El Dilema del Drácula Ateo

Gina Monk
Gina Monk
Aug 29, 2017 · 10 min read

Es practica común que analistas de la crisis Venezolana se remitan a ejemplos del siglo 20 para explicar lo que estamos experimentando, cosa que resulta normal dada las continuas referencias a un antaño ideológico que desde las alturas del poder se hacen. Desde el uso del lenguaje, con la incesante repetición de palabras clave: “imperio”, “revolución”, “popular”, “comuna”, “pueblo armado” “juticia socia” etc. Hasta en el lenguaje visual, la militarización de la realidad y el imaginario, la tergiversación de la palabra “patria”, el uso de color rojo, ese hackeo de la historia que termina afectando nuestra proyección nacional hacia el futuro; puede ser fácilmente enmarcado dentro de los ámbitos del comunismo tradicional o marxismo vulgar.

Sin embargo, una revisión de los cambios de doctrina bélica de los principales aliados del régimen chavista, China y Rusia, nos habla de un cambio de aproximación que no deberíamos pasar por alto. En el caso Chino, por ejemplo, hay un abandono de la pelea frontal tradicional. Las guerras dejan de ser lineales, es decir, dejan de tomar lugar en espacios y momentos específicos, solo entre militares y usando armamento bélico. Se abandona la rigidez ideológica, la lealtad tradicional por una forma de alianza mas promiscua, adaptable y prolongable en el tiempo,“Guerra por otros medios” le llaman, y tiene su origen, entre otros factores, en los limites impuesto por la total destrucción de la bomba atómica, la cual conlleva a la canalización de los conflictos a otros territorios. Aunque lo bélico sigue teniendo poder intimidatorio, lo comercial (con la adopción del capitalismo), lo legal, y lo cultural, pasan a ser también parámetros de combate.

En el caso Ruso se da igualmente un replanteamiento del conflicto que vale la pena revizar, dada su aproximación heterodoxa al tema ideológico. Estudiosos de la nueva propaganda Rusa, como Peter Pomerantzev o Anne Applebaum, -esta ultima ha establecido paralelos entre Putin y Chávez en su manipulación de la información- confirman que el objetivo de la nueva propaganda Rusa no es convencer, sino “caotizar”. Las ciudadanos son expuestos, a través de un férreo control mediático, a información cruzada; audios, videos, “filtrados” que confunden, y suprimen la posibilidad de la generación de una narrativa común que rete la narrativa oficial. El ciudadano es condicionado, por vía de los hechos, a no creer en nada. De hecho, el ciudadano Ruso común de hoy no esta mas claro de lo sucedió con el avión Ucraniano derribado por un misil en el 2014, de lo que esta un Venezolano por lo que sucedió el 11 de Abril del 2002.

Es de notar que durante el conflicto bélico que termino anexando a Crimea a la Federación Rusa en el 2014, el único civil que podía estar en la sala situacional, era Vladislav Surkov, un estudioso de las artes, y en particular, de la dramaturgia. Surkov gana acceso a las altas esferas del poder, luego de su éxito como arquitecto de la campaña electoral que trajo a Putin de regreso. Una campaña marcada por trabajos de cámara y puestas de escena dignas de una super producción Hollywoodense, y que termino afianzando la imagen de Putin como el gran restaurador de la tradición Rusa. La nueva propaganda Rusa usa herramientas de la construcción de ficción para generar una narrativa de poder y conflicto creíble, donde al igual que en el buen drama, son los hechos los que hablan, no necesariamente el dialogo o el texto de la narración.

La invitación es a que pongamos atención a otras maneras de interpretar sucesos que nos envuelven, y que en muchos casos nos superan. Lo escrito anteriormente, espero, contribuya a comprender, y localizar, potenciales puntos ciegos en nuestra manera de interpretar lo que esta sucediendo, claro esta, de manera autónoma e independiente.

Hace apenas unas semanas, algo inédito sucede en las calles de Venezuela. Cientos de miles de personas se juntan en las calles marchando y manifestándose en distintas ciudades del país. Es remarcable el numero de participantes, las imágenes generadas hablan de una participación que superaba la participación de incluso los mejores momentos de las protestas que precedieron los eventos del abril del 2002. Es de notar, igualmente, la diversidad en la asistencia, gente de todos los estratos sociales se une en una demanda que conforme pasan los días toma mas forma y mas fuerza. El consenso es claro, la gente esta en la calle exigiendo un cambio de gobierno. Es la primera vez en mucho tiempo que una narrativa común se gesta con fuerza y reta, de manera indiscutible, la narrativa oficial. Tal es el temor que causa esta serie de eventos en el régimen, que decide sacar la Asamblea Nacional Constituyente de su sombrero, cosa que lejos de amainar la fuerza de las protestas las intensifica. Empezamos a ver grietas en la coalición chavista, empezamos a ver errores, rencillas, divisiones. Se puede palpar que algo se esta logrando, lo cual a su vez le da mas combustible moral a la causa del cambio de gobierno. Otro evento importante es la formalización de una iniciativa popular que incluye al liderazgo, y que tomo lugar el #16J. Dicho evento amalgama como nunca antes a la causa popular y su liderazgo en un compromiso que parecía inquebrantable.

