Mandale un mensaje

Terminas de ducharte, te das cuenta que la camisa que pensaste en usar esta manchada, y ya te desmotivo. Te convences de que sos un obsesivo, que por esa razón vas a pasarla mal toda la noche, y que es al pedo interesarse. Después pensandolo un poco más, reconoces que es excusa, que no tenes ganas, se trata de eso. No hace tanto tiempo de lo otro, por más que no duela (que digas que no duela), todavía hay cosas que joden. Las imágenes que se te vienen a la cabeza, el miedo al gigantesco dolor que puede ser un nuevo fracaso. Y si, hace no mucho tiempo, se te rompía el corazón.

Ya bastante que el sábado te convencieron de salir, con ese argumento del tiempo que había pasado, y que “total, esto no es algo serio, es para boludear un rato”. Y entendes que es así, o por lo menos eso te decís. Pero en realidad, te es muy difícil separar, no asociar. Encima en esa salida, después de un buen arranque con un par de chamuyos, porque te sentías renovado, bardeaste. Flasheaste que viste a la otra en una mesa del bar, te bloqueaste, y te empezaron a llegar los golpes. No termino en una buena noche, no fue un desastre, pero si supuestamente esto era joda, la verdad que estabas para más.

Y ahora encima un día de semana!
En un lugar más complicado, con más dudas por tu desliz del sábado, pero bueno, vas igual.
Por alguna razón, algún entendimiento, tal vez asociado con el mal comienzo, o sino por el amor propio, de repente te importo más.
Mediste a una que valía un poco más la victoria. Y te mandaste. Con ratos buenos, algunos más preocupantes, y encima gente que la merodeaba, no eras el único. Los rivales, bien del lugar, eran bastante más complicados que los del sábado, y seguramente eran demasiado para lo que estabas preparado en ese momento.

Pero fuiste igual, te mantuviste, y con un par de frases buenas, te acercaste y diste el primer golpe. Hiciste que se cagara de risa, y haya un contacto.
El resto fue aguantar, el fin no era algo gigante, sino un primer paso, así que era un rato más hasta lo último que interesaba.

No hay que mentir, el sufrimiento estuvo. Que no deja de ser algo bueno, porque implica que hubo preocupación. Que “no te dio lo mismo”.
Y luego de un par de sustos lo cerraste, te fuiste con un número nuevo agendado.

No se si es el amor de tu vida. Porque claro, ese que si lo era, se te fue hace poco menos de un año, sobre el final y con los ojos llenos de lágrimas, dejandote un vacío que de lo pesado que era, lograba que fuese difícil recordar los momentos lindos (que juro que los hubo).
Ahora es la típica que si sale bien es una boludez, que no era tan importante, que es joda y el bla bla. Pero la verdad, es un comienzo. Porque para llegar al amor, por algo tenes que empezar. La magia la tiene que hacer arrancar uno, no se encuentra como si nada por la calle. Es un primer paso, es la primera victoria.

Después de mucho tiempo conseguiste un número, dale, mandale un mensaje.

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