Una crónica del llamado del Bosque (II)

El Foro Social Panamazónico, una historia de lucha y articulación por la cuenca Amazónica

Por Tania Quevedo Sandoval

Espacios de diálogo: articular desde las diversas problemáticas

Durante los mismos días, luego de las Mesas de Presentación, se llevó a cabo el desarrollo de nueve espacios de diálogo en los que se buscaba la reflexión, el debate y las propuestas con respecto a las problemáticas propuestas. Los espacios de trabajo fueron: Mujeres Panamazónicas-Andinas, Cambio climático y Amazonía, Soberanía y seguridad alimentaria, Megaproyectos y extractivismo, Educación Comunitaria Intercultural, Juventud Panamazónica-Andina, Decolonialidad del poder y Autogobierno Comunitario y Comunicación Panamazónica para la vida. Cada uno de estos contaba con la labor de facilitación de organizaciones miembros del FOSPA.

Estos espacios iniciaban su trabajo alrededor de las once de la mañana llenos de participantes, quienes a pesar del intenso calor que acaecía, mostraban ganas por exponer sus realidades, escuchar la de otros e iniciar el diálogo. Uno de los espacios más concurridos fue el de Megaproyectos y extractivismo, coordinado por Forum Solidaridad, que contó con la presencia de diferentes líderes indígenas, quienes exponían la urgencia de trabajar en contra del modelo mercantilista que pasa por alto los derechos de la naturaleza a través de marcos normativos que no reconocen garantías a los derechos territoriales colectivos. Asimismo, se denunció la instrumentalización de la consulta previa por parte de los Estados, quienes no reconocen a los pueblos indígenas como actores reales con quienes establecer un diálogo.

Por otro lado, el espacio de Educación Comunitaria Intercultural, coordinado por el Colectivo Nacional de Educación Comunitaria (CNEC), expuso la inevitable relación entre los saberes ancestrales y el territorio que nace desde las prácticas cotidianas familiares, de manera que cuando se erosiona este también se colonizan las mentes y los conocimientos. Por otro lado, se hizo referencia a la pedagogía y metodología aplicada en las escuelas estatales y su carácter fuera de contexto con las realidades en las que se aplican.

Mujeres panamazónicas-andinas y el Tribunal de derechos

Un espacio que hizo sentir su fuerza por la amplia agenda que manejó y los resultados que obtuvo fue el de Mujeres panamazónicas. Este, coordinado por el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, el Estudio para la Defensa de la Mujer (DEMUS) y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos; contó con gran convocatoria al reunir a decenas de mujeres académicas, indígenas, trabajadoras sociales, activistas, entre otras, para debatir sobre las problemáticas que atraviesan las vidas de las defensoras de la vida.

Durante los dos días de trabajo los puntos expuestos fueron cruciales para exponer un balance bien nutrido al final del evento. De un lado, las mujeres que provenían de Cajamarca, representadas por el comité de Rondas femeninas de Bambamarca, exigían hablar sobre la violencia que se ejerce a las defensoras del territorio a través del constante hostigamiento que sufrían por parte de empresas privadas que buscan hacerse de su territorio.

María Chávez, defensora de la vida y el territorio de Bambamarca

Por otro lado, Georgina Rivera Paz, lideresa awajún del distrito de Imaza, hizo referencia a las consecuencias de los derrames de petróleo en la Amazonía y cómo estas afectaban directamente a las mujeres pues son las encargadas de los cuidados y la alimentación. De la misma manera, también mencionó los retos de ser lideresa en un contexto indígena en el que en la casa surgen conflictos con sus esposos, quienes muestran recelo por su participación en las organizaciones a las que pertenecen, al ser espacios mayoritariamente masculinos.

Georgina Rivera, lideresa awajún

Además de las sesiones de debate, las mujeres panamazónicas y andinas presentaron el Tribunal de Justicia y Defensa a los Derechos de las Mujeres Panamazónicas y Andinas durante los días 29 y 30 de abril hacia las seis de la tarde. Este espacio de justicia simbólica visibilizó 6 casos de violencia ejercida hacia mujeres por parte de las actividades del sistema extractivo, colonial y patriarcal. Los casos vinieron de Brasil, Ecuador, Chile, Perú y Honduras; entre ellos la conocida situación de Máxima Acuña y el consorcio minero Yanacocha.

El tercer caso expuesto durante el primer día fue el ecuatoriano. Cecilia Burneo, documentalista del caso de las comunidades shuar desplazadas por proyectos mineros al sur del Ecuador, dio cuenta a través de historias de mujeres particulares procesos más amplios de violencia generados por la actividad extractivista. El proceso de desplazamiento ha generado que “principalmente la población masculina ha sido forzada a la clandestinidad por parte del Estado, eso hace que las mujeres sean las encargadas de mantener la vida, los cuidados y reconstruir sus comunidades”, puntualizó.

