Seguimiento ciudadano a la implementación de la Nueva Agenda Urbana

En un reciente evento organizado por FLACSO (1), dos exalcaldes de Quito y un funcionario de la actual administración discutieron sobre los retos de la implementación de la Nueva Agenda Urbana (2; NUA, por sus siglas en inglés). En la interesante cita, se mencionaron varios -al menos, 13- desafíos del Distrito en el ámbito urbano (3), de los cuales se pueden identificar algunos a partir de las preguntas de la audiencia que se realizaron luego de las presentaciones:

Sobre la Agenda 2040 (4), una participante preguntó: “¿Quisiera saber dónde fueron las reuniones con los colectivos barriales? Estamos aquí algunos y ninguno ha sido invitado”. Aunque los mecanismos de monitoreo y seguimiento de la NUA son limitados, en Quito tenemos la fortuna de contar con varias agrupaciones de sociedad civil organizada que tienen mucha claridad sobre mecanismos de participación ciudadana (p.ej. presupuestos participativos) que están ratificados en la NUA (ver parágrafo 92). En este sentido, hay una tarea importante del tercer sector y de la academia -que ya se ha venido realizando, como por ejemplo (5)- de fortalecer las capacidades de los ciudadanos para fomentar su organización hacia el uso pleno de estas herramientas que permitan hacer realidad uno de los elementos del derecho a la ciudad.

A propósito del rol del Gobierno Central, uno de los participantes indicó que se debe “establecer un cambio radical en el MIDUVI, que no debería dedicarse a construir casitas”. Afortunadamente, la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo (6, ver página 16) y la actualización de los Planes Locales de Desarrollo y Ordenamiento Territorial abren una oportunidad de oro para conseguir que, bajo un enfoque multi-escalas (una de las innovaciones de esta edición de la agenda), todos los niveles de gobierno piensen en ciudades, poniendo a funcionar la Política Sectorial de Hábitat o su equivalente (7).

Los ciudadanos tienen muy claro que el trabajo de gobiernos locales [solamente] por campañas políticas brinda soluciones que sirven -cuando mucho- cinco años. Se han configurado ciudades con territorios integralmente atendidos y territorios “de segunda”, según el Ministro Barrera. Así, una de las participantes hacía referencia a visitar un parque de barrio o parroquia como un encuentro con “un matorral, un jueguito y un árbol”. Son palabras que resaltan que la exclusión no se nota por la desatención sino por la diferencia, y es vital que observaciones como esta no pasen por normales.

El Centro Histórico de Quito está abandonado”. Y por eso es vital que -como coincidieron los exalcaldes- se trabaje de inmediato en la generación de marcos jurídicos que redistribuyan la plusvalía urbana, así como en la construcción de soluciones de vivienda de interés público.

Finalmente, la planificación urbana debe recuperar las voces ciudadanas para soñar en la ciudad que todos queremos, pero recuperando los recursos invertidos en elementos que pueden significar importantes puntos de partida para estas discusiones (8). Al final, y por las limitaciones financieras que los ciudadanos también reconocen, la determinación de esas prioridades juega también un papel a la hora de construir participativamente el futuro de las ciudades.

Se proyecta que en el país, 8 de cada 10 personas viva en zonas urbanas para el año 2050. A ese rápido ritmo de cambio, es crucial involucrarse e invitar a que otros así lo hagan- a promover el pleno ejercicio del derecho a la ciudad: que todos los habitantes disfruten de condiciones materiales de vida digna.