Un carnaval

Ojalá la vida fuera como un carnaval: la vida en Río, cuatro días hasta la víspera al Miércoles de Ceniza. Gente feliz, sin preocupaciones, sin miedos, sin pensar en las responsabilidades, en la rutina. Gente espontánea, gente que hace lo que tiene ganas de hacer, gente con sonrisas sinceras, sin necesidad de fingir diversión, bailando aunque les duelan los pies. Gente feliz. Colores, muchos colores. Naranja, amarillo, verde, rosa, azul, celeste. Colores brillantes y colores pasteles. Colores por dondequiera que mires, brillos, resplandores, luces. Cuerpos bronceados, cuerpos alegres, cuerpos cansados de bailar, cuerpos con energía, cuerpos con ganas. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. Todos felices, todos bailando, todos sintiendo la música y viviéndola, moviéndose, con los ojos cerrados, cantando. Vestidos, trajes, disfraces, felicidad, alegría, gozo, amor.