26 de julio

de mañana

Mi hermana tiene cuarenta años y un hijo de cinco. En este momento deben estar cruzando una frontera. No nos despedimos. Un mensaje al celular de mi cuñado que según donde se encuentren, no creo que reciban.

Nunca me han gustado las despedidas, menos aún las despedidas insípidas y aquellas que te dejan mal sabor de boca. ¿Acaso habrán despedidas agradables?

Aún no llega el mediodía y sólo se escucha el viento entre los árboles y algunos carros que pasan por la avenida (muy pocos). Estoy solo y en soledad uno piensa demasiado, ha de ser por eso que duermo tan poco.

Tuve una crisis de llanto, rápida, silenciosa, certera. Un hombre debe aprender a aceptar el llanto como cura.

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