CONSTRUYENDO MÍ INTELIGENCIA EMOCIONAL

La inteligencia emocional es y será un tema controvertido, en cuanto las personas en el mundo sigan apreciando mucho más las habilidades intelectuales que las capacidades emocionales que se desarrollan a través de la experiencia y la resiliencia adquirida con las vivencias que se tienen. Dentro de las diversas investigaciones realizadas por Daniel Goleman, se ha demostrado que la inteligencia emocional es más importante que las capacidades intelectuales y las destrezas técnicas; no quiere decir que éstas no sean importantes, sino que las experiencias de grandes líderes demuestran que el desarrollo de la inteligencia emocional es lo que les ha permitido llegar al éxito.

La inteligencia emocional se compone de cinco elementos: la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales; estas habilidades se construyen a medida que se pasan por los diferentes niveles organizacionales, es la ficha clave para el desarrollo de un excelente desempeño y crean ese factor diferenciador de las demás personas, ya que el liderazgo efectivo las conjuga todas. Un ejemplo de líder a través de la inteligencia emocional lo encarnó Nelson Mandela, un ícono del liderazgo que combinaba cada una de esas características, y esa coherencia fue la que permitió que más que un político fuera conocido como un humanista, defensor de la igualdad.

Los componentes de la inteligencia emocional permiten distinguir entre una persona con autentico liderazgo, así la autoconciencia se desarrolla como la capacidad aptitudinal para reconocer los propios impulsos, emociones y estados de ánimo, de este modo se tiene un mayor reconocimiento de éstos en las demás personas; esas fortalezas desarrollan una características específicas tales como la capacidad de reírse de sí mismo y la posibilidad de leer en otros actitudes imperceptibles. La autorregulación permite tener control sobre las emociones, lo que se convierte en una fortaleza determinante a la hora de tomar decisiones dentro de las organizaciones y en la vida personal, ya que se canalizan los impulsos negativos hacia el análisis futuro, visionando las posibles consecuencias; las personas que desarrollan esta habilidad proyectan en la demás personas confianza e integridad. Muchas veces estas dos características no son tomadas con la suficiente seriedad ya que se toman como que la autoconciencia es de personas inmutables, y la autorregulación de personas impetuosas y con signos de autoridad. Sin embargo las emociones negativas no son los componentes de un buen liderazgo.

Otro de los demás componentes de la inteligencia emocional se encuentra la motivación, que no es más que el luchar por alcanzar los objetivos con persistencia y energía, por razones que van más allá del poseer dinero o tener un status en la sociedad, hay una fuerza que impulsa a querer siempre más, a no conformarse con la realidad actual y que permite que se desarrolle un alto optimismo en las diferentes situaciones incluso en las más difíciles adversidades, son personas que están orientadas a los logros y crean un fuerte compromiso con la organización, ésta es una característica de los lideres eficaces.

La empatía es el tener en cuenta los sentimientos de los demás para la toma de decisiones inteligentes, son personas que saben distinguir las sutilezas del lenguaje corporal, captando el mensaje detrás de las palabras permitiendo tratar a las personas de acuerdo a sus reacciones emocionales. Las habilidades sociales es la culminación de las otras dimensiones de la inteligencia emocional, las personas desarrollan la fortaleza de congeniar con las demás personas de todo tipo ya que encuentran puntos en común rápidamente, y cuentan con amplios círculos sociales; son personas muy populares, y tienen grandes habilidades de persuasión, teniendo en cuenta que ningún líder es una isla esta habilidad es una importante forma de conseguir los objetivos.

Así un líder que no puede expresar su simpatía tal vez no la tiene, y la motivación de un líder es inútil sino puede trasmitir su pasión, de esa forma las habilidades sociales permiten a los líderes aplicar su inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es una capacidad que se puede desarrollar con el tiempo y con la dedicación apropiada, es la habilidad que hoy por hoy debe tener todo líder sumada a las capacidades intelectuales y técnicas. El desarrollo de las mismas se da en la medida que reconozcamos que las necesitamos y que es la forma de llegar a un verdadero liderazgo, es un proceso de compromiso consigo mismo de querer llevarlo a cabo y de entender que no será un camino fácil y rápido pero que traerá grandes recompensas personales y profesionales a largo plazo.

Sin duda el desarrollo de la inteligencia emocional permitirá la liberación de malas emociones que frenan y crean obstáculos al crecimiento social, sicológico, emocional de cada una de las personas, y generan un impacto negativo en la vida cotidiana; será el trabajo consiente en la importancia de generar estos componentes la guía para una vida feliz y llena de logros.