A veces las lágrimas llegan en los peores momentos.

Jorge Arturo Mora
Feb 23, 2017 · 1 min read

A veces se sienten como un vendaval que golpea mientras se busca abrigo.

Entonces, se eriza la piel y las nubes se sienten más cercanas.

Esas nubes quedan debajo de los pies y acarician las suelas. Los dedos se retuercen, pero las cosquillas no aparecen.

Justo ahí puede sonar el teléfono. El latido cardíaco se adelanta al de la frecuencia de comunicación y se cierran los oídos.

Cuando apenas se esbozan sonidos, la vista también padece. Es como poner un cono sobre los ojos para que el ángulo de luz se acorte circularmente con la distancia.

En ese momento es cuando las lágrimas se sienten como nubes que van desde los pies hasta el corazón.

Jorge Arturo Mora

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Cofundador de La Cuarta CR / Periodista de Revista Dominical y Viva en La Nación / Podcaster en deleFoco