“El poder de la Cruz”

Durante años, la oposición de a pie fue hábilmente arrinconada gracias a un soborno psicológico sustentado por la culpa que generaba una interpretación interesada de los eventos del 11 de Abril del 2002. Desde aquel entonces, la oposición se vio forzada a adoptar el “mantra”; “solo saldremos del chavismo por métodos constitucionales y democráticos”. Se erigía así una alcabala invisible que limitaba la obtención de la libertad y la democracia a un tramite burocrático, como por una suerte de encantamiento, estas pasaron a ser subordinadas a la ejecución, o no, de una gestión legal. Así pues, sale a relucir en este episodio de nuestra historia reciente, el poder de la narrativa para hacernos digerir cosas que de otra manera serian inconcebibles. Gracias a la fuerza de este “mantra”, se hace digerible el voto asistido, el voto obligado, el voto múltiple, el ausentarnos de la mesa de votación debido a la casual visita de colectivos armados, Maduro como vice-presidente haciendo campaña en el 2013- mientras inauguraba obras- el abandono del calendario electoral, y todas esas manifestaciones de ventajismo vistas durante ya casi 2 décadas de chavismo.

Es necesario hacer énfasis en el impacto que tiene la existencia, o la ausencia, de una narrativa común, en las limitaciones que hemos encontrado a través de estos años de lucha. Estudiosos de la técnica propagandística conocen muy bien el poder de la narrativa y de los mitos en la canalización del comportamiento de las masas.

Por ejemplo, imaginemos una proyección de la película del legendario personaje Drácula en algún lugar del medio Oriente, entre Iraq y Siria. La audiencia, constituida por extremistas musulmanes no comprenden porque Drácula le teme a la cruz; hay quienes se ríen, hay quienes abandonan la sala, o quienes simplemente no le ven la gracia. En el caso occidental, por otra parte, el acogimiento de una cultura común, hace posible entender las connotaciones simbólicas de esta acción, incluso si no se es católico o cristiano.

Bela Lugosi as Dracula in Dracula 1931

El recurso de la exageración se usa a menudo con fines didácticos, o incluso con fines lúdicos, como cuando un caricaturista, a pesar de el uso frugal de la linea, nos permite apreciar la esencia del rostro de una persona a través de la exageración de sus rasgos.

Se apela a la exageración en este caso, no de manera gratuita, ni con ánimos de herir sensibilidades religiosas, sino mas bien ilustrar el poder irracional que adquirió nuestra adhesión a la “vía electoral, constitucional y democrática” en la Venezuela post 11 de Abril del 2002. En el buen sentido, las elecciones se convirtieron en el medio por el cual el gobierno exorcizaba cualquier hambre de poder de la oposición. Irónicamente, eran días en los que Chávez apelaba a la concordia y a la paz de Venezolanos, mientras sostenía el librito azul, o en su defecto, un crucifijo.

Algo inédito sucede el pasado 30 de julio que re-contextualiza, lo que para los mas incrédulos, era motivo de duda. Aunque desde hace tiempo era posible percibir la vocación totalitaria del régimen chavista, se protegía hábilmente en bunkeres semanticos a los que podía acudir cada vez que veía cuestionadas sus credenciales democráticas. El búnker electoral siendo el mas importante, fue severamente afectado con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. No solo por la excéntrica cifra de votos que el chavismo asegura haber escrutado, sino también, por las muertes que tomaron lugar en Táchira y Mérida, adjudicables a francotiradores que fueron capturados en vídeo por distintos testigos, a plena luz del día. Adicionalmente, tenemos las escandalosas declaraciones de Smarmatic, horas después de la anunciada victoria constituyente.

Es necesario enfatizar, que gracias a la censura, estos eventos que toman lugar durante el 30 de Julio y la primera semana de agosto, existen, hasta ese momento, de manera fragmentada. El Internet nos ofrece las piezas de un rompecabezas, que una vez armado, nos habla del carácter inequívocamente totalitario del Chavismo y una evidente indiferencia hacia las formas de la democracia. De manera contrastante, y psicologicamente aberrante, tenemos la historia oficial que habla de una completa normalidad, de una enorme participación etc. Es en este contexto que el improvisado comunicado de Smarmatic, horas después, ha podido ser interpretado como una estocada final al mito del sistema electoral “mas avanzado del mundo.” Son horas de intensidad, la información generada tiene enormes implicaciones; no solo porque compromete al gobierno en su ya abultada cuenta de violaciones a derechos humanos, sino porque compromete lo que muchos vemos como la carta bajo la manga que el gobierno guarda bajo la manga para ganar tiempo, las elecciones, (“la cruz”) que nos obligaría a encauzarnos, una vez mas, por la vía “democráticas y constitucionales” cual “vampiros” resignados a deambular en catacumbas de la obediencia.

