El colapso de la probabilidad

G.Guerber
G.Guerber
Jul 10, 2017 · 28 min read

(recopilación y mezcla de tweets de mi cuenta a cargo de @saliguti. Tuve problemas con el espaciado simple: cómo se maneja el espaciado simple?)


Voces ignotas nos llamaron en la noche. Eran como las voces de los pájaros muertos durante el invierno.

MARCEL SCHWOB, La cruzada de los niños (1896).

I

He vuelto a soñar
con una casa inundada
y las paredes
cayendo por la humedad.

Siempre la misma casa con vecinos extraños muy extraños.

II

Deben dedicarse las mañanas a honrar a nuestros héroes. Oh viene allí la vecina loca a alimentar a todos los gatos callejeros de la cuadra.
La acción transcurre a un metro y medio de mi ventana. Qué animal abominable el gato. Los envenenaría a todos. Por algo la última acción en vida del Petiso Orejudo fue arrojar un gato a la estufa del penal de Ushuaia. Te comprendo Petiso Orejudo, mucho te comprendo.

Nadie envió un gato al espacio interestelar. A excepción de Francia, como no podía ser de otra manera. País ronroneantemente felino si los hay.
Tenía un gato blanco en la infancia. Un día me rasguño la cara en un acto de traición francesa. Quedé con marcas y sangrante. Los detesto.

Animal mitológico y sagrado de la República Oriental del Uruguay: el pichi.
Ahora habito yo una ciudad de nocturna calma. Disculpen que hable de mí pero es que no tengo gato.

Por el amor de Dios mi vecinita estúpida
y sus amistades igualmente estúpidas. Qué condena. 24 horas por día riéndose y alimentando a todos los gatos del vecindario.
Esta es la historia de Udo Pelott,
teutón, militante feminista.

III

Nadie sabe aquí lo que es una distribución de probabilidad.
He allí el problema.
Menos certezas y más incertidumbre.

¿Sería rentable un taller
de reparación de motores
para filósofos y gente de Humanidades?
Estoy pensando en diseñar una actividad como esa.

El curso de reparación de motores del Profesor G. Guerber etcétera.

El asunto es que yo tampoco sé reparar motores. Pero nadie se daría cuenta.
Ok, ok, turno para el neumólogo
esto se pone interesante.

IV

El hijo de Silvia C., quien nos cuidaba a mí
y a mis hermanos cuando éramos niños,
ganó esta semana un millón de dólares en el Quini 6. Gran alegría por esa suerte ajena, queridos amigos.

Señora Esposa sale a cenar con amigos del gimnasio y yo me quedo en casa desarrollando un algoritmo de minimización de funciones binarias.

Comencé hoy a experimentar con melatonina, queridos amigos. Trastornos del sueño etcétera.
Oh por el amor de Dios qué buen efecto la melatonina.

Primera pastilla y uno ya empieza
a babear sobre la computadora.
Hay que tomar pastillas hasta llegar a percibir el olor de una ciudad de la Edad Media.

Galileo Galilei tú eres mi amigo.
Enderezaremos esa torre
para que puedas hacer tus experimentos gravitatorios. Recuerda que a cada paso que damos el planeta entero se mueve hacia atrás.

Un hombre como yo, llegado a esta edad, debe aferrarse a la religión.
Creo en Dios Padre Todopoderoso Creador del Cielo y de la Tierra

–Chicos ahora vamos a rezar el Porla. –¿Cuál es el rezo Porla, señorita? –Porla señal de la Santa Cruz

Margarita Pereyra, maestra de religión Eso ocurrió en el lejano año de 1977.

Fui monaguillo, músico de iglesia, pescador de otros mares.
Llevo grabado un final alternativo: La vida perdurable amén.

Extraño mucho aquella época
de católico recalcitrante.
Años esperanzadores que han quedado atrás. Católico recalcitrante, la primera vez que vi una mujer desnuda (y fue una revista Destape, de finas hojas amarillentas) temí quedar ciego. Edad: 57 años.

Vamos a cumplir el plan de Dios. La parte esa de las diez plagas.

V

Tal vez uno no tenga hijos para
poder escuchar durante las horas de sueño
los llantos histéricos e insoportables
de los hijos de los vecinos.
Lo mismo con los gatos.
Lo mismo con los taladros
aunque uno sí tenga taladro.
Por el amor de Dios los vecinos,
uno nunca está preparado para experiencias así.

Yo, que soy un patriarca heterosexual, jamás he dominado nada.
Mi barba es la barba de un patriarca. Mi desprecio por la sobreactuación es el desprecio por la sobreactuación que siente todo patriarca.
Patriarca soy y patriarca moriré.
Y en cuanto pueda fundaré una secta.

Hermosa noche para salir con un reflector
a cazar liebres por el territorio de la llanura.
La caza, como todo deporte motivador
del hombre de bien, debe practicarse de noche.

Larga vida a los imprevisibles
que salvan al mundo.
Lejos está la predictibilidad de ser una virtud, queridos amigos.

VI

Un invierno esperanzador y austral.
Soy un hombre viejo, triste y esperanzado. En el sentido de que mi esperanza es la completa inutilidad de la juventud.

Psicoanalista: Sesión de hoy: las mujeres. Salí con dolor de cabeza.
Temo haberle secado la cabeza a la paciente doctora con la pesada reseña de involuntarios y deprimente triángulos amorosos del pasado.

Triángulos de la forma:
Yo → Una mujer → Mitad de los habitantes de Montevideo.
Todo esto ocurrió hace tiempo
y ya no tiene la menor importancia. Todo esto ocurrió por haber descubierto el sexo a la edad de 57 años.

Antes de esa edad creía que el sexo consistía en clavar puñaladas en una cama con resortes. Hasta que un día irrumpió la visión
de dos perros abotonados en la calle única
de Corral del Bajo etcétera.

