Una Nación para el desierto argentino

Diario de lectura (2)

Félix Frías (Buenos Aires, Argentina, 1816 — París, Francia, 1881)

Sigo con Una nación para el desierto… Halperín repasa el pensamiento de los líderes posteriores a Caseros. Son los ideólogos del futuro país, capaces de concebir el desarrollo de una nueva sociedad, sin reunirse por ello en un solo conjunto de ideas. Frías, por ejemplo, imagina el futuro desde el conservadurismo y el orden católico.

Otra alternativa para el desarrollo de la argentina moderna posterior a Rosas fue la propuesta por Juan Bautista Alberdi, expresada sobre todo en Las Bases.

Una buena ayuda memoria para el libro, es tener en cuenta que los subtítulos sintetizan bien el contenido de las ideas que el autor encontrará en los pensadores de aquella época. Por ejemplo, el subtítulo para Alberdi es: “El autoritarismo progresista de Juan Bautista Alberdi”, donde se presentan las ideas de monarquía disfrazada de presidencia y de tránsito de una república posible hacia la república verdadera. Aquí también entran en juego el papel que tendrán las inversiones extranjeras, la inmigración y la utilidad que tendrá la educación a la que han de ser sometidos los inmigrantes: alcanzar una feliz ignorancia. También plantea el papel que deberán jugar los intelectuales, no pueden ser sólo pensadores, tienen que pasar a la política.

Juan Bautista Alberdi publicaba a mediados de 1852 “Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina”.

Después de Alberdi llega Sarmiento, el subtítulo, para este caso es: “Progreso socio cultural como requisito del progreso económico”. Acá Halperín presenta cómo Sarmiento no confía en la experiencia francesa para construir el futuro, porque Sarmiento intuye en EE.UU. la sociedad del futuro. Se lo nombra a Tocqueville, el pensador sobre cómo relacionar la libertad y la igualdad en el siglo XIX. A Sarmiento no le interesa tanto este problema como el del desarrollo de una sociedad ligado al crecimiento del mercado interno. La peculiaridad económica de Estados Unidos, el crecimiento basado en la innovación, le resulta más interesante a Sarmiento que el estudio las particularidades histórico sociales de Norteamérica. El mercado nacional es la clave, y la palabra escrita es fundamental para una cosa: los carteles de avisos publicitarios. El desarrollo no se puede dar en islas, sino tener como escenario todo el territorio nacional.

Recuerdo haber leído este libro, recuerdo haberlo subrayado en fotocopias. Seguramente en la casa de mi vieja, entre las fotocopias que tengo, en algún lado debe estar. También recuerdo que fue en la Casa Juárez, en la pieza chica, en la que estaba Hernán. Seguro alguien ahí tenía computadora y la utilicé para hacer el tp, porque la lectura fue para un tp. Me pareció un libro difícil, en muchos tramos incomprensible, a lo que ayuda la prosa de Halperín. Ahora lo leo y lo entiendo mejor no sólo desde lo conceptual sino también desde lo estructural.


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