21 de julio
Jul 22, 2017 · 1 min read
Preparar café a las cuatro de la mañana, una extraña rutina de aceptación de mi derrota frente al insomnio — son más de diez años de batallas perdidas —.
He vuelto a fumar. Ella dice que pasará rápido, que es parte de mi proceso de adaptación, que nunca he sido tan adicto. Yo pienso que quizás soy adicto a tantas cosas que no consigo establecer rutinas suicidas y acabo cambiando de vicio cada tanto, sin patrón aparente.
Es día de nubes, amanece y en mi balcón domina un aura gris. Esa lluvia sin brisa hace que el humo permanezca atrapado entre las paredes de la sala.
“En esta tierra de gracia, hasta las nubes protestan la sangre derramada”