Nada de esto tiene la menor importancia. Conténgame, señora psicoanalista,
sólo soy un hombre bueno y pelotudo.

VII

Tiemblan los dueños de la industria. Tiemblan los escribas medievales, entre velas y pieles de oveja, ante el invento del genial Gutenberg.

Estos pusilánimes con terror al progreso industrial son el ancla de la humanidad.
¡Los pasaremos por arriba, humanistas!
Y ni hablar de cuando se desarrolle la telepatía a escala industrial.

Seguid entre estalactitas avivando la fogatita.

Amigos: consumid melatonina:
el arte del sueño es un lugar sagrado.
Nada mejor para dormir en paz
que unos videos de ajusticiamientos narcos en cárceles amazónicas.
Creedme, queridos amigos,
que lo que viene es órdenes de magnitud peor que la barbarie nazi.

Los dictadorzuelos analfabetos que habitan el orbe serán bebés de pecho comparados con el futuro régimen poshumano.
Yo, heredero de Nostradamus, lo he soñado todo. No registro en qué momento le puse azúcar al café. Pero efectivamente le puse azúcar al café.

Como les decía, será la lucha de los analfabetos contra las máquinas y ganarán las máquinas. Energía, energía, todo es energía.

Costradamus. O Bostradamus. Aún no he decidido mi nombre.

Estudiaré para asistente social pues es mi pasión reparar las máquinas. Basta de cánticos y de flores: al terrorismo hay que combatirlo con sus propias armas. Vendrán los tiempos conocidos como
EL COLAPSO DE LA PROBABILIDAD.

Adiós, amigos: debo ir a clase
a demostrar el teorema de Gauss.
El enemigo es la barbarie.
Y a la barbarie se la derrota con más barbarie. Y debemos concentrarnos ahora en la guerra contra los sarracenos.

VIII

Si la moda de los directores vanguardistas es filmar con cámara en mano,
en Pozo del Molle lo tenemos a Marino: eventos, cumpleaños y bodas.

El efecto de continuo mareo que producen sus filmaciones es completamente equivalente al de Lars von Trier.
Y lo logra con menos presupuesto.
Marino solía concentrarse por largos minutos en las moscas que revoloteaban la torta.

¿No es extraño que todos nosotros estemos viviendo el presente?
Les recordaré una cosa, queridos amigos: ya estamos todos muertos.

Habiendo dado el pasado tantos hombres notables, ¿por qué se guardó el presente para nosotros?
Esas cuestiones me abruman, queridos amigos.
No somos dignos de ocupar este tiempo.

IX

Vienen con alegría, Señor. Cantando vienen con alegría, Señor. Los que caminan por la vida, Señor. Sembrando tu paz y amor.

Católico recalcitrante durante los años de iniciación. Miembro activo del Grupo Juvenil Corazón de María. Allá la teníamos a la profesora Marha G.
que metía unos alaridos horripilantes.

–Bueno, Sra. psicoanalista, yo le cuento esto pero no quiero que se haga la idea de que soy un potencial serial killer.
–¿Por qué no?

(Ese diálogo acaba de ocurrir
y me levantó el humor en órdenes de magnitud)
Pero bueno, debe el cerebro hablar sin pudor alguno. Estos tiempos serán recordados como LA CONSTRUCCIÓN DEL ENEMIGO.

Sobre todo, es mi obligación no aburrir a la psicoanalista. De manera que preparo las sesiones con lujos de detalles. Y en los detalles de la sesión de hoy hubo un empalamiento en la plaza pública.

X

Por el amor de Dios me emocioné
en la clase dedicada a las ecuaciones de Maxwell
y las ondas electromagnéticas y casi termino en llanto. Las ecuaciones de Maxwell y la Mecánica Cuántica justifican por sí solas la existencia de la Física.
Gauss, Faraday, Ampère, Maxwell:
Ustedes siempre serán mis amigos.

Debemos al concepto de simetría de Maxwell la existencia de las ondas electromagnéticas. Mueva Usted una carga eléctrica
y envíe señales al espacio exterior.

Pronto leeremos vuestros cerebros,
humanistas del orbe, y se vendrán abajo varios mitos.

El borde. El borde.
Recordar siempre
moverse por el borde.
Veremos los diferentes nombres con que llamaremos a la hipocresía.

XI

Los romanos las llamaron guerras púnicas
y los cartagineses las llamaron guerras romanas.

Procederé a afeitar mi cabeza
en honor a Publio Cornelio Escipión, El Africano, victorioso general de la batalla de Zama.

Qué tristemente lejos ha quedado
el tiempo en que los políticos iban a la guerra.

Y también:

Qué tristemente lejos ha quedado
el tiempo en que los políticos se suicidaban.

El tiempo en que los políticos
se batían a duelo por una ofensa.

XII

La Madre Rusia.
No olvidar a la Madre Rusia.

El territorio antártico:
sólo la superficie lunar
constituiría un escenario más hermoso para un campo de batalla.

La visión de un humano
comiendo a otro humano
ha de ser una experiencia perturbadora.

XIII

Veo mis 50 años a la vuelta de la esquina y pagaría fortunas por pasar
ese extrañísimo día pescando anguilas con los amigos de la infancia.

Seré un hombre solo en lo que me resta de vida. Un astronauta antártico alimentado de recuerdos de cosas que ya no existen.

¿Qué cosa hice mal, aparte de haber nacido?

XIV

Hay momentos de la vida
en que uno siente admiración y respeto
por todos los espermatozoides
que llegaron al óvulo en posiciones rezagadas.

Y ya empastillado,
recorriendo las mesetas del sueño,
concebí a dos personajes irreales:
el enano Peteco Petiribí y su asistente Peter Puto.

XV

Nuevo fracaso en intento de reconciliación con Señora Esposa.

Llegado a este punto sin retorno: mantendré la abstinencia
hasta el día final.

Ya no me importan ni el sexo
ni el amor ni los hijos ni los proyectos a futuro.

