22 de julio
No pude notar la llegada del fin de semana. En estos días de censura de prensa, las redes sociales sólo anuncian detenciones, heridos, fallecidos y agendas de lucha, como si ya el día a día no fuera una agenda de lucha.
Su mensaje me sorprende hurgando entre las noticias de Twitter (como siempre), buscando nombres conocidos:
— ¿No habías dejado de fumar?
— "había"
— Está bien, aunque tú no lo estás. Creo que estás usando todas tus armas.
— Es probable...
— ¿Y entonces…?
— ¿Debe haber un desenlace?
— Bueno, ¿sí?
— Entonces aún no resulta. ¿Qué piensas?
Ella dice que sus pensamientos nunca son relevantes y desvía la conversación hacia el habitual desvarío de quien quiere terminar un diálogo sin saber cómo. Me ha agradado saber de ella, a pesar de que no lo demuestro, y la conversación termina rápido con un simple “gracias”.
Vuelvo a la cocina, preparo más café de media para esperar la llegada del día y enciendo otro cigarro.
