El próximo, más y mejor!

"El tiempo es el mejor autor siempre encuentra un final perfecto” es un frase de Charles Chaplin y es la mejor manera que tengo para resumir mi 2015 y empezar con energía y entusiasmo el 2016 que empieza a asomar. Desde que empecé con internet, alla cuando tenia un blog en 2008/2009 y hacia mi típico viaje a Buenos Aires para pasar fin de año con mi papa, utilizaba esas 6 horas para escribir mi balance y luego publicarlo. Una vieja tradición. Luego con la llegada de Facebook, empecé a publicar por aca y con la función “Un día como hoy” me encontre leyendo viejos resúmenes y crei que el año que viene estaria bueno estar leyendo este resumen.

El 2015 fue un año bisagra. No EL año bisagra porque creo que no puede haber uno solo en la vida de una persona, cambiamos mucho, nos cambian mucho también, personas y situaciones por igual. Si fue un año importante, decisivo, impactante, maravilloso y seguramente ya se guardó un espacio especial en mi corazón y mente.

Desde el primer segundo de este año, allá lejos en enero, aún con los fuegos artificiales surcando el cielo porteño, me prometí que sería un año épico. Comprendo que el querer muchas veces no es poder y no solo hay que desear algo para obtenerlo. Pero el soñar y pensar por algo tan fuerte es el primer paso. Para que nuestros objetivos se logren hace falta un poco de azar también y circunstancias que están ajenas a nuestro poder de acción. Y no nos olvidemos del factor humano. Nunca nos dejamos de sorprender por lo que somos capaces los humanos. Nunca podemos estimar quién nos va querer, quien nos va a cuidar y quien nos va a odiar, ignorar o abandonar en el trayecto.

Fue un año épico. Y si. Internamente me lo debía como nunca. Muchas lágrimas, muchas decepciones, muchas perdidas y muchas personas, sobre todo una, que decidieron que este barco no era el mejor para llegar a buen puerto y decidieron lanzarse sobre la borda.

Fue un año de muchos cambios. Quizás el de más cambios en 27 años de vida por lo que me espera, ojalá sea así, un 2017 con un poco de calma y no tanto sobresaltos. No porque los cambios hayan sido malos sino para afianzar y fortalecer lo construido. Desde la casa nueva, los gatos, la participación socio política desde el Partido y la ONG, la docencia en mi UTN, el básquet, la música, los libros y las personas con las que me tocó compartir mis andanzas estoy muy contento por las experiencias y sensaciones vividas. No me puedo quejar ni de un solo segundo de este año que se termina. Si bien no todo todo fue color de rosa y me encontré en situaciones que pensé que no me iba a encontrar, asumi que hay personas que pasan por nuestra vida no para quedarse por siempre y hacernos feliz sino para enseñarnos cosas y recordarnos nuestro potencial o cosas que creíamos perdidas.

Gracias a mi familia por acompañarme desde siempre, mamá y Jorge desde cerquita y papá y Claudia desde un poco más lejos. A mis colegas (y ahora amigos) de la UTN que supieron recibir a un novato y formarlo en la docencia con sus conocimiento y experiencia. A mis alumnos que pasaron por mis lecciones tanto de programación como de vida y aprendimos juntos. A mis amigos de toda la vida que estuvieron, estan y estaran, a los nuevos que conocí gracias al PdR MDQ y DD y mis dos abuelos, Héctor que me guia en la vida y a Abel que me guia en la docencia y en lo profesional. Gracias también a mis gatos (?) que por más que no les quede otra, me recibieron todos los días cuando volvía cansado, me hicieron compañía (a su modo, porque durmieron mucho) y han sido una fuente de paz y comprensión por más que no entiendan de que les hablo, sea de Android, de política o de amor.

Feliz 2016 para todos y cada uno de ustedes.

Si no nos vimos, gracias por leerme todo el año y algún mensajito. Espero que este año si nos veamos!

Y si nos vimos, gracias por compartir este maravilloso año conmigo. El próximo, más y mejor!

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