A, B… Teatro

Lydia Margules nos cuenta de qué va el teatro en el Foro Salón Casa de la Paz

Carmen Sánchez

Gente de teatro. Cuando pienso en este concepto vienen a mi mente Federico García Lorca, Luis de Tavira y Lydia Margules. Es un desorden, ya sé. Nada les haga pensar que tengo alguna formación dramática. El primero es una pasión privada (“Nos hundiremos en un mar de luto…” ¿Recuerdan a Bernarda?); al maestro Tavira lo conocí en el fonca porque organicé un par de conferencias de prensa para la entonces recién nacida Compañía Nacional de Teatro y su personalidad me cautivó, tanto como lo que sabe y dice. Con Lydia Margules he descubierto que la escena dramática en México es rigurosa, apasionada y de especial exigencia. También que el recurso más valioso para construir un proyecto es, primero, tenerlo. Acá vemos.

¿En el delicado trabajo de dirigir un centro de artes escénicas, qué deseas aportar a la escena mexicana?

Más que plantear algo tan abstracto e inaccesible como mi aporte (además estoy muy joven para estar considerando esas cosas -sonríe) puedo concretamente establecer que la programación del Foro Casa de la Paz responde a una curaduría claramente estructurada cuyas líneas directivas se tejen alrededor de la búsqueda de los lenguajes contemporáneos en las artes escénicas desde el planteamiento de un concepto de punto de partida donde el coreógrafo, en cuanto a la danza, y el director en tanto el teatro, toman el lugar central por encima de la forma o el texto, respectivamente.

Me gusta pensar que todo lo que hacen los artistas de escena se parece a un sistema nervioso que nos conecta con los otros y a través del tiempo de forma imperceptible. En ellos late nuestra época. Porque saben de arte y expresión en todo sentido: arte, cuerpo y vida. y lo que cabe en medio. Todo. En verdad: música, historia, chismes, ropa, imagen, materiales, técnicas, artefactos diversos, trucos y magia… Es una tropósfera particular y de amplio espectro en que nos comunican y dan cuenta de lo cotidiano sin que nos demos apenas cuenta.

Disecciones

¿Recomiendas saber algunos conceptos básicos sobre corrientes o escuelas de arte escénico antes de ir a los espacios de Casa de la Paz?

Ningún espectador debe tener conocimientos teatrales o, incluso, escénicos previos, sólo necesita estar interesado en expresiones culturales exigentes y rigurosas. El publico que accede o que acceda al Foro Casa de la Paz es y debería ser exigente y en busca de retos estéticos.

El Salón y el Foro Casa de la Paz son dos espacios del edificio anexo al teatro, una casona que es sede de la Subdirección de Artes Escénicas y que Lydia Margules dispuso y adaptó con mucha imaginación y limitados recursos para hacer un teatro que ha resultado sumamente atractivo para el público.

¿Cómo se usa una caja negra y cuál es el efecto que produce en el público?

Lo que conocemos como caja negra o foro experimental podría ser un teatro en el cual el público está integrado al espacio de ficción, al espacio escénico. No hay una delimitación física, visible, entre el “escenario” y la butaquería. La gran experiencia que vive el público en un espacio como el Foro Casa de la Paz es provocada por la sensación de ser parte energética del espectáculo que está presenciando. Es la experiencia de la proximidad física con los actores y con la ficción.

La caja negra en Minotauro

En suma, hay mucho trabajo en el teatro. Cada montaje es un esfuerzo mayúsculo para un espectáculo efímero.

¿Qué retos asumen los cuerpos de los intérpretes de vanguardias?

En un espacio como el Foro, la proximidad es tal que los actores están expuestos por completo, desnudos frente -en medio- del público. Esa cualidad provoca el reto, la exigencia de la honestidad a ultranza. En un espacio de esta naturaleza no hay lugar para el artificio, no hay espacio para el efecto vacuo.

Una vez y sólo una. El intérprete trabaja cada vez con la misma pasión. Lo dije antes. Las escénicas, artes más honestas.

Le agradezco a la maestra Lydia Margules la generosidad para este espacio.

Like what you read? Give GaleríaMetropolitana a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.