UN SUEÑO CUMPLIDO

De tocar en la calle a subirse al escenario con Pink Floyd

Hace dos años lo vieron en la calle Florida sentado sobre un tacho blanco con un palito de madera en cada mano tocando su batería artesanal, hecha con cinco tachos de distintos colores y diseños, y lo invitaron a ser parte del recital de la banda internacional de rock Pink Floyd en el estadio River Plate. Después de hacer un show frente a miles de personas, Sebastián Zoppi sigue yendo todos los días desde hace seis años a trabajar a la calle con su bermuda de jean, su remera lisa y sus tachos de pintura. La gente que pasa por su lado en pleno horario laboral solo frena para escuchar su música. Sus manos se mueven tan rápido que parecen fuera de sí. Sebastián se concentra tanto que no levanta la cabeza para mirar a las decenas de personas que se paran frente a él y que, sorprendidos, lo graban con su celular y le dejan plata en la gorra.

Sebastián con Roger Waters en River Plate.

“Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Un día estaba tocando en la calle Florida y un señor se me acercó para invitarme a tocar con Roger Waters. Al principio creí que era una broma, pero después me llamó su productor para hacer la primera prueba de sonido”.

A los cinco años Sebastián creó su primera batería con tachos de pintura que encontró en su casa de Vicente López, donde vivía con sus padres y su hermana menor. Durante la secundaria fue todos los fines de semana al río de su barrio a tocar con sus amigos. Nunca tuvo una batería tradicional porque para él, el sonido de los tachos es más original y minimaloso. Cuando terminó de estudiar, sus amigos le dijeron que vaya a tocar a la calle Florida, una de las zonas más transitadas de Capital Federal, para que la gente conozca su talento.

Su 1.65 metros y su sonrisa ancha hacen que parezca más joven, aunque le falten diez días para cumplir 25 años. Su barba y bigote combinan con su pelo negro enrulado. Al sonreír, achina los ojos y frunce la nariz. Después de pasar días de mucho frío, calor y lluvias, hace dos años Sebastián tuvo la oportunidad de viajar a Europa a tocar para promocionar una marca de autos y aprovechó para recorrer todo el continente con su batería. Cuando volvió, siguió yendo a la calle Florida, pero esta vez ya no era el adolescente de 18 años tímido y cabizbajo que se animó a hacer música en la calle sin saber si a alguien le iba a gustar lo que hacía: con los años se convirtió en un joven seguro, carismático y que le sonríe a todos los que pasan y escuchan su música.

Autores: Gervasio Rancaño, Lucas Otero, Emanuel Rodríguez, Yazmín Graciano, Abril Saglietti.

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