Dormido
Tengo el sueño muy liviano, por eso no podría jurar que haya sido el silencio de la noche cuyana. Tampoco el calor debajo de las sábanas. La cosa es que me desperté en medio de la madrugada.
Abrí los ojos y con la poca luz que entraba por la ventana, lo pude ver dormir.
Dormía profundamente. Como tranquilo. Como si abrazándonos hubiese encontrado paz.
Quizás eran solo ideas mías. Un poco ególatra de mi parte creer que alguien había encontrado la calma en mí. Mucho más teniendo en cuenta que la calma no aparecía en mi vida hacía ya mucho: ¿por qué yo voy a inspirar tranquilidad en alguien? si no me callo nunca.
Y aún así, ahí estaba él. Hermosamente indefenso, como sin saber que estaba compartiendo su intimidad con un loco que lo miraba dormir.
Sin saber que yo estaba grabando su perfume en algún lugar de mi nariz, y recordando la forma de su cintura entre mis brazos. Intentando guardar ese momento para siempre, porque después de todo, no estaba seguro de si esa sería la última vez.
Y ahí estaba yo, mirando. Por primera vez después de tanto, alguien tenia la confianza de quedarse dormido a mi lado. Sin darme cuenta que estaba cometiendo un error.
Y ahí estaba yo, cómplice y testigo del sueño de un (casi) desconocido que no olvidé.
G.

