Hormiguero gris

Estoy delante de un bloque con ventanas acristaladas, sucio. De esos que parecen manufacturados con la única misión de albergar pequeñas hormigas trabajadoras que, contentas con tener su trabajo, solo aspiran a mantenerlo sin hacer nada más allá que los empuje lejos de la normalidad, con la única motivación de que sea viernes para emborracharse y olvidar que a los dos días volverá a ser lunes. Una y otra vez.

Un edificio tan gris como el futuro que representa; una mera sucesión de descoloridos días. Nadie se ha molestado en volver a pintarlo porque nadie se molesta por las madrigueras que son solo de paso; tampoco nadie se fija en él, mimetizado cual camaleón gigante con el ambiente que le rodea. Es un mero habitáculo construido para el paso de los días al que solo los locos pedirían algo más.

Detrás de él se adivinan montañas y libertad. Aire libre. Pero todo eso les queda tan lejos

tan lejos…

lejos