Sólo me interesa dormir eternamente
hasta el colapso final.

Por el amor de Dios, cuánta tristeza.
Yo soy un hombre pelotudo
pero con una bondad inconmensurable.

Cuarto fracaso amoroso
en los años que llevo habitando la Banda Oriental.

Ya no hay lugar para hombres viejos, feos y pelotudos como yo.

Debería yo dedicarme a otra actividad alejada de todo sentimiento humano.

Yo soy un hombre sincero de donde crece la escarcha.

Es mi cuerpo y yo decido.
Eso le dije a Señora Esposa
cuando estuve cuatro días sin bañarme. Fue el principio del fin.

XVI

Oh aquellos años de la Universidad de Córdoba en la que todos los estudiantes del interior viajaban los fines de semana haciendo dedo.

Una vez paró un camionero y subimos mi amigo Piraña, yo y dos prostitutas que también hacían dedo.
Viaje interesante.

XVII

La vecina estúpida tiene un gato
y alimenta a todos los gatos del vecindario. Recién su propio gato o gata
comía la comida de los otros…
Y regañó a su animal la vecina estúpida:

–¡Lady! ¡Cómo vas a comer eso! ¡Es comida barata, vas a vomitar!

Por el amor de Dios
envenenaría a todos los gatos del mundo.

Por el amor de Dios
las vecinas estúpidas
y sus mascotas igualmente estúpidas.

Ayúdame, Yiya Murano,
a tu sabiduría recurre este hombre bueno y cansado del mundo.

Tendría como mascota a una boa constrictora.

La vecina estúpida hace sonar en mi estómago la risa terrorífica de Andrei Chikatilo.

XVIII

Ya no quiero yo salir de aquí.
A mitad de camino entre adultez y vejez, mi ambición consiste en construir una casa en bosque con lago
y tener un bote
para salir a pescar.

XIX

Usted, la vanguardia: retírese a la retaguardia.
El humor no correspondido como divisorio de aguas.

Yo, al igual que el tártaro, suelo reírme mucho
con las cabezas del enemigo clavadas en una pica.

Y a estos psicopatitas de pacotilla me encargaré de cazarlos
uno por uno.

XX

Harto del mundo ya no me queda otra posibilidad que la de salir a caminar.

Procederé a dirigirme a la barbería para arreglar y teñir mi barba.

Primera vez en vida que recurro a los servicios de una barbería. En momentos el resultado.

Malditos payasos.

El llanto de la izquierda,
el más aburrido de los pleonasmos.

El partido onanista,
del cual soy miembro fundador, tiene más dignidad
que todos estos payasos juntos.

Resultado del paso por la barbería: soy rumano y merezco ser rumano. Entrar por primera vez a una barbería: el punto alto de esta tarde invernal.

Me dirigí al barbero a emparejar mi barba y luego afeité mi cabeza.
Difícilmente exista un placer superior para el hombre de bien.

El tan festejado sentido del humor de la élite progresista:

prefiero apretar mis partes bajas con una puerta Pentágono.

Todos ustedes tienen la obligación de hacerme reír,
queridos amigos.

Caminar pisando cabezas:
un estilo no del todo desagradable.

XXI

Soy macho, hijo del patriarcado, y pronto iré a vivir
a la selva amazónica
para no molestar ni ser molestado por nadie.

Habitar una selva en llamas: esa es la meta.

Habitaré también el hielo de mi heladera por no poder habitar el hielo antártico.

Con un arpón en barco ballenero seré el patriarca de los mares.

No sé lo que es la raza humana y tampoco me interesa saber lo que es la raza humana.

Tampoco me interesan una mierda las cuestiones de género.

Sólo espero que no me molesten más, por el amor de Dios,
no me molesten más.

He sido un hombre bueno
y empastillado
que jamás pudo fundar su propia secta.

Una secta de un solo hombre al que se le agotó la paciencia.

De la misma manera en que se le agotaron las pastillas para dormir y no puede descansar en paz.

Crucifíquenme mientras intento dormir. Déjenme morir con las medias puestas.

XXII

Tuve un amigo homosexual
(Enzo L.)
enfermo de sida,
muerto por las cuchilladas de un albañil en el año 2002.

¿Eso me hace mejor persona? No.

Tuve un amigo bisexual (Elmer A.)
ahorcado por propia mano antes de comparecer en juicio por abuso de menores.

¿Eso me hace mejor persona? No.

Tuve una amiga lesbiana (Andrea R.),
secretaria bajo mi dirección de laboratorio, apaleada por propia novia.

¿Eso me hace mejor persona? No.

Pero soy hombre, heterosexual, hijo del patriarcado
y merezco el desprecio ajeno.

¡Morfeo! ¡Morfeo! ¡Morfeo!

Y ahora dejadme dormir en paz. Adiós.

XXIII

Queridos alumnos:
En la clase de hoy hablaremos de formas diferenciales, producto exterior
y las dificultades de dormir en el hemisferio Sur.

Disculpen
no dormí nada.

No solo no dormí nada
sino que no sé
si soy Chuang Tzu
soñando que es el profesor G. Guerber yendo a dar su clase.

XXIV

Por ejemplo
mi abuela Paula,
hija de piamonteses,
que acogotaba dos gallinas en simultáneo, una en cada mano,
para el guiso del mediodía.

El colega Prof. Cantera,
drosophilista célebre,
contó una vez que
en condiciones apropiadas de humedad una mosca puede vivir 48 horas sin cabeza.

También está la celebérrima historia de Mike
el pollo sin cabeza.

Aprendí con la querida abuela Paula, que vivió hasta los 97 años,
el goce invernal de beber
té con whisky antes de dormir.

Antes de cumplir los 10 años
ya conocía yo el sabor del whisky,
de la grappa y del valium 5 miligramos.

