Código de Conducta | Etiqueta Social

No es algo de novedad hablar sobre el tema y la realidad es que, con el pasar de los años, las costumbres cambian. Lo que hace varias décadas significaba algo prohibido, hoy en día debemos ser más flexibles y aceptar. La libertad de expresarse es derecho de todos.

Sin embargo, no por querer expresarnos como queramos significa que debamos hacerlo. Hay un abuso de dicha libertad y de él surge una indiferencia social sin valores; valores que alguna vez forjaban núcleos familiares y sociales ahora se han transformado manifestaciones de minorías, que expresan su inconformidad por la actitud de otros en contra de ellos y esto genera la intolerancia y a asumir un comportamiento inapropiado. No existe más una relación cordial.

Un ejemplo que me gusta elaborar es el cómo nos expresamos sobre otros diciendo que son unos “nacos”. El término naco por lo general se usa para describir o criticar a gente que aparenta un nivel socioeconómico bajo, con un aspecto físico peculiar y ‘gustos’ de muy mal gusto. Esto una equivocación, ya que el naco no se limita a la clase social a la que pertenezcas ni al físico ni a los gustos. Todo recae en la calidad humana y la educación que se muestra.

Esto me lleva al tema en cuestión. El orden entre todo grupo social es la manera coherente, cordial y educada de tratarnos unos a otros. La clave aquí es la educación; y es justamente algo de lo cual carecen esas minorías que al ser “víctimas” se revelan y manifiestan afectando la educación de muchos de núcleos a su alrededor.

Hace mucho tuve la fortuna de recibir un listado que refleja las reglas de etiqueta dictando lo aceptable en cuanto a comportamiento, vestimenta y actitud, La lista era un tanto burda y cómica pero apropiada. A mi manera de verlo, debería ser un código de conducta y valdría mucho la pena repasarlas y compartirlas. Desconozco el origen de la lista pero tiene mucha coherencia, gracias al alcance que mi educación me ha permitido razonar.

Código de Conducta (no apto para radicales)