De esta manera, el Tribunal de Justicia, conformado por Teresita Antazú, Rita Segato, Lilian Celiberti y Gladys Acosta, luego de las dos sesiones concluyó la denuncia a los Estados de los que provenían los casos por promover el desarrollo de megaproyectos extractivistas que afectan los bienes comunes y, sobre todo, la calidad de vida, territorios y cuerpos de diversas mujeres. De esta manera, los exhortaron a iniciar procesos de investigación, justicia y reparación con respecto a las víctimas de los casos expuestos[1].

Tribunal de Justicia y Defensa de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas y Andinas

Finalmente, durante el último día de jornada, antes de la lectura de las conclusiones finales de los espacios de trabajo, fueron presentadas al público las diversas propuestas que salían desde dichos espacios. Entre todas ellas, la propuesta del grupo de trabajo de Mujeres Panamazónicas fue la que obtuvo mayor respaldo al obtener más de un centenar de firmas y adhesiones de alrededor de 60 organizaciones. La propuesta titulada “Campaña: Mujeres panamazónicas y andinas en defensa de nuestros cuerpos y territorios” fue construida a partir del trabajo en conjunto realizado en el espacio de diálogo. Entre sus principales líneas de acción se encuentra la formación de una red de intercambio de experiencias y acciones para la capacitación de la defensa, así como el impulso de la difusión de estas en redes sociales.

Espacio de Encuentro Cultural

Entre los objetivos del Foro Social Panamazónico se encuentra el fortalecimiento de una red de comunicación entre los pueblos, para ello los espacios de encuentro juegan un rol clave. Este evento contó con una agenda cultural coordinada por diversos colectivos artísticos quienes organizaron actividades culturales como proyecciones de documentales, obras teatrales, talleres artísticos, etc.

Mujeres shipibas exponiendo su arte

De su lado, la feria gastronómica y de artesanías, no solo funcionó como espacio de venta para la producción local, sino también como lugar de encuentro de diversas culturas representadas en los diversos productos que habían traído los participantes desde sus lugares de origen. Durante las tres noches del evento, en este lugar se realizaron presentaciones artísticas, entre los que las mujeres kichwa de la zona tuvieron la oportunidad de danzar y hacernos danzar a quienes ahí nos encontrábamos.

Cerámica awajún del distrito del Cenepa
Tayura, de Yurimaguas, exponiendo el arte amazónico

El Cierre y la Carta de Tarapoto

El 1 de mayo se inició la jornada del último día aproximadamente a las diez de la mañana con la exposición de las propuestas que se habían construido desde los espacios de diálogo. En cada una de ellas, puestas en papelógrafos colgados dentro de la carpa principal, uno podía leer las principales directrices y firmar para adherirse.

Luego de ello, se dio inicio a la lectura de la carta de Tarapoto a cargo de Ismael Vega, director del CAAAP, y Diana Aguilar, de la organización del VII FOSPA. Esta fue producto del trabajo en conjunto de los Comités nacional, internacional y local, pero sobre todo del trabajo y las propuestas desarrolladas durante los días del evento. Entre los puntos más aclamados estuvieron “exigir que se detenga la implementación de falsas soluciones a la crisis climática en la Panamazonía, como la llamada economía verde y la financiarización de la Naturaleza, las cuales llevan a la desterritorialización, entre otros impactos negativos”, así como la adopción como suyo al Tribunal de Justicia de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas por parte del FOSPA.[2] Finalmente, aproximadamente a la 1 de la tarde, el evento se dio por concluido luego de que se deje el micro abierto para que las diversas organizaciones envíen sus saludos y buenos deseos entre sí.

Lectura de la Carta de Tarapoto

El Foro culminó y nos dejó más de un aprendizaje alrededor de cómo vienen trabajando los pueblos desde sus contextos particulares y cómo podemos (pero, sobre todo, debemos) articular estas iniciativas que vienen haciéndose un espacio en el marco de la lucha por un mundo más justo y equitativo. Si bien la lucha por la defensa del territorio, la Amazonía y la autonomía de las gentes no inicia ni acaba con el FOSPA, este sirve como mecanismo para tejer redes y compartir experiencias que enriquezcan al trabajo de otros y otras que se movilizan bajo los mismos sueños y anhelos. Así como para la construcción de proyectos que hagan frente a la depredación del sistema extractivista sobre nuestros bosques y territorios.