Todo eso lo aprendí de mis héroes
de la patria piamontesa.
Habitar el cerebro de un hombre medieval:
esa es la meta.
De la misma manera estamos nosotros
siendo observados por los habitantes del futuro.

XXV

Nuestro mundo es una mentira que funciona.
Quisiera yo experimentar con cerebros humanos. Quisiera yo ver en carne propia los efectos de la corriente alterna.
Quisiera yo usar energías renovables para alimentar mi motosierra.

Como verán, amigos, trato de mantener encendidas las hornallas de mi creatividad.

Debe el hombre de bien con un hacha en la mano conocer el momento preciso en que una mujer hermosa habrá de mirarlo a los ojos.

Debe el hombre de bien amar al enemigo. Especialmente al enemigo desollado y empalado en la plaza pública.

He aquí un romántico
al que la época se le escapa.

Y esto es algo que no me ha pasado nunca
y que debo agradecerle a las pastillas:
llevo en mí la paz mental de un condenado a muerte.

Quería ser yo un hombre bueno,
hábil en la práctica del salto con garrocha.

Empastillarse fuertemente
con Clonazepam y Escitalopram
y dirigirse al Shopping, queridos amigos: me lo agradecerán eternanente.

Procederé a dirigirme entonces a la tienda de los cazadores.

XXVI

Sueños de anoche:
São Paulo y Río de Janeiro.

São Paulo: atrapado en un ascensor. Río: me robaban todo en un hospedaje.

Los ascensores de mis sueños
se mueven en todas las direcciones posibles: arriba,
abajo,
izquierda,
derecha,
adelante,
atrás.

He vuelto a soñar con São Paulo,
la ciudad que habita mi inconsciente.

XXVII

Con computadora, programa que use cadenas de Markov y una buena fuente textual se pueden crear millones de Finnegans Wake en segundos.

Entre otras cosas he bajado todos los libros del brujo López Rega.

Y por supuesto
que es cien veces más interesante
leer los textos demenciales de López Rega antes que a todos los adalides de la corrección.

XXVIII

Y vi un planeta Venus gigante elevándose entre los huecos
del alto rosal trepador de la infancia.

Y no le dejaron revisar la redacción
de la Constitución Americana a Franklin por temor a que metiera
una de sus frecuentes bromas.

–Voy a pegarme un tiro en la sien. –Uh… y yo
voy a pegarme un tiro
en la ciento cincuenta.

XXIX

Ser un hombre solo caminando armado
en una ciudad desierta: Esa es la meta.

Y en la helada y solitaria noche debí detenerme en una farmacia a comprar curitas.

No se puede ir a la guerra con zapatos nuevos.

A los psicópatas hay que disfrutarlos, decía mi gran amigo Chicho, habitante de California.

El amigo Chicho soñó cierta vez que unos análisis de sangre
le dieron como resultado
que era un chimpancé.

Lamentamos decirle
que es usted un chimpancé,
le decía el médico con gran solemnidad.

XXX

Es verosímil un sueño póstumo
en el que de regreso lea una lápida:

Fue un hombre bueno y pelotudo. En esas felicidades gastó su vida. No vio más lejos porque se paró sobre los hombros de 15 enanos.

Lloró en ascensores,
comparó precios en vidrieras de motosierras. En la terraza, recostado en la reposera, esperó la llegada de la espectacular
tormenta veraniega y pampeana.

Del sexo que hablen otros.
Yo hablo de mis propias alegrías. De las vecinas desnudas
en los ventanales etcétera.

XXXI

Seis meses atrás,
en un descapotable rojo,
por las rutas de California etcétera.

Lo que el hombre de bien no quiere repetir son los errores del futuro.

El espacio interestelar
como una inmensa laguna oscura.

XXXII

Empastillado y sensible, llorando en silencio los fracasos de mi propia tríada
de proyectos matrimoniales.

El problema del amor
¿es un problema cultural, un problema espiritual
o simplemente un problema de naturaleza onanística? Quiero saber.

Estoy sensible, queridos amigos: contemplo mi bate de aluminio rojo fabricado en Pennsylvania
y lloro.

Se decide poner fin a relación matrimonial. Entonces la mujer sale a cenar con amigas y el hombre sale a cenar solo.
Punto para el hombre.

Oh la parálisis del sueño. Pocas torturas superiores a esa, Prof. Las Heras.

XXXIII

Soy un hombre profundamente religioso y festejo la raíz judeo-cristiana que habita cada uno de mis genes.

Los judeo-cristianos tenemos los mejores mártires, las mejores plagas,
las mejores aberraciones.
Ese es mi orgullo.

Que los estúpidos hagan ofrendas a la naturaleza. Nosotros empalamos,
quemamos
y crucificamos.

Y nuestro enemigo
es la barbarie que viene del Oriente.

“Si de verdad deseas derrotar a tu enemigo, arrójale 1500 bombas termonucleares.”
Extraído de El arte de la guerra II, versión revisada.

Y algún día dirán las máquinas:
Todo lo humano nos es ajeno.
La máquina es la medida de todas las cosas.

También soy un hombre profundamente religioso en el sentido de que creo que la religión existe.

¿Es el cañonazo el que vence a la mosca o es la mosca quien vence al cañonazo? Debo resolver esa cuestión
para convertirme en maestro zen.

Atravesar el fondo del mar montado sobre un caballo tártaro con una cabeza clavada en la pica: esa es la meta.

A todo esto me lo han dicho voces superiores en los sueños.

Y si un autor insiste en dedicar
ocho hojas de su escrito
a la descripción de un tipo de mirada vacuna fumando en bar:
bueno, usaremos drones.

XXXIV

Una operación policial llamada La caja de Pandora.

La historia de los nazis fugitivos en nuestro continente es de las mejores historias que tiene nuestro continente. Un continente habitado por fugitivos.

Al peronismo le debemos las historias más fabulosas: Los nazis fugitivos
El cadáver itinerante
El brujo López Rega

El experimento Richter

Historias maravillosas que justifican la existencia del peronismo.

