La solución al déficit de ingenieros en Colombia

En los últimos años han surgido varios artículos y discusiones relacionados a la escasez de Ingenieros en Colombia. Algunos sostienen que no hay suficientes estudiantes para suplir la creciente demanda de la industria, otros culpan a la academia, y otros aseguran que el problema son las empresas.

Sin embargo, en mi experiencia creando programas de entrenamiento para desarrolladores Web y contratando decenas de programadores — he encontrado que existe una desconexión entre lo que las personas creen que necesitan para encontrar un empleo y lo que las empresas realmente están buscando.

El problema es el siguiente. El sueño de la mayoría de personas es asistir a una universidad por 4 años y obtener un título profesional que los acredite. Pero la realidad es que las empresas, en su mayoría, no necesitan ese nivel de estudio, lo que necesitan son personas con conocimientos específicos, conocimientos que generalmente no enseñan en la universidad. Eso ha ocasionado una desconexión en donde las empresas no encuentran personas con los conocimientos que necesitan, mientras que muchos ingenieros profesionales siguen desempleados.

La desconexión se hace evidente en las publicaciones que hablan sobre el problema del déficit. Una publicación de Semana titulada ¿Y dónde están los ingenieros?, por ejemplo, argumenta que el déficit en 2019 será de casi 100,000 ingenieros. Sin embargo, la mayoría de comentarios son de ingenieros desempleados que se quejan por la falta de oportunidades y los malos salarios:

Soy ingeniera telematica, y en todo el año no he conseguido trabajo, he enviado hv a muchas ciudades del país y no obtengo un trabajo relacionado con mi carrera. Me parece que la oferta para las personas que trabajamos con las TIC’s es reducida y mas si somos profesionales con pocos años de experiencia! — Angela María Botero Zuluaga

La industria que mejor conozco es la del software y allí, mientras miles de personas buscan un título en Ingeniería de Sistemas, las empresas buscan personas con conocimientos muy específicos. Por ejemplo, personas que sepan muy bien de Front End (HTML, CSS, JS) o desarrollo móvil en iOS. Y lo mismo ocurre en otras industrias.

Si en vez de perseguir un título universitario, una persona se dedicara a aprender muy bien JavaScript, AJAX y Angular, por decir algo, es muy posible que consiga trabajo más fácil y con un mejor salario que estudiando cuatro años de Ingeniería de Sistemas en una universidad intermedia.

Ahora, eso no lo va a convertir en el mejor programador del país, pero seguro le brindará un trabajo digno y con un salario que muchos ingenieros desempleados envidiarían. Y esa persona puede continuar aprendiendo, quizá nuevas tecnologías, o temas más teóricos que no tienen sentido sin antes haber hecho algo práctico — esto último quizá sea la razón por la que las carreras de ingeniería tienen una deserción tan alta.

En Colombia no necesitamos más ingenieros. Necesitamos más técnicos especializados.

La educación vocacional como solución

Desafortunadamente, la educación vocacional (conocida como educación técnica) no tiene el prestigio de un título profesional, pero es precisamente lo que el país necesita en este momento. A medida que la industria crece es natural que tienda a especializarse.

El problema es que la mayoría de los programas técnicos actuales enseñan lo mismo que las universidades, y eso es todo un reto para los egresados porque tienen que competir con los profesionales por los mismos empleos.

La clave es aprender tecnologías y habilidades que no enseñan las universidades. En programación, por ejemplo, evitar lenguajes como Java y C# (.Net), y concentrarse en lenguajes como JavaScript, Ruby, Python, y otros más recientes como Go o Swift, por citar algunos. Pero el objetivo no es simplemente aprenderlos, es dominarlos. Estos lenguajes tienen una demanda que continúa creciendo, no requieren de un título y los salarios son más altos. (También es importante al menos defenderse en Inglés).

Lo que necesitamos es crear y promover más programas vocacionales. Programas de máximo 1 año que le enseñen al estudiante, no solo tecnologías específicas, sino a aprender por su propia cuenta.

Eso es lo que estamos intentando en Make it Real. La mayoría de personas que han terminado el programa tienen un empleo en desarrollo Web con salarios superiores a los de muchos Ingenieros recién egresados. Pero la mayoría de personas prefiere pagar una sobrevalorada carrera universitaria creyendo que eso es lo que necesitan.

Ahora, eso no significa que las universidades no tengan su lugar. La mayoría de personas que salen de las universidades más prestigiosas del país encuentran empleo relativamente fácil. Pero generalmente estas personas están en una posición socioeconómica que está encima del promedio.

Igual, es importante entender que las universidades tienen sus propios intereses, y uno de esos es entrenar investigadores que aumenten el prestigio de la universidad. Eso también explica por qué las universidades, al igual que las empresas, buscan las personas con mayor probabilidad de éxito, no a las que más necesitan la educación. Y eso no está mal, pero es importante saberlo. La universidad no debería ser la única opción de educación superior, ni la más anhelada.

Conclusión

Extrañamente, la solución al déficit de ingenieros es dejar de intentar incrementar el número de ingenieros, y concentrarse en entrenar personas en conocimientos técnicos puntuales, que les permiten una mejor salida al mercado laboral.

Es una solución poco intuitiva, pero tiene mucho sentido pues es más económica y con mejores posibilidades de empleo.

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