La historia detrás de la iglesia de Santa Felicitas

Ubicada en el corazón de Barracas, guarda una historia de amor y tragedia. La leyenda del fantasma de Felicitas Guerrero vive en la memoria de los vecinos.

Felicitas Guerrero, hija de Carlos José Guerrero y Felicitas Cueto, fue considerada la mujer más bella de la República en 1862, cuando tenía sólo 15 años. A esa edad, su padre, para asegurar su futuro, la obligó a casarse con el millonario Martín Gregorio de Álzaga, un amigo de la familia 45 años mayor que ella.

De ese matrimonio, nacieron dos hijos. Félix de Álzaga, el primero, murió en 1869 a los 6 años cuando Felicitas estaba esperando su segundo hijo, que murió pocos días después de nacer. Para ese entonces, Martín de Álzaga ya tenía problemas de salud y, muy afectado por la muerte de sus hijos, falleció unos meses más tarde.

A los 24 años, Felicitas ya había perdido a su marido y a sus dos hijos, pero era heredera de una enorme fortuna y sus pretendientes no tardaron en aparecer. En un viaje a una de sus estancias, el carruaje de Felicitas perdió el rumbo por una fuerte tormenta y fue rescatada por Samuel Sáenz Valiente, de quien se enamoró y con quien se iba a casar.

El 29 de enero de 1872, cuando Felicitas volvió de hacer compras, encontró en su casa a Enrique Ocampo, un pretendiente rechazado por ella, quien luego de reprocharle su compromiso con Sáenz Valiente, le disparó en el omóplato izquierdo y se suicidó. Felicitas Guerrero fue encontrada todavía viva por su primo Cristian Demaría, quien la amaba en secreto, pero los médicos no pudieron salvarla y murió al día siguiente.

Sus padres construyeron la iglesia de Santa Felicitas en su memoria, que hoy puede visitarse en Isabel la Católica 520, en el barrio porteño de Barracas. Según la leyenda, cada 30 de enero, en el aniversario de su muerte, puede verse una figura de mujer vestida de blanco llorando en la iglesia y, si se atan a las rejas pañuelos blancos o rojos al atardecer, a la mañana siguiente aparecen húmedos por sus lágrimas.

En la actualidad, los vecinos conocen muy bien la historia: “dicen que es hermosa la iglesia, nosotras nunca entramos porque siempre la vemos cerrada”, comentaron dos viejas vecinas del barrio mirando la iglesia desde la Plaza Colombia, ubicada en frente. “De lo que se dice del fantasma, nosotras nunca vimos nada, pero puede ser que aparezca”, agregaron. “A veces la gente fantasea las cosas”, concluyeron.

Ernesto Salvia, el sacerdote encargado de la iglesia, contó la historia de Felicitas desde su mirada religiosa y aseguró que “los mitos son mitos, son temas de leyendas urbanas que quedan como eso, las personas de fe no creemos en esas cosas”. “Con la fortuna que heredaron los padres después de la muerte de Felicitas mandaron a construir esta iglesia, con lo mejor que había en la época, pero está deteriorada porque hubo muchos años de abandono”, dijo. “La familia Guerrero en la década del 80’ la donó a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos aires, años después, el Gobierno la cedió al Arzobispado pero todavía no está cedida plenamente”, cerró.

En un contraste con las declaraciones del sacerdote, otro vecino del barrio -también de mucha fe- no niega que exista el fantasma de Felicitas.


La historia de Felicitas traída al siglo XXI

La historia de Felicitas Guerrero fue la fuente de inspiración de varios escritores y directores que decidieron convertir su tragedia en parte de la cultura actual. En base a ella, se escribieron libros, películas y obras teatrales.

Ana María Cabrera, profesora de letras y egresada de la Universidad de California, que ejerció como docente en Argentina y Estados Unidos, se convirtió en escritora profesional con su libro “Felicitas Guerrero: La mujer más hermosa de la República”. El libro fue escrito desde una posición muy privilegiada para un escritor. Ana María Cabrera tuvo la oportunidad de conseguir datos inéditos, como una carta que Felicitas le escribió a su hermano en aquella época, la posibilidad de visitar la estancia favorita de ella y entrevistar a algunos de sus descendientes.

Cabrera tiene una anécdota con el fantasma de Felicitas, contó que el día que iba a entrevistar a los descendientes, una estatuilla que tenía en su casa con la figura de un ángel, perdió su ala izquierda. Ella no encontró ninguna explicación lógica, y se lo atribuyó a la leyenda. El ángel había perdido su ala izquierda, justo el lado en el que Felicitas recibió los disparos que terminaron con su vida.

Su libro alcanzó un éxito inimaginable para la autora, y hasta fue consagrado de interés general por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Además, el Ballet Argentino, realizó el musical “Felicitas, amor, crimen y misterio”, bajo la dirección del bailarín profesional Julio Bocca. El musical fue estrenado el 26 de abril de 2008 en el teatro “El Círculo” y fue inspirado en el libro. Los bailarines principales fueron Lucas Segovia, Cecilia Figaredo y Raúl Cándal, con música original de Sergio Vainikoff y coreografía de Ana María Stekelman.

Este ballet fue visto por Ana María Cabrera, al igual que la película “Felicitas”, una producción nacional dirigida por Teresa Constantini y protagonizada por Sabrina Garciarena, como Felicitas, Gonzalo Heredia, como el amante despechado Enrique Ocampo, y Luis Brandoni, como Martin de Álzaga. El largometraje fue estrenado en 2009, con un guión escrito por Graciela Maglie, Sabrina Farji y su directora.