Nunca en mi familia hubo un peronista. A excepción del Tío Carlos,
tucumano, gordo, cuentero, gran asador.

Y yo, que soy un unitario
que jamás habitó la ciudad de Buenos Aires.
Un unitario de provincias exiliado en la Banda Oriental.

Y sin embargo, debemos reconocerle a Rosas que entrevistó en persona
a la mente más lúcida de nuestro tiempo:
el amigo Charles Darwin.

Klaus Barbie, otro de nuestros insignes inmigrantes europeos.

Qué gran país Argentina por el amor de Dios.

Les hemos abierto las puertas a los más terroríficos fugitivos nazis y a los extraterrestres.
Pocos países pueden jactarse de lo mismo.

Claro que ahora se ha puesto de moda
una corriente de nefasta corrección
que intenta borrar nuestras mejores historias. ¡Pero no pasarán!

Pero bien,
cada uno tiene a los héroes que se merece.

XXXV

Tribunal de defensa de tesis en media hora. Acabo de almorzar 3/4 kilogramo
de cazuela de lentejas
con chorizo colorado.

Veremos qué pasa.
Los amigos de Corral del Bajo sí que saben vivir.

XXXVI

RECHAZADO
para entrar en auto en mi propio país por un miseria burocrática.
Ojalá desaparezcas de la faz de la Tierra Mercosur maldito.

Ser rechazado en la entrada a tu propio país. Ser un desterrado.
Un Dante sin Virgilio ni Beatrice.

Todo el maltrato burocrático que he recibido de parte de mi propio país
en 20 años de exilio forzado
se condensa en la enseñanza que sigue:

Toda vez que se pueda cagar al Sistema, hay que cagar al Sistema.

Diez horas continuas manejando
para volver al punto de partida.
Difícilmente exista en el orbe
basura mayor que los mierdas de aduana argentina.

Desde 1995 no voto,
y nunca más votaré en las elecciones argentinas hasta el final de los tiempos.
Que se pudran.
Los odio a todos.

Entraron al territorio argentino los fugitivos nazis y no pudo entrar el profesor G. Guerber.
He allí una marca de la inteligencia ajena.

Quiero mi águila bicéfala. Quisiera yo estudiar para policía.

Usted le mintió al Estado.
Usted puede pasar, el auto no.
¿Cómo se puede ir a una guerra con gente así?

Pues consideró el aduanero que yo iba a traficar mi propio auto. Usted está traficando su auto.

Otra vez tuve problemas
con un horno microondas.

Otra con un cactus en maceta que perteneció a mi abuela.

XXXVII

Ayer de madrugada preparé un termo
de litro y medio con té negro jengibre y miel para cruzar la frontera como
un gaucho Martín Fierro feliz.

No me dejaron hacerlo los muchachos de la aduana entrerriana.
No me será fácil superar
este odio y esta frustración.

Pero juro que la pagarán, entrerrianos miserables.
Oh sí, sí, claro que la pagarán.

Y eso que fue Entre Ríos la patria adoptiva de mis bisabuelos inmigrantes
Aarón Guerberoff y Sara Silverman.

Era nuestra Nueva Rumania, Barón Hirsch. Entre Ríos era nuestra Nueva Rumania. Hasta que los enemigos llegaron al poder.

XXXVIII

Ham the Chimp vio cosas
que ninguno de nosotros podrá ver.
Mike el pollo sin cabeza llevaba dentro suyo
una concepción del universo que siempre nos resultará ajena.

Para Mike, el pollo sin cabeza,
el universo era todo aquello que pudiera abarcarse con la extensión de sus alas.
Mike el pollo sin cabeza no volaba
porque nunca percibió la altura.

Necesitamos amor.
Pero una clase de amor de pollo descabezado en la mesada.
Un amor de mirada de pescado en la góndola.

Nosotros, los enamorados,
necesitamos dormir abrazados a los pescados de la góndola.
Necesitamos amar a las latas de frijoles guatemaltecos. Oh Dios, claro que sí.

XXXIX

Debo mi fortaleza de hombre de bien a todas las pastillas que tomé
(y continuaré tomando)
por todo lo largo de mi vida.

De manera que aquel iluminado que se mete con las pastillas
se está metiendo conmigo.

Y si hubiera una pastilla
para hacer desaparecer al progresismo de la faz de la Tierra
la tomaría con muchas ganas.

Como aquel hombre simple de mi pueblo que tomaba él los anticonceptivos
que debía tomar su esposa.

Percepción, percepción,
todo es percepción.

Porque soy un hombre bueno con una imaginación macabra.

XL

Segundo intento de cruce de frontera. No usar tapado.
Y con el frío que hace.
Adiós, frontera, adiós.

La elegancia que hay en la aduana argentina es cosa del siglo de las luces.

Y cuando la habían pasao una madrugada clara le dijo Cruz que mirara las últimas poblaciones, y a Fierro dos lagrimones le rodaron por la cara.

Sol blanco de la llanura blanca.

Día extraño.
Cinco horas atravesando la llanura
lo ponen a uno de un humor extraño.

Rojo anochecer entre palmeras salvajes. Roja noche en la roja llanura.
Nocturna visión de Pozo del Molle.

XLI

Durante el almuerzo le pregunté a mi padre (cirujano) por las peores escenas de muertos que había visto en su vida.
La mejor charla en años.

De los médicos, los soldados, los sepultureros
y aún de la propia policía aprecio mucho esas visiones.

Contó: mujer baleada por su marido que aleteaba y giraba en el piso
con movimientos de paloma
(en sus propias palabras).

Hombre hecho picadillo por una máquina trilladora.

Familia en sulky
a la que le cayó un rayo.

Dos mujeres y un hombre semidesnudos descabezados en un accidente de auto.

