Un deseo a la luna.

¿Cómo saber si se está tomando la decisión adecuada cuando el miedo y la tristeza nublan la realidad?

Hoy me encuentro más sola que nunca, más pobre que nunca, más triste que nunca. He intentado plantar cara a mi miedo y este me ha mordido el culo. Vuelvo a subir al tren. “ Un día menos”, “mañana será mejor”, “has hecho lo correcto”, “tomaste la decisión hace ya mucho tiempo”, “ya era hora de que lo hicieras oficial”. Sin embargo, la sensación no es de alivio. No es de haber hecho lo correcto; tampoco de libertad.

La sensación es TRISTEZA. No tristeza normal, como la que se siente cuando se fracasa o se tiene un mal día, sino tristeza de verdad, en mayúsculas y grabada a fuego en el centro del corazón.

Si pudiera pedir un deseo, le suplicaría a la luna que enviara a alguien para que me salvara.

¿Y si he echado de mi vida a mi salvador? ¿ Y si me arrepiento de por vida y ya no tiene solución?

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