I will always write in spanish if you (all) don’t mind. Thank you (all).
Los “mass media” siempre han sido objeto de maniúlación y control y ahora estamos viviendo una encarnizada lucha entre medios tradicionales y los que habrán de asentarse para un futuro incipiente que lleva ya tres décadas definiéndose y consolidándose. Ha sido la comunidad de usuarios la que ha gobernado al menos en lo que toca a la profusión de contenidos como a la prevalencia de un estándar mínimo de libertad de expresión.
De lo que no se percatan los usuarios de redes como de foros de opinión es que al mismo tiempo han venido mutando los tentáculos del pulpo manipulador en los nuevos media pero una cosa es cierta, ni todo el poder, ni toda la maldad, juntas, podrán jamás contra la inmensísima masa de usuarios siempre que no dejemos de hablar ni de publicar nuestras opiniones y posturas personales.
Justamente, la diferencia entre los antiguos mass media y los actuales es que los tentáculos (¿ocho?) o fuentes desde las cuales se originaban las tendencias de la comunicación “social” eran las que había que controlar e influenciar o “enriquecer”. La información -tanto como la comunicación- son de interés público y patrimonio de la humanidad, no de ningún estado ni de ningún consorcio y mucho menos de ningún grupo criminal. Todos y cada uno de nosotros somos los verdaderos dueños de nuestra libertad y de los instrumentos (que sólo son eso), es muy sencillo, en realidad, desprenderse o “controlar” su funcionamiento y el buen uso que hagamos de ellos.
No es ninguna novedad, estos “american patterns” han sido impuestos por esta industria idolátrica que, a través de la riqueza y dones del imaginario humano pretende llevarnos a un estado de cosas en el que, según ellos (su fantasía no es la nuestra) gobernarán al mundo aunque sea “a palo y piedra” creyéndose las falacias de los que, siendo sus mecenas consumen sus capitales trabajando por algo que en lo más profundo de su conciencia saben que resultará “imposible”.
Está escrito. Y toda la blasfemia que difunden es guión de fórmula gastado que no da ya resultado. El diablo no se disfraza de monstruo, no más, ni de bruja ni de vampiro. El verdadero diablo se disfraza de “ángel de luz”(de obispo, de profesor, de intelectual, de científico, de artista, de presidente) y de todo aquello que alimenta la idolatría y la falsa idea de que somos otra cosa que la obra preciosa que en verdad somos, del Creador.
Exijamos que se obligue nuevamente a insertar la leyenda de advertencia: “cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia” o aquella otra de que “el contenido de esta película es solo ficción y no tiene relación alguna con la realidad”.