Ciclista pisado por un camión con acoplado al que se le había salido completa la lengua de su propia cabeza
(gesto de veinte centímetros con las manos).

Todo esto mientras comíamos gustosamente
con madre milanesas con ensalada de rúcula y huevo.

Repito: la mejor charla familiar que recuerde en mucho tiempo.

(Y muchas historias más que ya me encargaré de recopilar para el regocijo de nuestra familia.)

Una cosa extraña: había muertos del pueblo que yo recordaba y mis padres no.

Algún día todas las visiones ajenas
serán también nuestras propias visiones.

¿Y dónde estaría el borde si no hubiera límites?

XLII

Ómnibus nocturno de la llanura cordobesa. Argentina, siglo XXI.
La larga humillación del transporte público.

Los mismos ómnibus que usaba yo cuando era un estudiante ambicioso y de esto hace muchos años.

Mi única especialidad es el fracaso. Mira Fracaso,
allá viene el Profesor G. Guerber.

Frente a casa han pasado:
Dos gauchos en caballos con cocardas
Una jauría de galgos preparados para las carreras.

Un gaucho rezagado en pony.

Qué ganas de soltar cinco o seis Sarmientos con látigos por la llanura.
O cinco o seis John Wayne
llegado el caso.

Verán que la tristeza de la llanura en invierno es muy superior a (esto es, mucho peor que) la tristeza de la llanura en verano.

XLIII

Contó mi hermano que una vez escuchó decir a Fanny la vieja loca del 2° C (Córdoba),
refiriéndose al portero:
¿Marquitos? Marquitos debutó conmigo.

Pobre Marquitos,
carecía de un par de jugadores
pero era más bueno que el pan.
(Y había que ser muy macho
para hacerle semejante favor a la vieja Fanny.)

Lindos recuerdos que uno guarda de la ciudad de Córdoba.
La vieja Fanny.
A mí me llamaba

“El astronáutico”.

XLIV

Todos nuestros próceres resucitados en modo zombie, recreando con todo detalle las batallas de la Patria.
En cuanto a las ofrendas al Gauchito Gil
que aparecen en la llanura:

Con cuánto gusto procedería
con bidón de nafta y una caja de fósforos.

Acá el problema son las condiciones de contorno.

Luego de largo viaje y larga sesión
de trámites frustrados en escribanía cordobesa
uno puede llegar a sentir vergüenza de ser argentino.

Por el amor de Dios
no merecía yo semejante tortura.

Atacado por la depresión fulminante
en cada trámite burocrático que debí realizar en los países del Mercosur.
Merecía yo habitar el Primer Mundo.

Yo, un hombre bueno y pelotudo
en toda la extensión de la palabra.
Siempre creí seguir a mi suerte y así me fue. Estafado en cada uno de los rincones de la repugnante Patria Grande.

Perdiendo dinero en todas las monedas y bonos regionales,
locales,
provinciales,

nacionales.

De dedicarme yo al narcotráfico
desaparecería el narcotráfico de la faz de la Tierra.

Pérdidas, pérdidas y más pérdidas.

Me colgaría de una sequoia pero aquí no hay sequoias.

Sigue tu destino joven argentino.
Pero después no llores como yo al llegar a viejo. Seguí a mi destino y maldita la hora en que hice eso.

Estoy viejo, queridos amigos.
No puedo decir que haya aprendido mucho en tantos años.

Procederé a flagelarme esta noche por los caminos de la llanura.

Ni tuve un hijo,
ni escribí un libro,
ni me colgué de un árbol.

Está costando mucho más de lo previsto conseguir mi primer millón.

XLV

Qué clase los hombres de la ciencia astronáutica de los años 60. ¡Observad la Luna sobre las palmeras, amigos! ¡Es plateada, tiene sombras, tiene agujeros!

Al telescopio reflector lo compré
con mi primer sueldo (beca).
Durante largas noches observé
los anillos de Saturno y a las vecinas del 9B.

Puedo afirmar con propiedad
que mis vecinas eran tan hermosas
como los anillos de Saturno.
Todo esto ocurrió en el lejano año de 1993.

Valentina, vecina hermosa del 9B, donde quiera que estés
te mando un amable y cálido saludo.

Oh Valentina, quiera Dios
que en el día de la fecha (24 años después) no sea tu estampa
la de una bolsa de papas de 150 kilogramos.

Pero quién sabe.
El Universo es un lugar oscuro.

XLVI

Sueño que tengo ilusiones
pero yo ya no tengo ilusiones, querida psicoanalista.
Soy un hombre viejo, triste y bueno al que los años han pasado por arriba.

Soñé con el asesino de perros
y al despertar me temblaba el pulso.
Y todo hombre de bien,
antes de abandonar este mundo,
debería limpiarse a un par de hijos de puta.

Un asesino de asesinos
para el bienestar de la población.

Cuando hablo de hombres de bien, tristes y viejos, me estoy refiriendo a mí mismo.
No estoy al tanto de los jubilados suicidas.

Un suicida en potencia por supuesto
que siente respeto por todos los suicidas del orbe.

Dicho esto, procederé con el ritual
de la inevitable siesta del invierno.
Todavía no se ha suicidado nadie
en el espacio interestelar.

XLVII

Helada y solitaria noche ideal
para que el hombre viejo y bueno
se dedique a escuchar la rockola.
Por el amor de Dios que sería una persona feliz si la coca light que me acaban de traer tuviera dos burbujas de gas.

Sé que al llegar a mi casa deberé lidiar con la risita estúpida de mi vecinita igualmente estúpida de afilados dientes de orangután.

Y la última vez que bebí alcohol
tras abundante dosis de pastillas protagonicé un incidente bochornoso
en el montevideano pub MBH.
Por el amor de Dios que no quisiera repetir esa experiencia.
(Incidente del cual no recuerdo nada,
pero un día me mostraron las filmaciones.)

