Nervioso te miro de reojo mientras cruzas un salón repleto de miradas que te siguen como fantasmas. El aire se espesa, todos se callan y en medio del silencio se escucha el sonido de tus zapatos contra las tablas. Una silla rechina contra el piso mientras te hacen lugar en una mesa, y el reloj vuelve a correr mientras te sientas. Una sonrisa te decora el rostro, te ríes de todos nosotros.
Admiradores por demás, el amante que quieras. Hombres o mujeres quieren llenar el vacío que te aqueja. Pero no importa cuanto traten, mientras más se nota que lo intentan más te alejan. Si tuvieran lo que buscas no necesitarían intentar ser quien te gustaría que fueran.
Te buscan, te quieren impresionar. Quieren mostrarte todo lo que tienen o son capaces de dar. No entienden que no es necesario halagarte, aunque lo niegues sabes que tal belleza es difícil de encontrar. Siquiera intentas esconderla, ese vestido poco puede tapar.
Anticipas cada movimiento, cada acercamiento que se vaya a dar. Juegas con todos aquellos en ese afortunado bar. Y es que ninguno tiene aquello que tú ofreces. Porque lo que quieres es quien te apasione y a su vez te haga pensar. Quieres el placer físico, quieres un ser con profundidad, que no se asuste de tus deseos oscuros porque sepa que es eso es sólo carnal.
Lanzas de repente una mirada que se me clava como una daga, me ahogo en mi propio mar. Siento que llegas con los ojos directo a mi alma y me preocupa lo que puedas encontrar. Porque a ti te apasionan las mentes traviesas y los buenos momentos, pero quizás sea yo más de lo que te gustaría probar. En mi cabeza ya te tuve una y mil veces en formas que en voz alta no puedo decir en este lugar. Y a su vez te contaría decenas de historias de mundos inexistentes, todos los que se me ocurran donde te pueda encontrar.
Intuyes que te veo y giras rápido para hacerme reaccionar. Queda en mi levantarme de mi apartada esquina y acercarme a hablar. Es entonces que dudo si prefiero soñarte inalcanzable o enterarme si notarás, que todo lo que soy es lo que ves y todo lo que soy es lo que tengo, sin guardarme nada, sin prejuicios ni trabas, sólo un hombre que te ve de verdad.
