¿Por qué no me convencen?

Combatiendo la inseguridad en la ciudad mas violenta de México

27 de Agosto, 2017

Ayer por la mañana, el Comité Ciudadano de Seguridad Publica, anuncio su programa de 100 días para combatir la inseguridad en Tijuana. Trabajando junto con USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, trajeron una facilitadora experta en materia de seguridad pública. Juntos esperan crear estrategias de resultados reales y tangibles a corto plazo.

En un mundo ideal, las organizaciones civiles nos llenan de gusto y esperanza. Llenan el vacío gubernamental para proporcionar soluciones donde el ayuntamiento municipal se queda corto. Trabajan arduamente para servir los intereses comunes de la sociedad; parece ser precisamente lo que necesitamos en un tiempo y un lugar tan emproblemado como este. Tijuana hoy ocupa el primer lugar en homicidios a nivel nacional. Nuestra ciudad ha sido víctima a más de mil homicidios en lo que va del año. Mil vidas. Mil luces apagadas en instantes sin sentido. Miles de familias destruidas; historias de amor sin su final feliz, promesas que nunca se cumplirán, sueños para siempre interrumpidos por la bala de un agresor (otra alma igualmente perdida).

Mil huecos de contraste en el panorama de nuestra sociedad | Foto: Yahoo

Me enorgullece que nuestros conciudadanos y vecinos tomen cartas en el asunto; que trabajen con autoridades locales y foráneas para hacer propuestas y realizar el cambio que tanto necesitamos. Bien dijo Juan Manuel Hernández Niebla, actual presidente de la CCSP, “No hay peor lucha que la que no se hace”; sin embargo, sus palabras no me quitan el cinismo, no me regresan el sueño. Las buenas intenciones no son suficientes para reconstruir lo que el crimen ha fracturado. Este no es el mundo ideal antes mencionado; nuestra alcaldía no solo se queda corta, ni siquiera aborda el tema. De nada sirve la inyección de recursos cuando no hay voluntad de cambio en nuestro propio gobierno.

Nuestro sistema de justicia penal se concentra en castigar, no en rehabilitar. El ayuntamiento instala, en un acto de cobardía impensable, cortinas de acero en sus oficinas de gobierno. En lugar de atender la inconformidad legítima de sus ciudadanos, el siempre elocuente “Patas” Gastélum se esconde de ellos y les mienta “la suya”. En lugar de promover la cultura y la educación, manda instalar retenes y casetas militares. Busca disuadir el crimen por medio de intimidación y demostraciones de poder, sin atender la realidad tan sórdida que viven millones de personas en situaciones de desesperación. Un niño no se pone a robar porque quiere, carros y mucho menos vidas. La violencia y corrupción moral son producto de problemas sociales mucho más profundos, pero no parecen ser problemas de nuestro presidente municipal.

En ignorar las necesidades de la gente que juro servir, el ayuntamiento se vuelve complicito a las atrocidades que se cometen todos los días. Las promesas de organizaciones civiles como la CCSP deberían ser buenas noticias, ¿por qué no me convencen?