La felicidad es una experiencia fabricada para personas jóvenes
y yo ya no soy una persona joven. Nunca fui una persona joven.

Y me agrada mucho que se dirijan a mí como el veterano señor Profesor G. Guerber. Ya al borde del medio siglo
contemplo en retrospectiva los años
de mi experiencia vital y lo único que veo
es el fondo de una laguna.

Ok, ok, dice la rockola que las chicas sólo quieren divertirse
y me parece muy bien.
Yo también sólo quiero divertirme.

Sólo que, bueno, yo me divierto
con mi motosierra Stihl de cinco velocidades. Como te ven te tratan.
Si te ven con una motosierra
te tratan
como si tuvieras una motosierra.

XLVIII

Por el amor de Dios,
tenía 6 años y recuerdo con toda nitidez el día en que murió Perón.
1 de julio de 1974.

Del colegio nos hicieron volver a casa. Uno de mis compañeros de grado observó que se llamaba Domingo y se murió un lunes.

Lo que me deprime la lacra de gente
que ha invadido mi pueblo no tiene nombre. Antes éramos gente buena
y trabajadora y feliz.

En estos tiempos debe el hombre de bien quedarse en su casa aceitando la escopeta.

XLIX

El día en que descubrí el sexo comenzaron todos los problemas:

dos perros abotonados en la única calle de Corral del Bajo.

Edad: 37 años.

Un día hice una pequeña montaña
de azufre y potasio y le di un martillazo.

Considero ese momento el nacimiento de mi actividad sexual.

L

Pero insisto:
creo en la aceitada maquinaria teutona,
en la aceitada maquinaria norteamericana, en la aceitada maquinaria japonesa.

Y sobre todo por esa respetable noción de simetría que hace que los chilenos nos llamen trasandinos a nosotros.

Que otros se jactan de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen los libros que he quemado en el container.

Contaré algo que sólo mi psicoanalista sabe:
en la segunda adolescencia compraba yo
revistas eróticas y las prendía fuego dentro de mi departamento.

Más de una vez vecinos desesperados por la humareda golpeaban mi puerta. Pedazos de Beatriz Salomón
Susana Traverso etcétera
flotaban por el aire.

¿Por qué prendía fuego el material visual
que tantas satisfacciones me había proporcionado, estimada psicoanalista?

Planeando viaje a Ushuaia,
a Italia, al Amazonas,
a California y al séptimo círculo del infierno.

Procederé a leer tragedias griegas
con la sola finalidad de levantarme el ánimo.
Necesito tiempo, necesito espacio, necesito dinero.
Y convertiré al latín en el idioma de mis rezos vespertinos.

Iré a misa, me confesaré,
volveré a experimentar el santo sabor de la hostia después de 33 años.

A los 16 años (esto es, hace 33)
experimenté por última vez el Santo Sacramento Hostial. Ese mismo año me salieron las hemorroides
que me acompañaron por el resto de la vida.

Fui deportista, fui monaguillo, fui cazador de anguilas. Ya no espero más nada de la vida.
No es nada fácil la vida del pelotudo,
queridos amigos.

Engañado por el Espíritu Santo
en todas sus versiones plumíferas. Crucificado cabeza abajo preguntaré a Dios: “¿Qué carajo querían mis mujeres?”.

No me respondas, Dios, no me respondas.

LI

Mi idea es reconquistar Odessa
para gloria de mis antepasados rumanos.

Tengo muchos libros sobre el Amor. Desde Barthes a Goethe
a la Vita Nuova de Dante.

Pero creo que lo que de verdad necesito es un libro que enseñe a hacer dinero con los fracasos personales.

¿Que si me he enamorado?
¡Claro que me he enamorado!
Pero el amor es un arma muy peligrosa para el hombre sensible.

LII

En dos tercios del camino de la vida me perdí por una selva oscura etcétera.

Pobres de aquellos miserables
que no creen en la llegada del hombre a la Luna. Pobres de espíritu quienes no creen en la existencia del electromagnetismo y la telepatía.

No tienen ellos ningún derecho a especular sobre el maravilloso mundo del mañana. Percibo íntimamente que estoy
a pocos días de fundar una religión.

Hablaré con la psicoanalista de mi reciente separación. Y lloraré como un recién nacido
al que le han escondido todos sus chupetes.

Dormía yo de chico con 5 chupetes: uno en cada mano,
uno en la boca,
uno en la nariz (¡el olfato!),

uno debajo de la almohada (¡la esperanza!).

Y con mis cinco chupetes observé en directo
(televisor Motorola blanco y negro con antena en el techo) la llegada de los héroes a la Luna.

Cómo ha pasado el tiempo por el amor de Dios. Cómo se han gastado los chupetes.

Negarse a ayudar es una forma de ayudar.

Dijo mi psicoanalista.
Y yo abandoné el llanto victimoso para dar paso a la euforia.

Una víctima: eso es lo que no quiero ser.
El humano debería empezar a hablar a los 35 años.

Malentendido es lo único que tengo para donar.

LIII

Una cosa buena de la guerra
(además de ciertas consideraciones de carácter estético) es que uno llega a olvidarse de todos los problemas.

La muerte es un reseteo.
Pero se vuelve a encender la maquinaria celular y los problemas siguen.

LIV

¿Está permitido a un hombre de campo torpe y rudo como yo
llorar un promedio de diez veces por día a causa de un nuevo fracaso matrimonial?

Ex Señora Esposa
acomoda sus cosas para marcharse
y elige poner de fondo
una música tristísima que me pisotea el alma.

Llora ella,
lloro yo,
llora el cantante mexicano por Spotify.

Nada es fácil, queridos amigos. No debería haber salido yo
de Corral del Bajo.

¿Lloran los astronautas?
¿Hacia dónde van las lágrimas en gravedad cero?

Quisiera ser beatificado y santificado, amigos. San G. Guerber mártir.

