Dicen…
Dicen que en el pasado lo hogares eras más estables, no lo creo. Este desequilibrio viene generación, tras generación. Me pregunto una y otra vez ¿en qué momento lograron los hogares, las familias descomponerse tanto? ¿tanto cuesta entender que cada miembro de una familia es la columna de una casa y que si uno se desmorona el resto cae? Amor de familia no es vivir sometido bajo reproches, humillaciones, peleas, gritos y alborotos diarios. Familia no son hijos creciendo en casas donde los padres discuten porque ese día ella no cocinó lo que el quiso. Una familia no son niños escondiéndose, encerrándose en su cuarto para no oír los llantos y gritos fuertes de el o de ella. No es un esposo siéndole infiel a su esposa, llegar a casa y ser muy cínico al darle un beso en la boca en muestra de “gratitud” y “amor”.
Sabiendo que esto no es ser una familia ¿Por qué lo seguimos permitiendo? ¿Por qué creemos seguir siendo familia cuando el significado de esta palabra esta por demás? Es tanto el daño y dolor que se causan uno a otro y es lamentable, es lamentable vivir en una casa donde las paredes presencian todo, donde amargos recuerdos se forman. Pero que más da… más vale levantarse al día siguiente con ganas de vivir, tomar un suave respiro de agradecimiento, lavarse la cara, verse al espejo y pensar que a pesar de la rutina “familiar”, hoy, hoy vas a tener un buen día.
¡Ánimos! Esto es temporal.
G.V