“Excusas para no intentarlo siempre iba a tener”
Últimamente encuentro la palabra “emprendedor” por todos lados. Y por suerte es así. Escucho historias, experiencias, anécdotas que me invitan a pensar, plantearme y replantearme las intenciones que tengo sobre mi futuro no tan lejano.
La charla, en este contexto de vida, me viene genial (bastante lógico considerando que la persona que la da, es uno de los responsable de tantas otras charlas que me han dado mucho que pensar). A mí que me gusta quedarme con frases como pequeños llamados de atención, puedo encontrar un montón. Además de la del título, que la uso como un reminder, ya que necesito entenderla; encuentro un concepto sobre esta palabra “emprendedor”, que motiva más a creer en que uno puede llegar a lograr cosas importantes, sin necesidad de un análisis de si se es exitoso o no: “Creo en la felicidad, creo en hacer las cosas que uno quiere hacer, con la gente que las quiere hacer, en el lugar que las quiere hacer”.
Si aquél que se le cruza por la cabeza emprender, toma esto como idea, seguramente el resultado de su emprendimiento sea mucho más satisfactorio, que aquél que trate de medir su éxito en dinero y comodidades estúpidas.
Esta idea de solamente ser feliz con lo que se hace, lo lleva a un contexto más simple, aunque por supuesto, esto no implica que sea “fácil”. Nadie duda que hay que trabajar y esforzarse seriamente para conseguir lo que uno quiere, es imposible lograr algo sin esta parte. Pero aún así no hay necesidad de complicar las cosas de más (como suele pasar) y ni hablar de “dejar de intentarlo”.
Hace ya un tiempo largo tengo dos ideas/proyectos en la cabeza (puntuales, uno hace un tiempo más que el otro), y me gusta que en esta charla se mencione el “con quien” hacer las cosas. Esto me tranquiliza en relación a las otras teorías que había escuchado sobre que uno a la hora de emprender, lo tiene que hacer solo, ya que agregar gente es un problema. Para mi siempre fue lo contrario, se que hay más chances de lograr el objetivo, si estamos en compañía. Estos proyectos de hecho, los vengo planeando con amigos, y son una parte fundamental de los mismos.
Tal vez me falten un par de charlas más, tal vez algún libro, película o por qué no canción, para terminar de decidir y poder intentarlo (tal vez venga propiamente de mí, pero convengamos que es un poco difícil eso).
En el mientras tanto seguiré pensando en cada una de estas ideas, en todo lo que pueda servir para que funcionen de la manera en que quiero, por más que se que seguramente haya que cambiar mucho sobre la marcha.
E invitaré al resto con ganas de emprender que haga lo mismo. Porque si, entiendo (o por lo menos digo que lo entiendo, a modo de consuelo conmigo mismo) que tal vez se necesita un tiempo de espera, en el cual no nos podemos lanzar de inmediato a realizar estos proyectos, pero que ese tiempo no sea en vano. Trabajemos desde el ahora en lo que podamos, porque a fin de cuentas estas ideas son las que trataran de convertir nuestra vida en lo que siempre quisimos, en lograr estar satisfechos con lo que hacemos, con los errores y los aciertos, pero estar contentos con el camino que elegimos. Y entender también que tarde o temprano, hay que saltar, confiar y arriesgarnos, porque bien como queda claro en la charla de Max (y como les suelo a decir a mis amigos para que se arriesguen con las chicas que les gustan) “Excusas para no intentarlo, vamos a tener siempre”.
Nota del autor: La nota es de noviembre del 2013, estaré subiendo notas que solían estar en mi blog.