Saludos cordiales

La reseña contemporánea sobre literatura en México (o tal vez la reseña mexicana desde que existen periódicos y secciones culturales para esos periódicos) actualmente actúa en un campo que solidifica un capital invisible, enfocado en el prestigio, la adulación y la nulidad argumentativa. Podemos decir que esto no se debe a que no exista el alcance a los recursos teóricos necesarios que ayuden a enmarcar, con menos adjetivación, un juicio hacia una obra literaria. Más bien, esta clase de escritura se genera a partir de una agenda clara que persigue objetivos que sobra explicar. Esta agenda, tal vez, se ponga en acción desde la ingenuidad o desde el frío cálculo: pero existe.
Lejos de querer articular un resentimiento o un juicio hacia esta práctica que permea en diversos campos del arte mexicano y de la literatura en concreto (y que, para bien o para mal, ha logrado trazar una escena nacional sumamente enriquecida, compleja y de alta calidad), creemos que es posible escribir crítica un tanto más rigurosa que el elogio gratuito. Creemos que es posible generar pensamiento a partir de la literatura y de sus diversas aristas.
Se busca, también, disipar la imagen del crítico como un mero destructor. El comentario literario tiene más registros que el de la cerrazón. Además de que en la literatura mexicana abundan nombres relevantes canónicos o en proceso de serlo, también se requiere inteligencia para argumentar sobre las cualidades de alguna obra. Lo mismo tendría que pasar cuando se le denosta. La cuestión es mantener cierto nivel argumentativo, o de menos, cierta dosis de pudor.
Esto es “Gracias por la generosa reseña”.