  • No juzgues.
  • Sé moderado.
  • Para toda actividad debe existir prudencia. Cualquier exceso es contraproducente. Toda adicción es un exceso. Todo exceso es una inseguridad. Las inseguridades son veneno para personas sin el poder de una opinión y decisión.
  • La prepotencia desenmascara a los nuevos ricos. Hay que tratar bien a los demás sin importar sus apellidos o cuanto dinero tengan sus familias.
  • La vestimenta no hace a la persona. Los accesorios y la ropa no tienen que ser de marca para que exista el buen gusto. La estética no es sinónimo de moda. Sin embargo, vístete para la vida que quieres.
  • Crear chismes o criticar a otros en reunión es de mala educación. Hablar en voz baja delante de otras personas es lo mismo que hablar a sus espaldas.
  • No pretendas ser alguien que no eres. Lo falso te resta credibilidad y la verdad siempre se hará notar. Ser auténtico y transparente son cualidades de un buen líder.
  • Tu cuerpo es tuyo. No hay mayor verdad. Pero cuidarlo deber ser tu mayor responsabilidad. Si quieres expresarte, deja que tus palabras lo hagan. Hoy en día los piercings y tatuajes son más aceptados, pero no hablan bien de uno cuando el cuerpo se convierte en un lienzo; además de que hay riesgos en la salud si se descuida (yo tengo un tatuaje y aún así entiendo hasta qué punto puede ser algo válido).
  • Si tu no puedes aceptar la moda, la expresión o el comportamientos de otros, no pienses que las y el tuyo respectivamente son los correctos. Busca los valores y después las actitudes.
  • Practica expresarte bien. Cada comunidad tiene una voz, un tono, un dialecto al cual estamos o no acostumbrados. Pero hablando la gente se entiende. Procura expresarte con neutralidad y enriquece tu vocabulario.
  • No todos aprovechamos las oportunidades que tenemos a nuestro alcance. Sin embargo, esto no te da derecho a presumir al grado de humillar a otros con lo que tienes y ellos no. Es desagradable hasta para la persona más humilde o ingenua.
  • “A donde fueres, haz lo que vieres”. Ponte en los zapatos de los demás antes de actuar o hablar sobre ellos. Después haz la pregunta retórica “¿A mí me gustaría que se me tratara o dijera así?” Si la respuesta es negativa, calla o no actúes.
  • Si puedes ayudar, hazlo. Si no, no estorbes.
  • Cuando se trata de presentar a la gente, el protocolo es el siguiente: si es un invitado al anfitrión; el más joven es presentado al mayor; el hombre a la mujer; y el de menor rango profesional al de mayor. Esto es para dar aprecio a quienes lo merecen.
  • En el transporte público o ascensores debemos esperar a que bajen para subir nosotros. Si se trata de caminar sobre banquetas o pasillos, la gente que camina en ambos sentidos tiene el mismo derecho. Si estorbas el paso de alguien y vas en compañía de alguien, retrocede y colocate detrás de esa persona. Evita toparte con otros.
  • Las invitaciones sociales deben enviarse al domicilio, nunca al trabajo.
  • Ser puntual es llegar a tiempo… tan malo es llegar tarde, como temprano. Es falta de respeto y muy mala educación.
  • La abundancia no calma al hambre. A la hora de la comida o cena, no se debe llenar el plato demasiado y tampoco dejarlo del todo limpio. Es mas prudente servirse una segunda ración.
  • No utilices a las personas para tu beneficio o el beneficio de los tuyos.
  • Ama a las personas, no a las cosas. Otorga valor a lo que de verdad te enriquece en vida.
  • En una conversación, procura no hablar de ti mismo; es mejor interesarse en lo que otros pueden compartir sin convertirlo en interrogatorio. Si el ego invade a otros y eso te incomoda, simplemente aléjate cordialmente de la conversación y así evitarás ofender. En una reunión la conversación no debe enfocarse en un solo tema, debe haber variedad para que todos puedan participar.
  • Sencillez es sinónimo de elegancia. “Una boda exageradamente ostentosa habla de presunción, no de buena cuna”.
  • Para todo hay un lugar y un momento. Si tienes conflicto al pensar qué lo que vas a hacer puede incomodar a otros, es mejor no hacerlo; y si es inevitable, no se explica la situación, simplemente se disculpa uno y se retira.
  • A los insultos simplemente NO se les responde. La gente que provoca y se deja provocar es detestable. Al final, no va a cambiar su naturaleza. No dejes que eso te afecte.
  • ¿Tuviste un mal momento y necesitas desahogarte? Jamás lo hagas excediéndote con prácticas que son poco o muy comunes en tu rutina. Nadie tolera a un@ alcohólic@ en un estado inconveniente.
  • La polémica de la igualdad social y de género es algo muy delicado de llevar hoy en día. Actuamos con miedo. Para evitar esto, hay solo regla: respeto.
  • La higiene personal es muy importante cuando se convive con otros. No se trata de bañarse 2 veces al día, pero tampoco de llegar oliendo a sudor o cloro si se presenta uno a una reunión. Tampoco es apropiado esconder la higiene con remedios rápidos. Pueden causar malas impresiones al mismo nivel.
  • Ortografía, tono, léxico y vocabulario. La humanidad no inició su capacidad de comunicarse con groserías ni palabras altisonantes.
  • El convivio entre familias y amigos se ha vuelto un lujo que no todos practican. La tecnología está en manos de todos y nuestra capacidad de interactuar cada vez disminuye más. La ironía de herramientas como los teléfonos móviles que se presumen de ser un medio para tener una comunicación constante con otros, nos alejan cada vez más de quienes tenemos a nuestro alcance. Si te reúnes con alguien, no lo saques, no estés al pendiente. Dedícale tu tiempo, atención e interés a la(s) persona(s) con la(s) cual(es) estás.