¿Por qué no conviene un subte en Rosario?
Acá están los 5 motivos:
1. Es demasiado caro
Una concejala dijo que el subte costaría “30 millones de dólares por kilómetro”.
Pero el de San Pablo costó más de 200 millones de USD por km. Para extender el de México DF se necesitaron 90 millones de USD/km, ya que sólo la mitad es realmente subterráneo y la otra mitad va sobre tierra.
El costo de construcción varía, pero en (casi) ningún lugar del mundo cuesta menos de 100 millones de dólares por cada km de tren soterrado.

O sea, el subte cuesta aproximadamente 10 veces más que construir un tranvía y 50 veces lo que cuesta un colectivo con carriles exclusivos separados físicamente (BRT, Metrobus, etc).
Sólo 10km de Subte costaría 1000 millones de dólares, o 9000 pesos por cada rosarino. La Municipalidad es incapaz de invertir esa suma, y aún si consiguiera un crédito, hay mejores formas de usar el dinero.
Y más rápidas porque….
2- Construir un subte tarda una eternidad.
Pese al apuro del Mundial, San Pablo tardó una década en hacer los 12km de la Línea 4. En Buenos Aires, la extensión del subte E hasta Retiro (2 km) empezó hace 6 años y no tiene fecha de inauguración cercana.
Sin siquiera un estudio técnico aún, la primer etapa del Subte Rosarino no se inauguraría antes del 2030. Si en el medio no lo paraliza alguna crisis económica, o política.
Planear el largo plazo es importante, pero no si implica descuidar el corto y mediano, poniendo todas las energías en un proyecto faraónico.
Además, tengamos en cuenta que…
3. No es tan rápido ni tan usado.
Las líneas del Subte de Buenos Aires promedian entre 21 y 27 km/h. No es un tema argentino: el subte parisino se mueve aún más lento, 20 km/h (promedio).
Ningún medio de transporte público que tenga que parar cada 500 metros puede ir muy rápido. El Transmilenio de Bogotá (colectivos con carriles exclusivos) promedia 27 km/h.
Aún quienes viven en ciudades con buen subte no necesariamente lo usan; Londres tiene uno de los mejores sistemas del mundo, pero que sólo transporta a la mitad de los londinenses. Y hay que tener en cuenta que, pese a su nombre, el London Underground va mayormente SOBRE superficie.
Por cierto, hay que tener en cuenta que el subte…
4. Tiene horarios y usos limitados

Mantener el subte funcionando es extremadamente caro, requiere personal en cada estación y policías. Por eso es que no funciona de madrugada.
Recuerdo que en Barcelona funcionaba en la madrugada del sábado, para apoyar al turismo. En Buenos Aires cierra a las 23hs.
Además, todas las ciudades del mundo están experimentando un boom del uso de la bicicleta, y en ninguna que yo conozca permiten subir una bicicleta al subte.
Pero de todos modos, lo más importante es que…
5. No hay tanta gente en Rosario.
Cuando se inauguró el subte en Buenos Aires, la ciudad tenía un millón y medio de habitantes, sin contar el conurbano. El subte se construyó sabiendo que ese número aumentaría en los años siguientes.
La población rosarina crece 10% cada 10 años. Ya no hay potencial para una gran emigración del campo a la ciudad. Hoy día somos un millón de rosarinos y en 20 años probablemente seamos 1,2 millones.
Ciudades del tamaño de Rosario no necesitan un subte. Pueden tenerlo, sí. Pero también pueden tener un tranvía por el décimo del costo y dentro de tres años en vez de quince.
Hay otras mil ventajas: Un tranvía es más angosto que un colectivo, ideal para las calles angostas del centro rosarino. Un tranvía no necesita cerrar de noche. Un tranvía puede llevar bicicletas en el último vagón, fuera de hora-pico.

Cualquiera que haya estado en ciudades con tranvías modernos sabe que viajar en ellos es más agradable que ir como topos en un subte. Los únicos que prefieren un subte son aquellos que no lo van a usar, sino que quieren seguir manejando su auto por el centro de Rosario, y estacionarlo en la calle.
Parafraseando a otro argentino, “no nos comamos el verso del subte”. Seamos realistas, construyamos un tranvía rosarino por el centro, colectivos con carriles exclusivos en las avenidas importantes, veredas anchas y seguras, ciclovías y bicicletas públicas, y sigamos haciendo una ciudad donde sea fácil, sencillo y agradable movernos.