui de los que hablaba de la historia Holandesa y como debía hacerse de la copa, sin tal vez haber hecho un análisis más acorde a esta final en particular. Esta vez, Holanda estaba lejos de aquella naranja mecánica que brillaba en otras épocas, era un equipo débil en demasiados aspectos, y aún así, si no fuera por esos “mano a mano” errados, tuvo una seria chance de coronarse por primera vez en la historia. Luego del paso del tiempo, pude ver que hubiese sido injusto (y esto tiende a importarme mucho) que Holanda gane esa final del mundo.
Cambio el tema del que hablamos, y la época también, llego al domingo 2 de marzo del 2014 y me ubico en el teatro donde se daba a lugar una de las entregas de premios más importantes del ambiente del cine: Los Oscars.
Peliculas que no nos han asombrado mucho en relación a otros años (en mi opinión personal varias fueron dejadas a un lado sin merecerlo) y un tema recurrente para aquél que esta más o menos al tanto de las premiaciones en el mundo Hollywood, Leonardo Di Caprio nominado a mejor actor en un papel principal. Se cumplían 20 años de su primer nominación (La de Gilbert Grape, gran peli por cierto), y parecía tener más chances que en otros años, pero aún así al anunciar el ganador, se quedo sin subir al escenario.
Chistes por doquier, y un nuevo año sin Oscar para Leo. Supongo que se puede consolar si piensa en Marty Scorsese, que espero 26 años entre su primer nominación y su primer premio, pero creo que en cuestión de merecimiento, en este caso me pareció más adecuado compararlo con el equipo Holandés.
Tardé varias horas en entenderlo, no engaño a nadie si digo que esperaba que el fuese quien de el discurso, pero luego de tomar un poco de perspectiva pude apreciarlo mejor, este año Leo no merecía el Oscar.
¿Por qué? Bastante simple; The Wolf no es su mejor pelicula, y se encontró compitiendo con un Matthew Mc(como sea el resto del apellido) que nos brindo de las mejores actuaciones en este año Hollywodense. Vean “Dallas..”, por más que les resulte polémico el tema, la película y sus actuaciones lo merecen, no voy a hacer un análisis de la misma (este blog no es para eso…ya habrá uno en el que si pueda), simplemente recomiendo que lo hagan.
Y a Leo ya le llegará su Oscar, el reconocimiento de la gente lo tiene, y siendo de los que lo defienden, prefiero que no haya ganado en esta ocasión, ya que a mi que me importa el merecimiento, hubiese sido un problema.
Cierro dejándo el discurso de Matt, una perlita que logró que lo aplaudamos hasta los que esperaban un desenlace distinto…
Nota del autor: La nota es de marzo del 2014, estaré subiendo notas que solían estar en mi blog.