3 Claves para seguir una dieta sana en el país de la milanesa.

Cuidar la alimentación en un país que vive de asados, milanesas con papafritas y pizzas puede ser una aventura dificil de sostener en el tiempo. Si quisiste generar algún cambio alimenticio y abandonaste en el intento, no te decepciones. Te presento 3 claves que nadie te dijo hasta ahora.


1) Aprender sobre alimentación.

Antes de querer llenarnos la heladera con cosas sanas que después se pudren o empezar a preparar cosas “light”, empecemos por aprender todo lo necesario. Mal que nos pese, estudiar lo que hay por saber de alimentación y nutrición es el primer paso antes de seguir cualquier dieta. Si, muy molesto. Pero seguir una rutina de comidas no va a durar mucho si no se sabe porqué se hace. Hay que aprender qué tiene cada alimento, qué perjudica al cuerpo y porqué. Como también hay que saber qué se necesita y porqué. Te advierto, hay muuuuchas teorías nutricionales dando vueltas totalmente opuestas (omnívoras, veganas, paleos, y cada una con su librito) así que te espera una ardua tarea de investigación personal.

2) Armar tu propia rutina alimenticia o dieta semanal.

Esto, por favor, que no lo lea un nutricionista. Pero la realidad es que seguir una dieta con comidas que nada tienen que ver con tu costumbre alimenticia va a resultar el doble de costoso. Aprender a cocinar esas nuevas comidas sanas y cambiar de productos a la hora de hacer las compras ya es todo un universo de cambios. La clave es armar tu propio recetario de comidas a gusto, en base al punto 1. Es decir, una vez que estudiaste qué nutrientes necesitabas combinar y qué tenías que eliminar, elegís una seguidilla equilibrada de platos que te son gustosos, que aportan esos nutrientes y están dentro de los permitidos. Vas a tener mucho más éxito siguiendo tu propia lista de platos conocidos que intentando seguir comidas ajenas.

3) Las comidas sociales y las explicaciones a terceros.

Probablemente una de las situaciones más complejas de afrontar al momento de seguir una dieta son las reuniones sociales y comidas con amigos. Aquí es fundamental lo que hayas armado en el punto 2 en base a lo aprendido en el punto 1. Por ejemplo si estás probando el Veganismo y van a pedir pizza? Buscás la fugazza, masa y cebolla. Te gustó la alimentación Paleo y vas a un asado? Elegís una porción de carne magra, pedí ensalada, pero sin comer en sandwich ni agregarle pan. ¿Hay sólo choripán o sandwich de milanesa? Esta encrucijada del choripán-milanga nos lleva directamente al final de la nota.

Ser o no ser? No comer o salirnos de la dieta? Siempre hay grises y no hacer lo que hacen todos va acompañado de un ataque de preguntas y prejuicios a las que tenemos que estar preparados.

Opción A: Consultar por alguna alternativa de verdura/guarnición/fruta/etc. O sacarle el pán si ese sea el caso. Y para evitar el prejuicio (sobretodo para veganos/veggies o personas que físicamente no necesitan una dieta por exceso de peso) tener preparada una explicación muy corta y sin darle importancia.

Opción B: Reducir la porción. Si bien comer papafritas es bastante nocivo, no es lo mismo un par sin sal que una fuente desbordante con una lluvia salada.

Opción C: Puede ser llamada la “antisocial” y muy difícil de ejecutar. Comer antes y asistir al encuentro “ya comidos”. O llevar tu propio kit alimenticio para preparar (tupper con vegetales y/o ensalada hecha para compartir) Se puede explicar que se intenta seguir un “orden” en la alimentación para sentirse mejor. Es importante el uso de las palabras en las explicaciones para evitar las típicos cuestionamientos, aunque no va a faltar quien quiera obligarte a probar un matambrito.

Se fuerte a la opinión de los otros, que no te importe. Nada es fácil pero los beneficios siempre valen la pena. No se trata de vivir más, sino de mayor calidad en cada momento si así lo pide tu cuerpo. Estar atentos, con voluntad y amor. ☺

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