Ser feliz era esto


Jean gastado y mucho más ancho de lo que acostumbras, remera vieja que no favorece a un flaco que empieza a tener panza, y ni es necesario fijarse que zapatillas. Dos bondis, el viaje del primero no es largo, pero te puede agarrar la barrera y ahí ya es un drama, porque el segundo siempre tarda en venir. Es poco probable que haya asientos, y con el temita de que el cable del celu no te anda bien y la bateria te tiene que durar hasta la noche, el viaje es sin música. El morral pesa, están las empanadas del supermercado y la botellita de levite que encima, en vez de ser la de naranja que es pasable, te confudiste y agarraste una que dice naranja dulce y es verdaderamente asquerosa. Por lo menos en la vuelta no va a molestar eso, aunque ahí te pones a pensar en lo que va a ser esa epopeya. Corres al 60, te bajas en el lío de Cabildo y Congreso, para estar un rato largo en la D, y tener esos últimos minutos, que parecen más largos que todo lo anterior, apretado en la C. Casi 3 horas viajas, sin contar la vuelta a casa, a veces un poco más, y a veces un poco menos. Dormir de más no es una opción, al no ser el mismo bolsillo de antes, el taxi ya no te salva.

El otro escenario es distinto. El pantalón es un chupin de bensimon que queda genial con los zapatos de tascani, y la camisa de lacoste se arruga poco, casi nada, porque el viaje en la línea A dura 25 minutos. Aparte te deja a unas 6 cuadras, como para que camines tranquilo escuchando música ya que no hay problemas con el cable, y si te lo olvidas, varios tienen el mismo modelo de celular que vos como para prestártelo. Vas liviano, en el morral está solo lo que necesitas de la facu, ya que almorzas en algún lugar de por ahí. Podes comer mucho y tranquilo, no hay problema con el tiempo y sos el típico flaco que no engorda. Y para cerrar, de la facu estas a diez cuadras, así que hay otro rato para caminar y escuchar música.

Es difícil entender cosas sin estar ahí, sin saber todo, sin vivir todo. Sacheri usa casos todavía más extremos, un premio de 300 lucas y la vida con una mina que está buena, contra empezar de cero con una hija que te enteraste que tenías hace 15 minutos, y con todo lo que eso implica.

Ser feliz era esto. Pienso en el título y me río. Mientras mis amigos me gastan por mi impresentable forma de comer, por la panza que tengo, y más por el complejo que la panza genera.

Te podes confundir en la vida, otra cosa que me gusta del libro es que habla de tener otra oportunidad. Me fui y pude volver, no se si fue un error pero se dio así. Esta bueno hacer cosas que te hagan acordar a lo que era (es) ser feliz.