Fidelio Despradel y Chiqui Vicioso

BUENOS DÍAS A LUISA ANGELICA SHEREZADA “CHIQUI” VICIOSO

«Amo mi país, el de Duarte, Manolo, Caamaño, las Hermanas Mirabal, y soy una ciudadana del mundo. De cualquier territorio donde haya gente solidaria con los condenados de la tierra, en ese sentido Nelson Mandela y Malcom X son tan hermanos míos como los de carne y hueso».

Desplazada de mi tribu
encadenada bestia
al violento temor
de los vencedores
decidí desatar mis velas
y construirme un mar
a la medida.

Nació en Santo Domingo el 21 de junio de 1948. Poeta, dramaturga y ensayista. Hija de Juan Antonio Vicioso Contín y María Luisa Sánchez. Licenciada en Sociología e Historia de América Latina por The City University of New York (Brooklyn College). Hizo una maestría en Diseño de Programas Educativos en la Universidad de Columbia y estudió Administración de Proyectos Culturales en la Fundación Getulio Vargas, de Río de Janeiro, Brasil. Fue Directora de Educación de Pro Familia (1981–1985), Consultora del Programa de la ONU para el Desarrollo de la Mujer (1986–1987) y Oficial Nacional de Programas con la Mujer de UNICEF. Ha sido columnista del periódico Listín Diario, colaboradora de La Noticia y dirigió la página literaria Cantidad hechizada, de El Nuevo Diario. Al inicio de la década de los ochenta fundó el Círculo de Mujeres Poetas. En 1988 la Sociedad Dominicana de Escritores le concedió el prestigioso Caonabo de Oro y posteriormente, en 1992, la Dirección General de Promoción de la Mujer le entregó la Medalla de Oro al Mérito a la Mujer más Destacada del Año. Parte de su producción poética ha sido incluida en Sin otro profeta que su canto (Antología de la poesía fe-menina dominicana) y en Poemas del exilio y de otras inquietudes /Poems of exile and other concerns (Antología bilingüe de la poesía escrita por dominicanos en los Estados Unidos), ambas pre-paradas por Daisy Cocco De Filippis. También aparecen textos suyos en Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX, de Franklin Gutiérrez y en Dos siglos de literatura dominicana, de Manuel Rueda. En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Teatro con la obra Wishky Sour.

«CARTA

Me levanté
con la extraña sensación
de querer escribirte 
y no saber a dónde 
Ya ayer
el eucalipto y las flores 
que amarillas me asaltaron 
a la salida del Super te nombraron

Eran las mismas
que llenaron tu habitación 
durante aquellos días aciagos 
Después recordé 
que sólo necesité ir 
al Conde para encontrarte 
volver a subir tus tres pisos 
y tocar con la ansiedad de quien regresa 
después de la guerra

Zoraida decía
que yo tengo el tocar 
de los dueños de la casa 
Algunas cosas han cambiado 
tu ex-casa
tiene ahora candado 
y solo quedan en el balcón
las indestructibles sábilas

El Conde ya no es 
aquella vía ruidosa 
que tanto te interrumpía 
ya la que salías a pasear 
como todo buen citadino 
en las madrugadas
ahora es una vía peatonal 
tal y como lo propusiste 
con tarros y matas y mesas 
para tomar el helado 
el café, o los refrescos

La calle se ha llenado de novios 
y es la feria donde 
debajo de tu balcón 
se reúnen los jóvenes poetas 
Sé que desde allá arriba 
observas tu acera 
convertida en anfiteatro 
y te complace
Profesor
Miguelín sigue como profeta 
de su tiempo, el pelo 
cada vez más rebelde 
la niñez escapándosele 
en medio de las diatribas
veo en él al hijo 
que tampoco tuviste 
al hijo intelectual que casi 
provoca tu expulsión del Partido 
porque ¿a quién se le ocurre
presentarle a Baudelaire y a Kafka 
a un niño de catorce?
Zoraida ya no es bizca 
y por fin se ha dejado 
crecer un pajón 
cada sábado almorzamos
y hablamos de lo hermosa 
que es la vida… perdón…

pero tu sabes que esto que vivimos 
es sólo una interpretación 
y que tú estás tan vivo donde estés 
como nosotras.

Advertía Carmen
que el que insiste en ser feliz 
en una ciudad como esta 
debe prepararse para sus represalias 
y tenía razón
surge
entre puertas por donde se cuelan 
salas pequeñitas con mecedoras 
paños tejidos y flores plásticas 
para hablarte de una forma

de existir que te es ajena 
y por los callejones el olor 
a lo que fue te lleva 
de la nariz a lo que guardas
como un tesoro que no se puede abrir 
porque el aire tiende a desintegrar 
lo que conservas o porque le temes

a las cucarachas
pero, volviendo a Carmen 
tiene sentido pero no ignoro 
que el sentido común es el arma 
… de los vencidos».

11 de enero de 2017

Fuentes: Listín Diario (Néstor Medrano); Blog Antonio Miranda; cielonaranja;

“CHIQUI” VICIOSO