Uno de los beneficios del “not giving a fuck”

Implementación de una rutina natural contra la resaca


Aún siento nostalgia al recordar cómo volver a casa de fiesta solía ser una hazaña memorable, de las que merecen guiones de peli y fotografías dignas de portadas de la revista Jueves.

Con el transcurso de los años hemos aprendido a desconfiar de los colegas que aseguran que chupitos a las 5 de la madrugada es la receta perfecta para encontrar esposa y nos hemos ido interesando con despecho en las recomendaciones del semanario de los borrachos anónimos. Truquillos con el objetivo de mitigar el penoso momento de arrastrarse a casa y que incluyen el uso de drogas de dominio farmacéutico como el “Alcasetzer” y conductas de las que me siento avergonzado públicamente como por ejemplo la sustitución de la última lata metálica de cerveza de paki por la clásica botella plástica de agua de paki: rancias y atestadas por igual de microflora clocacal Barcelonesa.

Estampita de la clásica tesitura nocturna en Barcelona

Otra de las intenciones de tales técnicas, y prácticamente la más importante, es la reducción al máximo de la metamorfosis del homo sapiens a un eucariota vegetal monocelular (a.k.a. resaca). Existe la leyenda de que el uso combinado de alcohol con otras sustancias estupefacientes del tipo MDMA al final de la noche pueden reducir la resaca del día siguiente. Sin embargo, aunque

el empirismo es la corbata del hombre moderno

y por lo tanto el “prueba y error” su dichoso lema, dejo la sugerencia a la total responsabilidad del lector y, en caso de resultarle positiva, le insto a contactarme con un estudio coherente de su éxito.

Mientrastanto, lo patético y lo mundano de los protocolos conductuales auto-impositivos serán nuestros mejores aliados y para su correcta implementación deberán ir acompañados de un cambio gradual de actitud que nos permita disfrutar de la fiesta con intesidad sin la necesidad de rozar el límite superior de detección del alcoholímetro.

Llegados a este punto, creo que no hace falta discutir

(a) por qué el alcohol es el desinhibidor por excelencia,
(b) por qué la desinhibición es una de las escapatorias más fáciles de la zona de confort y
(c) por qué escapar de la zona de confort es una necesidad vital para el desarrollo personal.

Precisamente, relacionado con el desarrollo personal, está la máxima que titula a este post:

not giving a fuck

del inglés no importarte una mierda. Sus beneficios abarcan desde una reducción sostenida de la ansiedad provocada por la Real Inquisición del Género Femenino (encabezada por novias y madres de todo el mundo) hasta un aumento significativo del tejido testicular y la jeta, que de gran utilidad resulta en materia de presentaciones públicas, encuentros con jefes, autoridades, etc.

Por tanto, señores, cada vez se hace más evidente que not giving a fucking fuck es la solución a nuestros problemas resaquiles. Ya sé que no estamos de humor como para tomar propósitos de año nuevo que incluyan la abstemia total pero les propongo que en sus próximas fiestas apliquen una reducción de la ingestal de etanol combinada con la praxis del not giving a fuck. Ya verán cómo la resaca bajará en un 50% y su diversión se mantendrá o incluso crecerá inversamente proporcional a la resaca. Pruébenlo y me dicen qué tal les va. Ya me darán las gracias en otro momento.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.