Por ella.

No era solo su pelo, o el movimiento de sus labios, no era solo la luz de sus ojos que podría iluminar un cuarto vacío, que nunca estaría vacío si estaba ella.

No era la locura que ocultaba, ni el pensamiento de guerrera. No era solo su forma de hablar, su naturalidad, sencillez y elegancia de alguna manera.

No eran los besos que pudiera robar, su sensibilidad no expresada tan a la ligera, su manera de encontrar siempre la manera, de irse acercando un poco más.

No eran los minutos, segundos en mi mente, tampoco lo que decíamos, expresábamos, lo que ocultábamos, ni lo que yo pudiera hacer, que sería todo, por ella.

GVR

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