La semana pasada intenté hacer pasta. Fue un fiasco.

Carlos Gil
Aug 28, 2017 · 5 min read

Tal vez algunos de ustedes lo saben, seguramente la mayoría no. Hace algunos meses, por azares del destino, llegaron 300 gallinas a mi vida. Son gallinas felices, viven libres, ponen cuando quieren sin presiones, sin hormonas. En resumen, la pasan muy bien.

Estas son las Gallinas

Como todas las gallinas, estas también ponen huevos que desde hace unas semanas estoy vendiendo a un par de restaurantes de la ciudad. Uno de los chefs de estos restaurantes me comentó que está muy contento con los huevos de estas gallinas felices. “¡La pasta queda muy buena!” me dijo. “Super flexible”. Así que ni lento ni perezoso, decidí probarlo yo mismo. Busque una receta de pasta. ¡Aha! ¡La encontré! ¡Espagueti a la Carbonara! Spoiler para los que no quieran ver todas las maneras en que me equivoqué: Quedó algo incomible.

Error no. 1

La receta que me encontré en internet hacía ver muy sencillo el proceso de hacer la pasta. Huevos, harina, mezclar. Listo. Resulta que es un poco mas complicado que eso. Primero, me encontré que la receta estaba en onzas. No tengo un dispositivo para la medición de onzas, pero una onza es casi una taza (7/8 según google) así que aproveché el método del mas o menos. Mas o menos mezclé una onza de harina blanca y otra de harina integral (para darle un look and feel mas casero).

Creo que no medí bien. Llegue a esa conclusión después de media hora de golpear un pedazo de masa hecho piedra, con la vana esperanza de que se acomodaran las hebras de gluten. Al final, al igual que mi medición, mas o menos quedó algo que se parecía a la receta.

Lección número 1: Las herramientas adecuadas para el proceso indicado.

Error no. 2

Después de reposar un rato, volví a la tarea de la elaboración de la pasta. En la receta que me encontré en Youtube, procesaban la pasta con un conveniente dispositivo extrusor de espagueti. Hay muchas chunches en mi casa, pero una de esas máquinas no. Así que después de unos 7 intentos infructuosos de hacer las tiras de espagueti con mis manos, tomé la pragmática decisión de convertir la receta en Fetuccini a la Carbonara.

Media hora de amasado, aplanado y cortado después, tenía algo que parecía que iba a funcionar. Iluso yo. Incluso estaba orgulloso de que la primera vez que hacía pasta no se veía tan mal. Resulta que si estaba muy mal.

Cuando llegó el momento de cocer la pasta, fue evidente que la enorme variabilidad que había en los grosores de la pasta iba a provocar que algunas partes quedaran muy cocidas y otras crudas.

La pasta a la Carbonara primero se cuece en agua con sal para después guisarse con ajo, tocino y al final agregar queso y huevo crudo para darle un toque cremoso. Mi esperanza era que si sacaba la pasta un poco cruda, iba a terminar de cocinarse en el sartén. No fue así. Entonces ahora tenía un montón de pasta sobre cocida y medio cruda guisándose con ajo y tocino.

Lección número 2: A medida que avanza el proceso es cada vez más complicado controlar la variabilidad heredada del sistema.

Error no. 3

Vamos ahora a platicar de los otros ingredientes. Confiado al inicio de mi preparación de que encontraría todos los ingredientes en mi refrigerador no revisé. Resulta que no había tocino. Aproveché para usar una de estas nuevas aplicaciones de mandados a la casa. Cornershop. Tocino. Comprar. Muy bien, 50 minutos después tenía 250 gramos de tocino en mis manos.

Resulta que el tocino que compré estaba diseñado para desayunos. Tocino dulce. Tocino con miel. Bueno, ya estaba friéndose. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Bueno, digamos que el sabor final no era bueno, por no decir que no sabía a nada mas que ajo frito.

Lección número 3: Si metes buenos ingredientes a tu sistema, es más probable que tengas buenos resultados. Si metes basura, es seguro que el resultado será basura.

Error no. 4

El tocino no fue el único error relativo a los ingredientes. Estaba seguro de que en mi refri había queso parmesano fresco, que es un ingrediente vital para esta receta. Después de 3 vueltas a todo el contenido del cajón del queso, no lo encontré. Sin embargo si encontré algo de queso manchego. Desesperado, con el tocino friéndose, la pasta cociéndose y mi paciencia agotándose, tomé la errónea decisión de usarlo. El resultado fue que el queso no sabía a nada en el platillo final.

Después de eso, mi hermano localizó el queso parmesano en otra ubicación.

Lección número 4: Si no sabe, vaya y pregunte.

Error no. 5

El último paso en la preparación de la receta consiste en batir 2 huevos y agregarlos a la pasta junto con el queso rallado. La clave de este paso es que la pasta se encuentre caliente, pero no tan caliente. Si está fría, el queso y no se va a derretir y no se va a incorporar con el huevo y el resultado será pasta con huevo crudo y queso. En cambio, si la pasta está muy caliente, el huevo se cocinará muy rápido y el resultado será algo parecido a huevo revuelto con pasta. Eso fue lo que me pasó.

Lección número 5: La paciencia es la clave.

A fin de cuentas, el platillo quedó horrible.

En lugar de quedar algo así:

Quedó algo así:

No pude tomarle foto. Me daba mucha vergüenza. El sabor… Horrible. Ajo quemado con aceite.

Todo se fue a la basura.

La buena noticia es que la sopa recalentada que cenamos estaba buena.

Volveré a hacer pasta a la carbonara. Les cuento si me sale bien.

)
Carlos Gil

Written by

Ingeniero de profesión, músico de corazón :)

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