Son horas de ansiedad, de chismes, de crudas imágenes que llegan del occidente del país; hablan de la premeditación y alevosía del estado en la supresión de las protestas el #30J. A pesar de esto, se respira cierto alivio; existe la percepción de que el régimen se ha encerrado en su propio callejón. La comunidad internacional empieza a pronunciarse y a desconocer masivamente la ANC . Se empieza a gestar una narrativa en las redes sociales que coincide en el diagnostico terminal de la situación del régimen, y en particular, el CNE. Es como si de cierta forma esa alcabala que había condicionado cualquier debate sobre la lucha por el poder en Venezuela, esa obligación de someternos a los mandatos de la oficina electoral, se hubieran disuelto ante a nuestros ojos.

El Drácula Ateo

Gráfica de Gustavo Moncada

Hablemos de unidad, de esa unidad que se gesta a través de los hechos en las calles de Venezuela durante los 3 meses de lucha que preceden la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. La Unidad en una narrativa común de lucha por el poder compartida por millones de Venezolanos, y que reta por primera vez en mucho tiempo al aparato hegemónico gubernamental. Unidad clara en el objetivo del cambio de gobierno, y que es producto de la insistencia del clamor popular a los políticos en la calle, de abajo hacia arriba, y que ellos, por lo menos retoricamente, abrazan. Esa unidad no se disipa con el montaje de la ANC. Esa unidad recibe un golpe bajo cuando el 2 de Agosto, cuando en un programa de televisión, Henry Ramos Allup (desconociendo cualquier sensibilidad unitaria) nos informa que AD va las elecciones regionales.

Recordemos que nuestra historia de vampiros( listos para clavarle los colmillos al poder, pero intimidables a través de cruces electorales) había dado un giro inesperado. La cruz había “perdido su poder”, sea porque la cruz se evaporo o porque los vampiros (los ciudadanos) nos habíamos convertido al ateísmo. Ansiosos estábamos de verle la cara de sorpresa a Tibisay al percatarse que su crucifijo ya no ejercía ningún efecto sobre nosotros.

Es por esa razón que ver a Ramos Allup “convulsionando” ante esas elecciones regionales fue recibido como material de película chimba, de película tipo B, donde un Drácula que todos creíamos ateo insiste en temerle a la cruz; transformando lo que ha podido ser el desenlace de una buena historia en un vulgar culebrón. Que pasó con lo sucedido antes en la historia? Que le paso a la consistencia del personaje?

En la cultura política Venezolana, donde las cosas se arreglan “a lo macho”, donde en pleno siglo 21, los intelectuales llaman a no pensar, a no preguntar, donde se demanda de los ciudadanos lealtad incondicional, esto que voy a decir desentona: La dramaturgia y la política tienen mucho que ver. Nada captura la imaginación de una sociedad brutalizada, nada inyecta mas sentido de propósito, que una historia que tiene sentido, dicha por interlocutor que captura el sentir colectivo. Algo similar se puede decir de los mitos; son fuente ilimitada de poder y de conexión con la gente- incluso peligrosa- y si no, pregúntenle a los grandes charlatanes de la historia Stalin, Hitler Pol Pot . Y es que incluso para construir una buena mentira desde el poder, hace falta tener cierta delicadeza, cierta consistencia narrativa.

La tiranía ha sostenido fuertemente el hilo de su narrativa de poder, incluso en los momentos más críticos; como cuando pudieron conectar la transición de Chávez a Maduro. Se ejecutó una transferencia dramatizada y mediatizada que sacó a relucir el poder de la épica en el condicionamiento del país; mucho antes de que Maduro “ganase” las elecciones. Como contraste tenemos la última inconsistencia de la oposición oficial, sea por defecto o por diseño, su accionar pareciera tener como móvil no abrazar una narrativa de poder común con el país, todo lo contrario, le huye. Es como si a MUD fuera un automóvil con muchos volantes, un personaje con problemas de múltiple personalidad; un doctor Jekyll y míster Hyde elevado al cubo, que amenaza ferozmente, para luego ser poseído por una personalidad dócil en el momento determinante de la historia. Esa comportamiento errático y zigzagueante, ha encontrado explicación en la “diversidad de opiniones”, en el “consenso entre distintas formas de concebir la lucha”. Sea verdad o un mero artificio discursivo diseñado evadir responsabilidad, lo cierto es que dicha “dinámica organizativa” nos ha costado el país.

Es por esa razón que la gente lanza tomates al escenario, abuchea, o simplemente abandona la sala que contiene el escenario de la política nacional. Resuenan las palabras del novelista Paul Auster: “Construimos narrativas para sobrevivir, ese es el hilo que nos permite conectar un día, con el próximo. Hay gente que se desintegra como personaje, esos son los que pierden el hilo..”



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