
Carta a una juventud que se mueve
20 de septiembre de 2015
Querido Philipp — nunca supe como se escribe — (o Lolo, como te llamaban antes):
Te escribo esta carta porque aunque me resistĂ durante todo el dĂa, no pude sacar los recuerdos que se me venĂan a la cabeza.
Y es que formaste parte de importante de mis años en el colegio y universidad y eso no se olvida.
Imaginate que en el colegio las profesoras decian que “el muñequito del logo de jqm” era mi novio.
QuerĂa escribirte porque le debo mucho a Jqm, vos más que nadie sabĂ©s. Fue y aunque no este tan activa sigue siendo una escuela de vida.
Me acuerdo que desde chica querĂa ser parte de los locos que se iban a la plaza con sus albirrojas a limpiar. En el 2008 se me dio la oportunidad y formĂ© parte de ese 20 de septiembre innolvidable bajo la lluvia.
Esos dĂas previos, en las reuniones surgĂan todo tipo de ideas y se sentĂa la garra que le ponĂamos, llegaba a mi casa y me sentĂa encendida, hasta alterada porque sabĂa que ese era mi lugar, ahĂ sentĂa que todo el amor que tenĂa por Paraguay se canalizaba en algo concreto.
El 2009 fue todavĂa más desafiante, con la co-coordinaciĂłn del equipo, las reuniones, el cansancio, las risas y la juventud a flor de piel.
Y sĂ, como no podĂa ser de otra forma Jqm fue mi primer trabajo. Donde reafirmĂ© mi vocaciĂłn de comunicadora y aprendĂ a trabajar en equipo.
AprendĂ muchas cosas y por eso estoy agradecida. AprendĂ a moverme por una causa, que vale la pena tener ideales y luchar por lo que uno cree.
AprendĂ a sistematizar, a expresarme tal y como soy, sin tener vergĂĽenza. AprendĂ que en algunos eventos la cantidad no es importante sino la calidad.
AprendĂ a frustrarme, a pasar vergĂĽenza, a compartir lo que sentĂa. AprendĂ a trabajar porque me gustaba y no porque tenĂa que y que aunque ames tu trabajo igual hay cosas que no te van a gustar.
Aprendà a hacer contactos, a tratar con candidatos y politicos. Aprendi a aprender, aprendà a enseñar.
AprendĂ de los libros, de los jĂłvenes, adultos y ancianos. AprendĂ de los que estaban cerca y de los que estaban lejos.
Aprendà que con poco se puede hacer mucho y que cada aporte, suma. Aprendà que la juventud está en el corazón y en la actitud y que hay muchos jóvenes que en verdad no lo son.
AprendĂ que las alianzas son fundamentales para el desarrollo de una sociedad y que el ¡sĂ, se puede! es la frase más poderosa que existe.
Pero si tuviera que elegir una sola cosa que aprendà en Jqm… aprendà que ser una joven que se mueve es un estilo de vida que una vez que te comprometes no podes echarte atrás. Aunque ya no puedas facilitar un programa u organizar una actividad, lo que uno aprende en Jqm lo llevás para siempre.
Sabés que si sos Jqm nunca vas a copiar en un examen ni pagar una coima. Que no vas a volver a tirar basura en la calle o ser pesimista de alguna manera. Si sos Jqm sabés que no hay nada que pueda vencerte y si es que lo hay siempre va a haber alguien que te va a ayudar.
Por todo eso y mucho más: ¡GRACIAS!