La saga de la plata española. Carlo Cipolla


Entre 1536 y 1566 España se benefició con una excepcional serie de grandes golpes de suerte que lo transformaron en el país más rico y poderoso del mundo. Las dimensiones del imperio crecieron con la conquista de México y la destrucción del imperio Inca por parte de Hernán Cortés y Francisco Pizarro respectivamente. El coraje, el ardor, la temeridad y el espíritu de sacrificio de los conquistadores fueron de la mano con la brutalidad y el trato inhumano para con las poblaciones indígenas. En ello, la palabra oro se torna obsesiva haciendo que los conquistadores estuviesen dominados y motivados.

Los españoles se mostraron particularmente eficientes en despojar y depredar a los indios y, por consiguiente, les llegó pronto el tiempo en que, para continuar procurándose oro y plata para enviar a la patria o para su propio consumo, debieron adaptarse a un tipo de actividad totalmente diferente de la practicada hasta entonces; en otras palabras, debieron transformarse, quiéranlo o no, de bandidos en mineros.

El descubrimiento de la plata de Potosí fue un gran golpe de suerte para España ya que desde 1549 la producción se multiplicó por diez. Ese éxito se trasladó a Zacatecas.

“Zacatecas y Potosí fueron las dos fuentes principales del poderío y de la riqueza de España en los años 1500 y 1600”.

En 1540 se publicaba en Venecia un mejor método para extraer plata gracias al uso del mercurio. La innovación era tanto o más propicia para España ya que en ella misma se disponía del recurso y que eran administradas por los Fugger. Ese mercurio no alcanzaba para Zacatecas y no había suficiente para Potosí hasta el descubrimiento de Huancavelica. Y así el transporte del mercurio a Potosí se realizaba a lomo de llama. Desde 1570 España poseía suficientes minas de mercurio para ambos sectores. En total, la máxima productividad de plata en España fue entre 1600 y 1660.

Desde 1561 los navíos participaban de flotas partiendo dos al año hacia las Indias y que permitía protegerse de los corsarios y se prohibió la navegación de los sueltos. Pero las demoras eran constantes debido a las operaciones de carga y a la falta de marineros. Y tres años más tarde se dispuso que desde España zarpen las flotas en marzo y desde Tierra Firme los galeones en agosto. La mercadería descarada en Cartagena o Portobello era transportada en lomo de animal a la costa del Pacífico para ser llevadas a Lima o Potosí. El camino inverso realizaba la plata.

Por ello, las comunicaciones y transportes estuvieron amenazados por las fuerzas de la naturaleza y la piratería. Entre 1546 y 1650, 402 de 14456 embarcaciones se destruyeron por el mar. En tanto, los ingleses capturaron el 15% de la plata entre 1587–1592. Pero el sistema de convoyes español fue efectivo. Desde España se cargaba diversas mercancías con el propósito de venderlas a precios exorbitantes. Y desde Tierra Firme se cargaban productos producidos en las Indias y “el tesoro”.

Entre estos desplazamientos argentíferos, las importaciones de plata de las Indias en España habrían sido de 149 kilogramos entre 1521–1530, 303 ton en 1551–1560, 943 para 1561–1570, 2708 en 1591–1600 y 2100 entre 1620–1630. De esas cifras se desconoce el contrabando.

Si bien la plata era registrada especialmente para calcular sus impuestos. Hacia 1660 no se registraba ya que el fraude era continuo. Se estima que las 1887 toneladas reportadas representan dos años de la producción mundial de plata moderna. Todo ello representó para Europa una novedad casi revolucionaria.

En el viejo mundo se vivió una reforma monetaria. En Venecia se acuño una moneda de plata alemana mucho más pesada que una moneda medieval (1472) del cual poseía fuertes relaciones comerciales.

De manera diferenciada el sistema español no habría recibido las nuevas tendencias manifestadas en el resto de Europa con la aparición de pesadas monedas de plata hasta 1497. Y su uso era poco común en las Indias. En 1535 por orden real, se acuñaron múltiplos y submúltiplos del real, tal como en el resto de Europa. En 1537 se deseaba la producción de la pieza de 8 reales. En sus inicios ese mercado fue muy ineficaz y primitivo en relación al poder adquisitivo.

Entonces la circulación de plata hacia España se estructura de la siguiente manera:

1. Una proporción de plata en las Indias fue enviada a la madre patria. El grueso de la producción de plata iberoamericana afluyó siempre a España.

2. Con la fundación de la ceca de Ciudad de México en 1535 se mantuvo creciente la producción de las monedas de plata en América.

3. En América aumentó la producción de piezas de 8 reales.

4. Un porcentaje muy elevado de plata en panes no fue transformada en monedas en las cecas españolas debido al comercio internacional.

5. Casi toda la plata de España salió del país tal como lo indicaban las cortes de 1588–1593.

Es elocuente la conclusión: “Nuestros reinos (…) terminan siendo más pobres porque sirven de puente para hacer pasar oro y plata a otros reinos enemigos nuestros”.

Este sistema hizo que la corona española permanecía siempre endeudada. Los tesoros se gastaban antes de llegar a destino y como se debía por el mantenimiento de los ejércitos, los tesoros de la corona salían de España a las zonas de guerra (Flandes). Ello se tradujo en un aumento de precios que provocó la fuga de plata a otros países que exportaban sus productos con la llegada masiva de plata hispana, especialmente para suministrar productos a las colonias.

Mundialmente la moneda de real de a 8 fue la más usada en los pagos internacionales (llamada peso). La plata servía a los europeos para adquirir mercaderías e mercados extra-europeos, donde no existía interés por los productos de Europa ampliando su comercio con Oriente. En Génova era la única moneda extranjera permitida (1589).

Esta plata servía para comercializar con India y China facilitado por la Compañía Inglesa de las Indias Orientales y la Compañía Holandesa. Un ejemplo fue el té que llegó en 1664 a Inglaterra y que al siglo siguiente fue el principal producto importado sobre la seda. En su destino final, en China, ésta no era tratada como moneda sino como mercancía por peso.

Finalmente, no fue España quien manejó la distribución y las corrientes de reales. Primero fueron Génova y Portugal y luego las Compañías Holandesa e Inglesa. Además, las monedas no gozaban de la calidad deseada, por ende no eran monedas estables. En ciudades europeas se prohibía la presencia de moneda de plata americanas de México y Perú. Entre 1630 y 1650 Potosí acuñó una enorme masa de 8 reales falsos debido a la mínima cantidad de plata que contenían afectando a toda Europa. Resulta un misterio que esa moneda haya sido aceptada en el mundo y se debe a su enorme cantidad.

“Fue su cantidad y difusión en todas partes del mundo lo que permitió el extraordinario desarrollo del comercio internacional durante los siglos XVI y XVII. El mantenimiento de los niveles alcanzados por el comercio internacional dependía del mantenimiento de la liquidez representada por la masa de reales inyectada en ese entonces por el mercado”.

Imagen: http://goo.gl/c4fqif

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