Mitos debajo de la avenida Rivadavia

Muchos son los mitos y leyendas urbanas que alberga la primera línea de subterráneos de Sudamérica. Personas que diariamente usan el servicio y los trabajadores de allí aseguran haber vivido situaciones escalofriantes durante el recorrido, en las estaciones o en las cocheras, donde se estacionan las formaciones cuando termina el horario de recorrido.

La Línea A es la más antigua en Buenos Aires. Fue la primera de Latinoamerica, se construyó a cielo abierto y se inaguró en 1913. Se extiende desde las estaciones Plaza de Mayo en el barrio porteño de Monserrat hasta San Pedrito en el barrio de Flores y circula por debajo de la avenida Rivadavia. Al ser una de las más antiguas muchos son los mitos que circulan de en boca en boca o en la web.

Inaguración del subte en 1913

Unas de las historias más escuchadas es la de los dos trabajadores muertos durante la construcción de una de las estaciones. Durante la edificación, el terreno cedió y hubo un derrumbe en el cuál murieron dos obreros italianos. Muchas personas afirmaron ver durante el recorrido a dos personas en la parada abandonada entre las estaciones Alberti y Pasco. Antes del cambio de vagones, las formaciones viejas con sus asientos de madera y una pálida luz en cada vagón durante esta parte del recorrido se apagaban las luces por unos segundos en toda la formación.

También, otras dos historias se escuchan por parte de los empleados de limpieza y operarios de allí. Una es la del degollado en el baño de la estación Sáenz Peña. Hombres y mujeres manifestaron haber visto a un hombre muerto sobre un gran charco de sangre, al ver esto alertaron al personal de seguridad, pero cuando volvieron al lugar del hecho, el sitio se encontraba en perfectas condiciones. Se dice que esto es la aparación de un “fantasma”, qué habría muerto años atrás acuchillado a metros de la estación Sáenz Peña. La otra leyenda se dice que se visualizó hace varios años, comentaron desde la terminal Alberti. Los conductores veían a una mujer con un vestido blanco los sábados por la tarde entres las estaciones Pasco y Alberti.

Vías entre Miserere y Alberti

Raúl, trabajador en la estación Congreso, relata decenas de escenas raras que viven cada funcionario en los túneles. “Escuché sobre cada historia, algunas no las viví pero me tocó estar en situaciones como si fuera una película de terror”, cuenta. Además, recuerda que hace unos 2 años en la estación Acoyte, vió una silueta entrar a un vagón y que desapareció velozmente cuando arrancó el tren.

Susana, empleada de limpieza, comentó que en baños de algunas paradas las luces se apagan y se prenden sin que nadie toqué el interruptor.

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