Pretendí escribir mi biografía
y el resultado fueron unos chistes
y el horóscopo de los chicles Bazooka.

Simeón el Estilita:
“Su fama radica en el hecho
de haber elegido como penitencia
pasar 37 años en una pequeña plataforma sobre una columna.”
Por el amor de Dios
juro que infinidad de veces he soñado con eso.

Malditas vacaciones de invierno.
El Oro del Rhin lleno de molestísimos infantes. ¿Por qué no llevan a sus hijitos a jugar al desierto de Gobi?

Me ponen eufórico los 4 de julio. Tiraría unos fuegos artificiales dentro de mi departamento.
En California, en convertible, con chicas en bikinis.

LV

La historia fue así: Año 1980.
Un amigo trabajaba en el correo de Córdoba.
Para tener constancia de visitas a domicilios (momentáneamente) deshabitados,
los superiores exigían una breve descripción del lugar.

Una vez entró al correo un empleado nuevo. Llevó encomienda a una casa.
Nadie lo atendió.
Su descripción fue:

PERRO EN EL TECHO ENANO EN EL JARDÍN

Perro en el techo, enano en el jardín.
Siempre me sonó a título de cuento
del gran amigo Laiseca, el viejo loco de Camilo Aldao.

En mi pueblo de la Patria piamontesa,
a los habitantes de la ciudad les llamamos cordobeses. Y a los de San Francisco para el este: porteños.

Así, por ejemplo,
al amigo de la adolescencia Prieto le decíamos “el cordobés”
aunque todos éramos cordobeses.

Lo mismo con el cordobés Gómez, etcétera. Por qué recuerdo estas pelotudeces? Porque estoy empastillado.

LVI

Me enteré hoy de primera mano
que los dos rectores de las universidades en que pasé más años
se refieren a mí como “el loco Guerberoff”. Comentario que me ha dado
una sana e inexplicable alegría.

Comentario al margen:
a todos los Guerberoff
nos llega el agua al tanque un tanto turbia,
efecto (quiero creer)
de las pastillas.

Hoy estoy sensible, amigos.
Arreglando los detalles de una separación después de 9 años de convivencia. Disculpen mi cursilería. Los quiero.

LVII

Compañeros venezolanos:
¿por qué no cubren todas las calles con clavos miguelitos? Aprendan del Cordobazo.
Clavos miguelitos y alambres atravesando las calles,
a altura suficiente como para voltear motociclistas.
¿Qué pasa? ¿No hay creatividad?
Sin creatividad no se voltea a ningún gobierno miserable. Por unos miles de dólares me ofrezco como asesor.

Después de eso queda solamente
repetir la escena final con el estilo inspirado en los enemigos de Ceaucescu.
Con Cuba podemos hacer lo mismo.
Pero es cuestión de esperar
que muera el infame Costra Castro.

Cuán grotesco, asimétrico e improvisado,
el desfile militar chavista. Lo ve Kim Jong-un y procede a un empalamiento masivo.
Hay mucha fealdad en las milicias bolivarianas.
He allí la raíz del problema.
Porque si algo hay que valorar en Kim Jong-un
es su refinado sentido estético
en lo que respecta a la multitud y a la simetría.

Hay que tener enemigos como la gente. No los pelotudos impresentables
que uno tiene de enemigos.

LVIII

–¿Tuvo alguna vez un accidente grave?
–Sí. 1992. Di vueltas con el auto. Pero no fue mortal

–Si no no estaría aquí.
–Si no no estaría aquí.
(Conversaciones con la psicoanalista.)

Funerales, trasplante de pelo,
bancarrotas, divorcios. El amigo Chicho, habitante de California, se trasladó a Tijuana. Amarres y endulzamientos.

Mi frase sexual favorita es:
Es la primera vez que me pasa.

LIX

Past midnight. Never knew such silence. The earth might be uninhabited.
SAMUEL BECKETT, La última cinta de Krapp (1958).

Yo, recién separado,
probaré suerte con el horóscopo de los chicles Bazooka.

Vengo acá a dar lástima,
que es lo único que estoy en condiciones de dar.

He perdido dinero
y he perdido mujeres
en idénticas proporciones.
Oh Dios, yo era un jovencito prometedor.

En la primera adolescencia
las mujeres del pueblo
me marcaban para sus hijas.
Mira, allá viene el que te hará feliz, hijita.

En una carretera,
por el desierto,
una noche de estrellas.

Todo hombre tiene derecho
a ser la mujer más fea de su barrio.

Oh tenía tanto amor para dar y ya lo he gastado todo. Cuánta tristeza.

LX

Gluck y el recuerdo de una mañana lluviosa en Villa María en que rendía examen de piano con profesora paralítica y marido sordo.
Una pareja de viejitos encantadores.

Una casa con cortinas de estilo feliberteano. Todo esto ocurrió en el lejano año de 1980. Nací yo atrapado en el pasado.
Solfeo cantado en siete claves.

Era ese mi punto fuerte de músico infantil con futuro europeo.

Hasta que pasaron los años
y el fracaso golpeó a mi puerta etcétera.
Podría dar un curso sobre cómo fracasar
en todos los aspectos de la experiencia humana, estimada psicoanalista.

Ya fue suficiente, profesor G. Guerber: vuelva Usted la semana próxima. Adiós.

Adiós, doctora, adiós.


Los textos fueron escritos entre mayo y julio de 2017.

Edición a cargo de S. SALI GUTIÉRREZ. Ilustración de LEO ACHILLI.

Otros títulos del sello editorial:
Gustavo Guerber, Estos días de varianza nula (marzo, 2015)

Gustavo Guerber, La especie humana (julio, 2015)

Edición digital publicada el día 9 de julio de 2017, ciudad de Buenos Aires.

    G.Guerber

    Written by

    G.Guerber

    Carnicero, Leñador y Físico Matemático. Córdoba - São Paulo - Montevideo.

    Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
    Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
    Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade