Keep it simple…
& do it now!
En la víspera de mis 25 primaveras (más otoño que primavera, la verdad), me di cuenta que este año sería diferente. Con diferente, me refiero a que le daría vuelta a todo aquello que no me beneficiara en mi crecimiento profesional y personal.
Primero, me despojé de ese miedo que tenía de emprender. Sinceramente, pensaba que, si no contaba con una plaza fija, con horarios fijos e interacciones sociales cotidianas, mi vida profesional no tendría sentido. Y qué equivocado estaba.
No quiero demeritar las rutinas, porque nos enseñan el hábito de la disciplina, la constancia y la experiencia, dada la repetición cotidiana de movimientos. Pero, para alguien como yo, que busca retos y vaivenes laborales constantes, esto me resulta pretty boring. Pretty plain, pues.
Fue entonces cuando, después de dos experiencias laborales insatisfactorias, me di cuenta que tengo cabida en un área poco explorada de la Comunicación que me ha fascinado, como cuando Cady Heron conoce a Las Plásticas: la consultoría y los servicios de investigación.
No digo que sea fácil; por supuesto, no. Esto conlleva nuevos retos, nuevas aventuras y, claro, esas ansias locas de leer, leer y re-leer (a lo Martín-Bárbero), aparte de una gran responsabilidad: reivindicar el poder de los profesionales freelance, quienes tienen mala fama donde quiera que van.
No me resta más que decirte a ti, sí a ti, quien se tomó el tiempo de leer esto, que no tengas miedo de emprender. Lo importante está en tomar el paso y decir: “Lo voy a hacer hoy y ahora”. Nada se siente más rico que renunciar a algo que te desagrada por perseguir tu sueño.
¡Te lo digo por experiencia!